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martes, 9 de mayo de 2017

EE.UU. Planea el envío de hasta 5.000 soldados para forzar a los talibanes a negociar


Tropas estadounidenses patrullan en Arghandab (sur de Afgnanistán) - AFP

La descarga de la «madre de todas las bombas», la potente GBU-43/B, también llamada MOAB, el gigante de diez toneladas y más de 9,1 metros de longitud, guiada por GPS, que mató a un centenar de yihadistas de Daesh en el distrito de Achin (este de Afganistán) el 13 de abril, no era una operación aislada ni caprichosa. Era un mensaje a los talibanes. El plan del Pentágono para afrontar la guerra en aquel país desvela un giro en la estrategia de retirada (y posterior congelación de tropas, forzada por las circunstancias) del expresidente Barack Obama, con una ofensiva militar y política que incluiría el envío de entre 3.000 y 5.000 soldados estadounidenses más.

Trump espera llevar el plan el 25 de mayo a la cumbre de la OTAN y así pedir apoyo a los aliadosEl nuevo despliegue se uniría a los 13.000 que suma hoy la alianza internacional, de los que 8.400 son norteamericanos. El objetivo último consiste en sentar a la mesa de negociación a los talibanes, previo castigo en operaciones militares, para poner fin al conflicto, que dura ya 15 años.

Presentado recientemente por la cúpula militar en el seno del Comité de Seguridad Nacional, que preside el general H. R. McMaster, su principal valedor, Trump está dispuesto a dar su visto bueno al plan, aunque, al igual que ocurriera con el ataque a la base militar siria, la autorización formal llevará el sello del Pentágono, y no de la Casa Blanca, una apariencia de menos responsabilidad del Comandante en Jefe.

«Empezar a ganar»

Como es sabido, un amplio sector de sus fieles asesores y votantes rechaza una mayor implicación de Estados Unidos en el exterior, como el propio Trump prometió en la campaña electoral. Pese a ello, el presidente también ha expresado en numerosas ocasiones su deseo de «empezar a ganar» las guerras que afronta Estados Unidos, como ocurre con la que se libra contra Daesh en Siria e Irak. En el caso de Afganistán, una de las consideraciones que debe sopesar el presidente son los 23.000 millones de dólares anuales de coste adicional que supone el plan.

Si confirma su aprobación, Donald Trump dará a conocer la nueva estrategia en la cumbre de la Alianza Atlántica que tendrá lugar el próximo 25 de mayo en Bruselas, donde pedirá a los aliados un esfuerzo para apuntalar la ofensiva. El plan incluye la autorización expresa a los altos mandos militares en Afganistán para recurrir a bombardeos con mayor flexibilidad, lo que romperá la etapa de restricciones de la era Obama, en la que la movilidad de los asesores estadounidenses sobre el terreno ha estado muy limitada.