Dos de las búsquedas más ambiciosas del «saludo» de otra civilización en el Universo presentan sus resultados... y no son muy optimistas

Podríamos no detectar nunca una señal inteligente, aunque los extraterrestres estén allí. 


Puede que estén ahí arriba, en alguna parte, ocultos entre las estrellas, pero hasta ahora no hemos conseguido encontrarlos. Y no solo eso, sino que un nuevo método desarrollado específicamente para calcular qué posibilidades tenemos de captar señales emitidas por civilizaciones extraterrestres afirma que es muy posible que nunca lo hagamos.

Estos días se han hecho públicos los resultados de dos de las búsquedas más ambiciosas de señales inteligentes en el Universo. Y ambas han arrojado resultados negativos. Por un lado, el proyecto Breakthrough Listen, que bajo los auspicios de investigadores de la talla del físico Stephen Hawking, del astrónomo Martin Rees o de Frank Drake, del Instituto SETI (y creador de la famosa ecuación que lleva su nombre), comenzó en 2015 un "peinado" sistemático de más de un millón de estrellas de la Vía Láctea y de las cien galaxias más cercanas a la nuestra, utilizando para ello tres de los mayores telescopios disponibles en el mundo.

El proyecto, que cuenta con una financiación de 100 millones de dólares para diez años, acaba de hacer públicos sus primeros resultados, que incluyen datos de 692 estrellas, las primeras analizadas desde 2015. Entre todas ellas, los investigadores solo encontraron 11 señales potencialmente alienígenas, pero ninguna sobrevivió a un posterior análisis más detallado. "Es como buscar una aguja en un pajar -afirma Seth Shostak, del Instituto SETI en California-. Pero no sabemos cuántas agujas puede haber".

La segunda búsqueda, llevada a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad de California en Berkeley, partía de la idea (también propuesta por científicos del SETI) de que si "ahí fuera" existe alguna forma de vida avanzada, podría estar utilizando tecnología láser para sus comunicaciones, tal y como estamos empezando a hacer nosotros. En palabras de George Dvorsky, uno de los miembros del equipo, "es solo uno entre los posibles tipos de comunicación, pero creemos que para transmisiones dirigidas, los láseres pueden ser altamente eficientes".
Una ciudad como Nueva York

En su estudio, que se publicará próximamente en The Astronomicl Journal y que ya está disponible en arXiv.org, los investigadores analizaron la luz procedente de 5.600 estrellas de nuestra galaxia (2.000 de las cuales con posibilidades de albergar planetas cálidos y rocosos, como la Tierra), pero no encontraron rastro alguno de tecnologías láser. Lo cual, según reza el estudio, puede significar dos cosas: o bien esas hipotéticas civilizaciones no están utilizando el láser o, simplemente, los extraterrestres no están ahí. "No encontramos emisiones láser procedentes de las regiones planetarias de las 5.600 estrellas analizadas -asegura Nate Tellis, otro de los miembros del equipo-. Cada una de esas estrellas podría tener una ciudad de Nueva York, un París, un Londres, y no tendríamos ni idea".

Para colmo, Claudio Grimaldi, del Instituto Federal de Tecnología de Suiza, acaba de presentar un nuevo método para calcular qué posibilidades reales tenemos de detectar señales alienígenas, y los resultados no son en absoluto esperanzadores.

En su trabajo, publicado en Scientific Reports, Grimaldi asume que las señales de un hipotético emisor extraterrestre podrían verse debilitadas, o incluso bloqueadas, a medida que viajan por el espacio, de forma que solo serían perceptibles desde una cierta distancia. Y resulta relativamente sencillo saber si la Tierra se encuentra dentro de los límites de cobertura de esas señales y si desde aquí, por lo tanto, sería posible o no detectarlas.
Menos de una señal

Los resultados de Grimaldi son demoledores. Según sus datos, incluso si la mitad de nuestra galaxia estuviera llena a rebosar de transmisiones alienígenas, el número medio de señales que podríamos detectar desde aquí se reduce a menos de una. Lo cual implica que, incluso si ahí fuera existieran miles de civilizaciones, podríamos no ser capaces de encontrarlas. Por supuesto, afirman los críticos,el método de Grimaldi necesitaría saber en qué volumen de espacio las señales extraterrestres serían detectables, así como la duración de cada señal, ya que todas no serían visibles al mismo tiempo. Y lo cierto es que no conocemos ninguno de esos dos parámetros.

Además, detectar una señal inteligente no debería ser más difícil que captar otras señales naturales que emiten continuamente diferentes eventos astronómicos, algo que los astrónomos ven y registran casi a diario.

¿Existen, pues, tales civilizaciones? Y si existen, ¿dónde están? La cuestión sigue abierta. Quizá, en su próxima oleada de datos, los resultados de Breakthrough Listen nos den por fin una sorpresa, o puede que la noticia llegue de cualquier otra parte de forma inesperada. Solo nos queda tener paciencia y seguir buscando.

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