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sábado, 13 de mayo de 2017

Cómo hacer frente al estrés crónico



En un reciente simposio en Filadelfia, Vivek Murhty, el ex jefe de salud pública de EE.UU. preguntó, a la audiencia: para la sociedad, ¿las emociones son una fuente de debilidad o poder? “Fragilidad”, fue la respuesta de consenso de los que levantaron la mano, pero parece que la mayoría respondió mal.

“Las emociones son una fuente de poder”, dijo Murthy en una entrevista con Patti Williams, profesora de Marketing de Wharton, en el evento del 12 de abril “Bajo presión: el uso de la emoción como fuente de poder contra el estrés“, patrocinado por el Instituto Leonard Davis de Economía de la Salud [Leonard Davis Institute of Health Economics] de la Universidad de Pennsylvania. “No estoy diciendo esto porque se trate de mi creencia filosófica. Es lo que dice la ciencia”.

“Cuando sentimos emociones positivas, ya sea de agradecimiento o de inspiración o una sensación de asombro, o de conexión o de amor, producimos más, nos podemos ocupar de más cosas, mejora nuestro rendimiento”, dijo Murthy, nombrado para el puesto que ocupó durante la presidencia de Barack Obama y que el 21 de abril anunció su dimisión después de que el Gobierno Trump le pediera que lo abandonara. “Cuando la mayoría de las emociones que sentimos son negativas, como el miedo o la ira, los celos o la ira, es posible que descubramos en el corto plazo que esto nos pueden servir de incentivo para hacer más cosas; en el largo plazo, sin embargo, socavan nuestra fuerza, nuestra vitalidad y energía”.

Tomemos el caso de los deportistas de alto rendimiento. “El secreto del éxito no se limita sólo a la aptitud”, dijo Murthy. “Existe también la preparación emocional. Por eso el juego mental es una parte muy importante de la formación de los atletas. Es lo que distingue a los que ganan de los que pierden”. Por ejemplo, cuando un partido de tenis profesional entra en el quinto set, dijo Murthy, la victoria depende de la capacidad mental de los atletas ya que la competición avanza a su parte final.

“El bienestar emocional es la fuerza que nos da la capacidad de recuperación frente a la adversidad. Es lo que nos permite funcionar al grado máximo de nuestra escala de rendimiento”, dijo Murthy. A menudo, sin embargo, la gente tiene una comprensión limitada del bienestar emocional, equiparándolo principalmente a la ausencia de depresión, ansiedad u otros trastornos mentales. “El bienestar emocional es más que la ausencia de enfermedad mental. Queremos que la gente no sólo esté sana, libre de dolencias, queremos que funcionen de la mejor manera posible”.

Vínculo entre el estrés y la enfermedad crónica

Es cierto que no todo el estrés es malo. El estrés a corto plazo ?el cumplimiento de una fecha límite para la presentación de un trabajo, los últimos minutos de un partido de baloncesto? puede aumentar la capacidad de la persona para obtener un buen desempeño. El “estrés crónico”, sin embargo, “es un problema”, dijo Murthy. “Se produce cuando esa respuesta crítica persiste durante mucho tiempo”. Cuando el estrés persiste durante algún tiempo, “el impacto en nosotros es fisiológico. El efecto en nuestro cuerpo no es saludable”.

Murthy dijo que cuando “se producen activaciones prolongadas de respuestas al estrés y aumento prolongado de los niveles de cortisol […] esto puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer y muchas otras enfermedades crónicas”. También dijo que el estrés crónico es una forma de dolor, tanto físico como emocional. “Es instructivo que los caminos de nuestro cerebro de dolor emocional y del dolor físico sean muy similares y que podamos, de hecho, experimentar dolor emocional y dolor físico”.

Como jefe de salud pública, Murthy dijo que una de sus responsabilidades era proporcionar información científica, de manera que la gente tomara buenas decisiones para su salud. “Quedó muy claro para mí que si no tratamos el estrés crónico en nuestro país, si no buscamos la manera de ampliar el bienestar emocional, dejaremos de lidiar con un motor importante y decisivo de nuestro bienestar”, dijo.

La epidemia de la soledad

Murthy citó el trabajo seminal de Martin Seligman ?profesor de la Universidad de Pennsylvania conocido como el padre de la psicología? que une la gratificación y otras emociones positivas a la felicidad, lo que puede aliviar el estrés. En un experimento, se pidió a los participantes que escribieran tres cosas buenas que les ocurrieron durante el día durante una semana. Seis meses más tarde, eran más felices y estaban menos deprimidos que al principio. “La gratitud es una emoción muy poderosa y puede influir en la forma de ver la vida en general”, dijo Murthy.

Sentirse socialmente conectado es importante para la salud emocional. Los seres humanos evolucionaron “y se convirtieron en criaturas que se relacionan socialmente”, dijo Murthy. “Eso no significa que todos tengamos que ser extrovertidos. Aunque uno sea introvertido o extrovertido, también es necesario un cierto grado de conexión social. La cuestión es cuánta”. En la época en que la humanidad vivía principalmente en tribus, dijo, las personas que estaban vinculadas socialmente tenían un stock de alimentos más estable y conseguían protegerse mejor de los depredadores.

