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miércoles, 10 de mayo de 2017

Como no podía ser de otra manera, Turquía ha reaccionado airada a la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de destinar más armas a las fuerzas kurdas de las YPG

La decisión de Donald Trump añade todavía más tensión a la relación entre los dos aliados de la OTAN. Ankara considera que supone «una amenaza para Turquía»
Combatientes kurdos del YPG, junto a un vehículo militar de EE.UU. cerca de la frontera turca el pasado abril -

Como no podía ser de otra manera, Turquía ha reaccionado airada a la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de destinar más armas a las fuerzas kurdas de las YPG (Unidades de Protección Popular), en su ofensiva para tomar la ciudad siria de Raqqa, la considerada como «capital» de Daesh.

«Ambos, el PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán) y las YPG, son organizaciones terroristas y no hay diferencia entre ellas más allá de sus nombres. Cada arma que confiscan supone una amenaza para Turquía», ha asegurado este miércoles el ministro de Exteriores, Mevlut Çavuoglu, en respuesta a la decisión de Trump.

Turquía mantenía la esperanza de que el nuevo presidente cambiara la política de Barack Obama en Siria, en especial su apoyo al grupo kurdo. Sin embargo, Trump sigue apostando por las YPG para derrotar a los yihadistas de Daesh, el autodenominado Estado Islámico.

«No podemos aceptar la presencia de organizaciones terroristas que amenazarían el futuro del Estado turco», ha declarado, por su parte, el vice primer ministro, Nurettin Canikli, en una entrevista televisada. «Esperamos que la administración de EEUU ponga fin a este error. Esta política no será beneficiosa, no puedes estar en el mismo saco que organizaciones terroristas».

Tanto Estados Unidos como la Unión Europea añaden al PKK a sus listas de grupos terroristas. Desde 1984, el PKK y Ankara mantienen una guerra dentro del territorio turco que ha dejado más de 42.000 muertos. Las autoridades turcas consideran que las YPG son, simplemente, la rama siria de la misma organización.

A través de diversas fuentes se ha demostrado que militantes entrenados en Siria por las YPG luego han llevado ataques armados contra las fuerzas de seguridad dentro de las fronteras de Turquía. El Gobierno de Ankara siente que su principal aliado estratégico, Estados Unidos, está al mismo tiempo apoyando a uno de sus mayores enemigos.

Precisamente este miércoles, el Centro Internacional para Estudios de Seguridad y Terrorismo, un organismo dependiente de la Academia de Policía turca, ha presentado en Estambul un informe centrado en la «transnacionalidad del PKK». El texto, además, alerta de que «los combatientes extranjeros anarquistas y marxistas [en las YPG] que regresan a Europa suponen una amenaza no menor a la que presentan los ‘islamistas’ radicales retornados».

No hay, sin embargo, datos fiables sobre cuántos extranjeros han viajado a Siria para combatir junto a las YPG kurdas. Uno de los autores del informe, Omer Aslan, estima que se trata de alrededor de 600 personas, cifra que «no se puede comparar con los de Daesh», según sus propias palabras.
Más tensión entre Ankara y Washington

«No hay duda de que esto añade más tensión a la relación entre Estados Unidos y Turquía», ha señalado a ABC Akif Kireçci, director del Centro turco para la Investigación Política y Económica y uno de los ponentes en la presentación del informe.

«Armar a grupos no estatales supone un riesgo y traerá consecuencias. No me refiero a que vaya a ocurrir algo como el 11-S [en referencia al apoyo de EE.UU. a los muyahidines de Afganistán en su guerra contra la Unión Soviética], sino a que habrá consecuencias para la seguridad regional», ha añadido Kireçci.

Washington tiene por delante la complicada tarea de mantener un equilibrio entre Turquía, miembro de la OTAN, y las milicias kurdas en Siria, su principal aliado sobre el terreno en la lucha contra Daesh.

El mes pasado los enfrentamientos entre ambos en territorio sirio se incrementaron después de Turquía bombardeara bases kurdas en el norte del país árabe. La tensión se disparó y obligó incluso a que blindados norteamericanos patrullaran la frontera turco-siria para calmar la situación.

En este marco se reunirán por primera vez Recep Tayyip Erdogan y Donald Trump, el próximo día 16 en la Casa Blanca. El apoyo directo de los norteamericanos a los kurdos de Siria promete ser, entre otros asuntos, fuente de fricciones.
JAVIER PÉREZ DE LA CRUZ