La convivencia de cristianos y musulmanes está quebrada en Egipto.




«El Papa de la paz en el Egipto de la paz» es el eslogan que la Iglesia Católica ha elegido para el inminente viaje del Papa Francisco a Egipto, un «mensaje ante todo de paz, un mensaje necesario», según explica a este diario el Nuncio apostólico en Egipto, Monseñor Bruno Musarò. 

Los atentados contra dos iglesias en Tanta y Alejandría el pasado Domingo de Ramos, que se cobraron las vidas de 46 cristianos coptos y que rápidamente fueron reivindicados por la organización terrorista Daesh, son el último y más terrible exponente de los ataques contra esta minoría religiosa en Egipto, donde en los últimos años han aumentado los incidentes de violencia sectaria en zonas rurales, amenazas o incluso asesinatos de tenderos cristianos en el Sinaí. 

«Egipto ha sido siempre un país modelo de convivencia entre musulmanes y cristianos, una convivencia que en los últimos años se ha quebrado», señala Musarò, al tiempo que insiste en la intención del Papa de abogar por el diálogo entre religiones durante su visita al centro académico más importante del islam suní, Al Azhar, y lanzar un «mensaje de esperanza de que pueden mejorarse las condiciones de vida de todos, musulmanes y cristianos».

«En Egipto, tras las revoluciones de 2011 y 2013, y especialmente tras la experiencia de un Gobierno de los Hermanos Musulmanes, se ha quebrado esa convivencia modélica. Hay tensiones entre musulmanes y cristianos, especialmente en el Alto Egipto, por ejemplo, mucha tensión. Se espera que tras la visita del Papa y sus mensajes de paz, se apacigüen los ánimos de todos, musulmanes y cristianos, y que todos puedan trabajar para instaurar la paz», ha señalado.

En El Cairo, el «embajador» de la Santa Sede en Egipto recibe a ABC en la Nunciatura, que apura los últimos días para acoger al Papa Francisco. En apenas dos semanas, una capa de pintura e importantes trabajos de albañilería y jardinería han remozado el edificio donde el Sumo Pontífice pasará la noche del 28 y donde desde su balcón saludará a cerca de trescientos jóvenes: «La visita, de apenas 27 horas, tiene mucha carga de, podríamos decir, reuniones institucionales, pero ante todo es un viaje apostólico de encuentro con la pequeña comunidad de católicos egipcios y reafirmar su fe».

Hacia la unión de las Iglesias

Los cristianos católicos en Egipto son una minoría dentro de una minoría. Sus cifras apenas llegan a los 250.000 - 300.000 fieles en un país de más de 90 millones de habitantes. La relación entre católicos y la Iglesia mayoritaria, la Ortodoxa Copta, es fluida, especialmente dada la «amistad personal que une al Papa Francisco y Teodoro II» que se remonta a 2013, cuando el recién elegido Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Copta visitó al también recién elegido Papa Francisco. «Estamos viendo la apertura de mente y bondad de corazón del Papa Teodoro II, pese a ciertas dificultades del Sínodo Ortodoxo, para avanzar hacia la plena unidad de las Iglesias», señala confiado Musarò.

Pero el viaje del Papa Francisco, -decidido con gran rapidez y firmeza absoluta, pese a los atentados del Domingo de Ramos, según cuenta el Nuncio- no será sólo ecuménico. Tras su aterrizaje estimado hacia las 2 de la tarde del viernes 28 en el aeropuerto cairota, el Sumo Pontífice se reunirá con el presidente Abdelfatah Al Sisi, de quien recibió invitación expresa. Sobre la relación entre el Vaticano y el Gobierno de Al Sisi, Musaro incide en los gestos del Ejecutivo hacia las Iglesias cristianas en Egipto, como la asistencia del presidente a la Misa de Navidad o su compromiso de reconstruir las iglesias atacadas en una oleada de asaltos en 2013 tras la caída del presidente islamista Mohamed Morsi. «Hemos visto además el deseo de Al Sisi de actualizar el discurso religioso con el fin de evitar el radicalismo, que es el camino al terrorismo», añade.

Delicada relación entre Al Azhar y Vaticano

Durante esta primera visita de Francisco a Egipto, asistirá también a una Conferencia Internacional para la Paz convocada desde la Universidad y Mezquita de Al Azhar y mantendrá un acuerdo privado con el Gran Iman de Al Azhar, Ahmed el-Tayeb, que ya le visitó el pasado año el Vaticano. «Lo que desea el Papa, en su pontificado y por su carisma personal, es fomentar más y más el diálogo, porque a través del diálogo siempre se puede conseguir algo, conociéndose el uno al otro, se pueden relativizar algunos problemas», comenta Musarò.

La visita de Francisco a Al Azhar sella la reanudación del diálogo entre el Vaticano y Al Azhar, congelados durante cinco años. En su discurso de principios de año de 2011, el anterior Papa Benedicto XVI rezó por las víctimas de un atentado contra una Iglesia en Alejandría, pidiendo a la comunidad internacional que asegurara la seguridad de las comunidades cristianas en Egipto. Este comunicado, considerado como una injerencia del Vaticano en asuntos internos del país y unido al polémico discurso en Ratisbona, provocó el cese unilateral por parte de Al Azhar de toda relación con el Vaticano. Nuncio en Egipto desde hace dos años, la mano de Musaro estuvo detrás de la reanudación oficialmente el pasado febrero de las relaciones entre Al Azhar y el Vaticano. «Ofrecí un mensaje de disponibilidad de la Iglesia, diciendo que el pasado es el pasado y mostrando nuestra actitud de apertura», relata.

El Nuncio admite la gran oportunidad que ofrece estar en buenos términos con Al Azhar, la más importante institución académica del Islam suní, para el diálogo interreligioso. «Yo creo que la convocatoria de la Conferencia de Paz por parte del Gran Iman es una forma de demostrar que, de parte de ellos, no reconocen esa desviación del islam hacia el radicalismo, hacia el terrorismo».

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