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domingo, 7 de mayo de 2017

El presidente electo de Francia, Emmanuel Macron, prometió: "Protegeré la República".

Emmanuel Macron listo para asumir la Presidencia de Francia

Macron tiene cinco años por delante para dirigir un Estado con armas nucleares, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y motor, junto con Alemania, de la UE, cuya zona euro quiere dotar con un presupuesto, un parlamento y un ministro de Finanzas propio.

Macron reconoció que parte de los que le dieron su apoyo lo hicieron "sólo por la República, contra el extremismo"

París.- El centrista proeuropeo Emmanuel Macron, de 39 años, fue elegido este domingo presidente de Francia -el más joven de su Historia- evitando así que esta potencia económica mundial cayera en manos de la extrema derecha de Marine Le Pen.

Con entre el 65% y 66,1% de los sufragios, este exbanquero reemplazará al socialista François Hollande que renunció a presentarse por falta de apoyo popular y del que fue ministro de Economía, según estimaciones de institutos independientes.

"Esta noche se abre una nueva página de nuestra larga historia. Quiero que sea la de la esperanza y la de la confianza recuperadas", declaró Macron a la AFP.

Discurso emotivo

Macron celebró su victoria ante sus seguidores y subrayó que lo conseguido desde que lanzó su movimiento político, hace poco más de un año, "no tiene precedente ni equivalente", añadió Efe.

"Lo que hemos hecho desde hace tantos meses no tiene precedente ni equivalente. Todo el mundo decía que era imposible. ¡Porque no conocían Francia!", subrayó Macron en la Explanada del Louvre, en un discurso cargado de emotividad ante decenas de miles de personas.

El joven político socioliberal insistió en que la tarea que queda por delante es "inmensa", y pidió a los que han votado por él que vuelvan a respaldar en las legislativas de junio a su plataforma política para "construir una mayoría (de gobierno) verdadera, fuerte, una mayoría del cambio al que el país aspira".

"Esta mayoría de cambio es lo que espero de ustedes en seis semanas, porque los sigo necesitando", señaló.

Macron, que rindió homenaje a sus "compañeros de ruta", a su "familia" y a sus "allegados", advirtió de que lo que vendrá ahora "no será todos los días fácil, la tarea será dura".

Prometió a su auditorio que les dirá la verdad, que les protegerá y que su objetivo es unir y reconciliar.

Macron llegó al escenario levantado ante el Louvre en una secuencia de una escenografía muy cuidada, bajo los acordes de la Oda de la Alegría, himno oficial de la Unión Europea, basado en la Novena Sinfonía de Beethoven.

Allí recordó que el Louvre "recorre nuestra historia, del Antiguo Régimen a la liberación de París" de la ocupación nazi, y dijo que esta noche "Europa y el mundo nos mira" porque "esperan que defendamos en todas partes el espíritu de la Ilustración... Esperan que seamos nosotros mismos".

El presidente electo reconoció que una parte de los que le dieron su apoyo lo hicieron pese a no estar de acuerdo con sus ideas, "sólo por la República, contra el extremismo". Su mensaje para ellos fue: "Protegeré la República".

Igualmente se refirió a los que sufragaron por su rival Le Pen, que "han manifestado enfado, desconcierto, a veces convicciones".

A ellos les dijo que hará todo lo posible para que dentro de cinco años "no tengan ninguna razón para votar al extremismo".

Francia dividida

El futuro presidente liderará una Francia muy dividida políticamente entre las zonas urbanas (privilegiadas y reformistas) y las desheredadas (tentadas por los extremos). Macron, que no parece recular ante los desafíos, tiene varios por delante de gran calado como un desempleo endémico de 10%, la lucha antiterrorista y la crisis de la Unión Europea.

"Combatiré las divisiones que nos lastran", declaró en un discurso solemne en su cuartel general de campaña, asegurando que había escuchado "la ira, ansiedad y dudas" de sus compatriotas.

