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lunes, 1 de mayo de 2017

La Feria de Tecnología de Hannover presenta a los futuros asistentes del quirófano, dependientes, ayudantes de cocina y camareros

Los robots se escapan de la cadena de montaje


Un robot sirve una cerveza en la Feria de Tecnología de Hannover, en Alemania - AFP

Los robots ya no se conforman con permanecer en la cadena de montaje, han escapado y se han infiltrado en el área humana de trabajo. Ha sucedido en Hannover, en la feria industrial donde hemos visto máquinas autosuficientes y robots dispuestos a trabajar codo con codo con el hombre. Son los denominados «robots colaborativos». «No hay que tenerles miedo, pueden ser el compañero de trabajo perfecto», defiende uno de los responsables de la empresa alemana Schunk, que no construye directamente robots, pero que ha diseñado un sistema de agarre que está siendo demandado en todo el mundo.

Expone en Hannover un robot que juega a construcciones con piezas de Lego. La precisión con que selecciona y sujeta las piezas le permitiría trabajar como asistente en un quirófano, recoger fresas o montar platos en un restaurante con estrellas Michelin. También el especialista en automatización Festo ha presentado un nuevo brazo de agarre, este en forma de tentáculo, que se atrevió a probar la canciller alemana Angela Merkel. Son los futuros expendedores en tiendas o bares, después de llevar ya décadas en el espacio. La empresa familiar alemana Faulhaber nos recuerda que su componente táctil para la sonda Rosetta de la ESA lleva diez años en el espacio exterior, ha recorrido 6,5 millones de kilómetros y sigue intacto.

La industria 4.0 cambia la forma en la que entendemos la fábrica, que ya no ha de ser un espacio grande, y tampoco ruidoso o sucio. Al contrario, los espacios de fabricación en serie serán pequeños, muy silenciosos y prácticamente asépticos. Los riesgos de seguridad laboral están en proceso de extinción, gracias al desarrollo de Apps que se descargan en el Smarwatch y que avisan sobre todo tipo de precauciones necesarias y condiciones de seguridad a medida que el humano se desplaza por un espacio en el que los robots parecen ir imponiéndose.

Máquinas interconectadas

Además serán espacios interconectados entre sí. Dr. Oetker, que además de producir masa para bizcochos se dedica a la alta tecnología, posee la empresa Symmedia, cuyo software permite actualmente a 15.000 fábricas estar conectadas entre sí. Su gerente, Peter Barkowsky, ha presentado unas gafas virtuales que permiten gestionar máquinas interconectadas y que físicamente están en diferentes puntos del planeta. También Microsoft ha mostrado una interfaz con la que es posible una línea de producción controlada a distancia.

«Seguramente lo más revolucionario de estos nuevos robots es que cualquiera puede controlarlos, no hace falta ser un especialista. El concepto iPhone se ha aplicado ya a la fábrica y cualquiera puede manejar un robot o una cadena de montaje entera», explica Jochen Köchkler, organizador de la feria, en referencia por ejemplo a productos presentados por Universal Robots de Dinamarca.

De alquiler

Tanto es así que muchos de los expositores ofrecen sus robots no solo en venta, sino también en alquiler. La mayor parte de ellos ofrece alquileres de prueba de seis meses, tanto para robots domésticos como industriales, de forma que el cliente pueda familiarizarse con él antes de decidirse a comprarlo. «La evolución del sector va a pasos agigantados», diagnostica Thilo Brodtmann, director de la Asociación de Ingenieros Alemanes (VDMA), «la fusión entre ingeniería, electricidad, software e IT está llevándonos a otro grado de evolución de la digitalización en que veremos cómo robots autosuficientes e interconectados llegan no solamente a nuestros trabajos, sino también a nuestras casas».

En efecto, el que el intercambio de datos permite ya que se pueda atender a los clientes durante todo el ciclo de vida de una máquina. «Hay un gran potencial de valor añadido porque se puede asesorar sobre el servicio o las piezas de repuesto necesarias, además de sobre cómo implementar cambios que mejoren la productividad», explica Brodtmann mientras un robot le sirve un café. Las máquinas, programadas para comunicarse entre sí y capaces de diagnosticar las reparaciones necesarias, saben contactar con el proveedor para pedir la pieza necesaria. La única función reservada exclusivamente al dueño parece ser el pago de la factura.

«Eso no es cierto. Seguiremos ocupándonos de los procesos productivos y creativos, solo que ayudados por una nueva herramienta absolutamente excepcional. Son muy manejables, con eso no habrá problemas, pero tendremos que aprender a actuar de forma diferente para sacar rendimiento a esa nueva herramienta. Nuestra generación y posiblemente la siguiente, pasaremos la vida aprendiendo todo lo que podemos hacer y que antes no podíamos gracias a los robots 4.0», asegura el director de la Asociación de Empresas de Electrotécnica ZVEI.

Vencer el miedo

Uno de los grandes objetivos de Hannover es eliminar los miedos de todos aquellos que desconfían de estos colegas de metal y consideran que la inteligencia artificial puede acabar quitándoles el trabajo. En realidad, según el director de la feria Jochen Köckler, el hombre sigue siendo el centro y el alma del proceso productivo. «No habrá fábricas sin gente en el futuro», garantiza, «los robots se ocuparán, sobre todo, de actividades de asistencia en torno a la digitalización. No se trata de un enemigo, sino de aumentar la competitividad de las empresas».

La otra buena noticia es que hayan asistido grandes empresas como Microsoft, SAP o Intel, que quieren entrar en la industria y llegan dispuestas a invertir y generar negocio a una feria donde exponen más de 6.500 empresas de 70 diferentes países.

ROSALÍA SÁNCHEZ