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martes, 11 de abril de 2017

Rusia quiere dejar claro que no cederá en su apoyo al dictador sirio, Bashar al Assad.


Rusia, dispuesta a no ceder en su apoyo a Assad

Tillerson llega este martes a Moscú con un mandato del G7 de repulsa contra el régimen sirio», mientras el Kremlin advierte de que las relaciones con EE.UU. están en «su momento más complicado desde el final de la Guerra Fría»
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, junto al secretario de Estado, Rex Tillerson - REUTERSTillerson, 

Este posicionamiento está recogido en una nota de prensa del Ministerio de Exteriores ruso difundida este martes y que es también todo un manifiesto de lo que para el Kremlin constituyen hoy día las relaciones entre Estados Unidos y Rusia.

«Es evidente que las relaciones ruso-americanas padecen su momento más complicado desde el final de la Guerra Fría», afirma el Departamento de Prensa de Exteriores ruso al comienzo del comunicado. Al mismo tiempo, la cancillería rusa advierte que mantendrá su actual política internacional, incluida su ayuda al régimen de Assad. «Rusia no va a renunciar a sus legítimos intereses y solo aceptará cooperar de igual a igual», se asegura en el texto.

Es más, el titular de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha dicho que pedirán «explicaciones» a Tillerson por el ataque lanzado el pasado viernes contra la base aérea siria de Al Shairat, en la provincia de Homs. Esta acción fue calificada por el presidente Vladímir Putin de «agresión contra un Estado soberano (...) con pretextos inventados». Moscú insiste en que Siria no empleó armas químicas la semana pasada en Jan Sheijun, en donde murieron 86 personas. «Occidente ha culpado sin pruebas del ataque a las autoridades de Siria, pese a que en la zona operan combatientes del Frente al Nusra, responsables de la fabricación de bombas cargadas con sustancias venenosas», subraya Moscú.

Tillerson, sin embargo, llega a Moscú con el mandato del G7 de disuadir a las autoridades rusas de que dejen de apoyar a Assad y de transmitir que gran parte de la culpa de que su Ejército disponga de armas químicas la tiene Rusia por no haber verificado adecuadamente su destrucción.
Objetivo, restablecer los lazos bilaterales

En su comunicado, el Ministerio de Exteriores ruso sugiere que lo prioritario ahora es centrarse en restablecer las deterioradas relaciones bilaterales y dar prioridad a las cuestiones en donde las dos partes coinciden, por ejemplo, «la lucha contra el terrorismo, la no proliferación de armas de destrucción masiva y la solución de conflictos regionales».

«Confiamos en que haya unas negociaciones productivas. Esto es importante no solo para el futuro desarrollo de nuestra cooperación bilateral, sino para la situación general a nivel internacional», sostiene la Cancillería rusa. Según su opinión, "«os intentos de la élite estadounidense de culpar a Rusia de todo son una hipocresía. No fuimos nosotros los que provocamos la revuelta anticonstitucional en Ucrania, ni tampoco prendimos la hoguera de la llamada primavera árabe».

«Quisiéramos entender durante las conversaciones -con Tillerson- si Estados Unidos es consciente de la necesidad de normalizar las relaciones bilaterales. Creemos que la actual parálisis es inaceptable teniendo en cuenta la responsabilidad de nuestros países en la seguridad mundial», prosigue la nota.

En un principio, Tillerson debería haber sido recibido, no sólo por Lavrov, sino también por Putin. Luego se anunció que el encuentro con el presidente ruso no estaba previsto, pero este martes, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha dejado caer que es posible que Putin termine recibiéndole. De ser así, la entrevista tendría lugar mañana. También mañana se celebrará el encuentro del secretario de Estado norteamericano con el ministro de Exteriores ruso.
RAFAEL MAÑUECO