Aunque Marine Le Pen, de 48 años, pierde por amplio margen, no es una derrota en toda regla para ella ni para su partido -el Frente Nacional (FN)- que ha convencido a entre el 33,9% y el 35% del electorado con promesas en contra de la inmigración y el euro. No sólo eso, sino que se ha hecho un hueco entre las principales fuerzas políticas del panorama nacional.

"Estaré al frente del combate" de las elecciones legislativas de junio, donde espera superar con creces los dos diputados actuales con una campaña contra la UE, la globalización, los inmigrantes y las "élites" en un país corroído por el desempleo y enlutado por una ola de atentados yihadistas.

Ambos candidatos mantuvieron una conversación telefónica "breve" y "cordial" antes de que se conocieran las primeras estimaciones oficiales, según el equipo de Macron.

Nada más conocerse la victoria, una explosión de alegría recorrió la explanada del Louvre de París llena de militantes de ¡En Marcha! que agitaban la bandera nacional. "¡Hemos ganado!", coreaban.

"Es un símbolo de esperanza. Es como Obama hace ocho años. Es la juventud, la oportunidad", dijo Jean-Luc Songtia, un taxista de 36 años.

Un vendaval

En apenas un año, desde que fundó el movimiento centrista ¡En Marcha!, Macron se abrió paso en un país en el que dos grandes partidos tradicionales de izquierda y derecha se alternaban en el poder desde hacía medio siglo.

Se los llevó por delante en la primera vuelta con un programa europeísta y liberal en temas económicos y sociales. Para la segunda partía con una ventaja holgada, reforzada en el debate con su rival, pero eso no le impidió un susto de último minuto, con un pirateo informático masivo de documentos cuyo origen se desconoce y que está siendo investigado por la justicia.


Para el mundo estas elecciones son un termómetro que mide la fuerza de los populistas y toma el pulso a la Unión Europea tras el triunfo del Brexit en el Reino Unido.

Alemania fue la primera en congratularse de "una victoria para una Europa fuerte y unida", en palabras del portavoz de la canciller Angela Merkel.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se sumó a las felicitaciones por este voto a favor de un "futuro europeo".

El euro acogió la victoria del centrista con una leve subida hasta los 1,1010 dólares en los primeros intercambios el lunes en Asia.

Al otro lado del Atlántico, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, felicitó a Macron, declarándose "ansioso por trabajar con él". Su predecesor, Barack Obama, lo apoyó públicamente durante la campaña.

La apuesta política de Macron fue un éxito pero el siguiente paso, las legislativas del 11 y 18 de junio, son una incógnita.

El batacazo político de gaullistas y socialistas en la primera vuelta y el paso de la extrema derecha a la segunda abre un interrogante: ¿será capaz Macron de conseguir una mayoría parlamentaria y evitar una cohabitación complicada pese a no disponer de maquinaria de partidoâ

Retos de Macron

El hombre que ha zarandeado la política con un nuevo movimiento fascina a propios y extraños. No sólo por su juventud, sino por estar casado con una mujer 24 años mayor que él: Brigitte, la futura primera dama rubia y esbelta que fue su profesora de teatro y estuvo omnipresente en la campaña.

Macron será el presidente más joven de la historia de Francia, por delante de Luis Napoleón Bonaparte, quien tenía 40 años cuando fue elegido en 1848, y uno de los más jóvenes del mundo.

Tiene cinco años por delante para dirigir un Estado con armas nucleares, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y motor, junto con Alemania, de la UE, cuya zona euro quiere dotar con un presupuesto, un parlamento y un ministro de Finanzas propio.

El triunfo de este hombre con apariencia de niño bueno, formado en las escuelas de élite francesas, cierra una campaña electoral llena de sobresaltos en la que los embrollos judiciales eclipsaron durante tiempo los temas de fondo, acrecentando el hartazgo de una ciudadanía desengañada con los político