“La conexión es importante. Cuando estamos aislados, estamos subjetivamente solos, lo que nos deja en un estado de estrés, ya que nuestro cuerpo está diseñado para trabajar así”, dijo Murthy. “Esta tensión puede tener una gran cantidad de efectos adversos similares a la tensión derivada de otras fuentes”. La gente puede sorprenderse al saber que, junto con las enfermedades crónicas, la pobreza, la discriminación y la violencia, la soledad puede contribuir eficazmente al estrés crónico.

“La razón por la que es importante reflexionar sobre la soledad se explica por el hecho de que está justo delante de nuestras narices”, dijo Murthy. Es cada vez más endémica. En los años 80, el 20% de los adultos estadounidenses dijeron que se sentían solos, dijo Murthy. Hoy en día, el porcentaje se duplicó, es del 40%, “aunque vivimos en la era la tecnología más conectada de la historia de la civilización”, dijo. “Esto se explica por el hecho de que la tecnología, de alguna manera, es vista como una solución para la conexión. Tenemos numerosas plataformas de medios sociales. Sin embargo, el problema es que nos olvidamos de que no todas las relaciones son lo mismo”.

Murthy, añadió: “El tipo de gratificación y de fuerzas que pueden obtener de una relación profunda con alguien que nos entiende y que nosotros, por nuestra parte, entendemos, es diferente de alguien que establece una amistad en Facebook con otra persona después de haberse visto durante dos minutos en una conferencia hace tres años” y desde entonces interactúan muy poco. “Estas relaciones no son equivalentes”. La investigación muestra que las herramientas locales pueden ayudar a fortalecer las relaciones offline. “Sin embargo, si las plataformas en línea se convierten en un sustituto y, de hecho, reducen nuestras relaciones offline, entonces las cosas pueden ser un poco peligrosas porque tenemos que enfrentarnos solos a los desafíos”, dijo Murthy.

La construcción de una América conectada

Para construir un país socialmente más conectado, es necesario comenzar a nivel local. “Todo comienza con la forma de construir conexiones aquí en el campus, en su comunidad o en su ciudad”, dijo Murthy. Mediante el fortalecimiento de los lazos sociales, la sociedad también se vuelve más fuerte. Forma parte de la “solución que aumentemos las tasas de bienestar social y ayudemos a hacer frente a los impulsores de las adicciones y de otras enfermedades”.

Murthy reveló que cuando era más joven, no lidiaba bien con el estrés. “Me sobrecargaba de demandas y expectativas. No fue algo que mis padres o maestros me impusieran. Me puse una serie de normas y no podía llegar a ellas; esto era algo estresante y que me aislaba mucho”, especialmente porque era muy tímido, dijo. En retrospectiva, admite que “las relaciones pueden ser terapéuticas. Si lo hubiera sabido, me hubiera esforzado más […] para, en momentos de estrés, relacionarme con personas que me entienden o aceptan por lo que soy”. El ejercicio también es terapéutico, dijo Murthy.

“Una cosa que también me gustaría haber hecho es acercarme de forma más proactiva a las personas en casos de estrés”, dijo Murthy. “Hubo personas que me vieron estresado y que no se acercaron a mí porque no quisieron incomodarme temiendo invadir mi privacidad. La privacidad es importante, pero todos podemos ser una fuente de alivio, esa fuente de potencial terapéutico para las personas que nos rodean”.

Junto con las conexiones sociales, hay que reconocer el “poder de la pausa”, dijo Murthy. “Hay momentos en que es necesario un descanso para darnos un tiempo a la locura de la vida cotidiana. Vivimos una vida de experiencias que nos llegan todo el tiempo a través de dispositivos móviles”. El corazón humano es un ejemplo de los beneficios de la pausa, dijo. En la fase de sístole, el corazón expulsa sangre a los órganos vitales como el cerebro, los pulmones y otros. En la diástole, espera un momento para llenarse de sangre”. La pausa, de hecho, es lo que sostiene el corazón”, dijo Murthy. “Hay una lección muy importante que debemos extraer de esto. Si podemos crear momentos de pausa en nuestras vidas, ya sea a través de la práctica de la meditación, ya sea a través de un momento para respirar antes de lanzarse en una nueva empresa, o simplemente cuando aguardamos un momento fuera de la habitación de un paciente antes de saludarlo y prestarle asistencia”, dijo Murthy, “estos momentos de pausa también pueden ayudar a darnos fuerza”.

Al final, hay dos emociones responsables de las decisiones que tomamos: el amor y el miedo. Todo lo demás es una manifestación de lo uno o lo otro, dijo Murthy. El amor se manifiesta en forma de generosidad, bondad y compasión. El temor se revela con los celos, la ira y la cólera. “Cuando el miedo dirige nuestras decisiones, con demasiada frecuencia tiende a llevarnos a lugares oscuros. Su efecto sobre nosotros por lo general tiene un impacto negativo en nuestra salud y tiende a alejarnos de los otros, nos separa y nos aísla”, dijo.

“Cuando el amor impregna nuestras decisiones y nuestras interacciones con los demás, tiende a ser bueno no sólo para nuestra salud, sino también para construir esta conexión, esta cohesión en la sociedad que tan desesperadamente necesitamos”.