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sábado, 20 de mayo de 2017

La película «Déjame salir» se ha convertido en un fenómeno del cine de terror por su original denuncia social del racismo

El perturbador poder de la mente para manipular a las personas

LUCÍA M. CABANELAS - luciacab


Más que una película de terror, «Déjame salir» es una especie de pesadilla kafkiana. Una pesadilla de la que es difícil despertar, y que comienza con la visita de rigor de un chico negro a la familia de su novia blanca. Una incómoda situación que se evidencia en cada sonrisa tensa, en cada mirada de auxilio. Que se intensifica con el extraño comportamiento de los anfitriones, complaciente pero artificial, con sus comentarios fuera de lugar, y que incrementa la lucha interior del joven Chris por hacer caso omiso a unos prejuicios sobre el racismo que, poco a poco, terminan haciéndose evidentes.

Bajo la apariencia de filme de género, el director Jordan Peele refugia sus propios miedos. A través de la tensión, de la inquietud, introduce un mensaje subliminal de denuncia, convirtiendo la cinta en una velada crítica social sobre el racismo.

«¿La realidad existe o no? ¿Qué es? ¿Es algo que percibimos a través de nuestros sentidos o es lo que advertimos en nuestra mente de lo que creemos que es la realidad?», se pregunta el mentalista Javier Luxor en un evento especial organizado por Universal con motivo del estreno de «Déjame salir». ¿Es extraño el comportamiento de los suegros de Chris o es él el que está predispuesto a sentirlo así? «La realidad no existe, la creamos nosotros a través de los pequeños prismas de lo que creemos que debe ser», añade el especialista. «La propaganda crea una realidad que nos hace vivir una vida que quizás no es la que queremos vivir, como en la película. Lo que entra en nuestra mente está condicionado por todo lo que nos dicen que debemos pensar», matiza.

Y eso le sucede a Chris, que no termina de confiar en una familia que dice no ser racista porque han votado a Obama, pero cuyo servicio doméstico es afroamericano. Chris quiere creer que son simples prejuicios, pero algo, además de las sospechas de su amigo, le induce a recelar. La realidad se puede transformar si se sabe qué tecla -o palabra- tocar. Y Chris, al principio, cae embaucado por el amor. Y no presta atención a factores que podrían haberle puesto en sobre aviso. Como cuando, antes de conocer a sus suegros, Rose simula defender a su novio, al que un policía le pide la identificación, pese a que no era el que conducía. Sin embargo, tal y como explican desde Universal, eso es lo que Rose quiere que piense Chris. «El verdadero motivo podría ser que si el agente llega a comprobar los dos carnés, quedaría constancia de que ambos estaban juntos antes de que él desapareciera». «Vivimos en una sensación de falsa libertad», asegura Luxor.
Los mitos de la hipnosis

La angustia del protagonista se parece, según el mentalista, «a los miedos que tenemos los humanos en la vida real». Una angustia que se incrementa cuando la madre de Rose lo hipnotiza con el simple tintineo de una cuchara en una taza de té. Aunque en la película Chris no accede, pasa a estar bajo el control de la psiquiatra. «No se puede provocar la hipnosis a alguien que no quiere. Son los espectadores los que deciden seguir las instrucciones», tranquiliza Luxor, que a pesar de las licencias creativas de las que hace uso «Déjame salir», cree que la película de Jordan Peele es bastante realista. 
La hipnosis, el control al que someten al protagonista, es una especie de metáfora de la vulnerabilidad de los negros en determinadas situaciones, su sensación de aislamiento. Así lo explicó el actor Daniel Kaluuya en una entrevista en «Film»: «Así es como nos sentimos a veces los negros. No podemos decir lo que queremos porque perderíamos el trabajo; es frustrante. Nos paraliza. Queremos expresar una emoción y acaba saliendo con rabia en otro momento porque nos la hemos guardado, porque no podemos vivir con la verdad».

Una película necesaria no solo porque incluye, de manera original, un mensaje necesario, sino porque, según Luxor, demuestra que «tenemos el poder de gestionar nuestros miedos y superarlos», como hace el protagonista al final de la película. «El mensaje profundo de Déjame salir es que somos víctimas de nuestra propia mente y se usa esta para que estemos donde quieren. Duele vencer a la inercia de lo que dicen que tenemos que hacer, pero cuando tengas miedo puedes enfrentarte a él, solo hay que querer. Tu mente te lleva a donde tú quieras», concluye el experto.
Las pistas camufladas del director (spoilers)

-Cuando el policía le pide a Chris su documentación, (a pesar de que era rose la que conducía), parece que Rose defiende a Chris, pero no es lo que ocurre en realidad. El verdadero motivo podría ser que si el agente llega a comprobar los dos carnés, quedaría constancia de que ambosestaban juntos antes de que él desapareciera.

-Después de que Chris y Rose atropellan al ciervo, Chris baja del coche para ver si el animal está bien. Chris empatiza con el sufrimiento del ciervo, al contrario que Rose. Se deja entrever que Rose quizás no esea tan buena como podríamos creer en las primeras escenas.

-Dean deja muy claro que no siente mucha simpatía por los ciervos machos (en inglés «buck»). La expresión «Black buck» era un término peyorativo utilizado en Estados Unidos durante la pos-reconstrucción (los años siguientes a la guerra de Secesión en el sur) para describir a los hombres negros que no acataban la autoridad de los blancos. Parece apropiado que el símbolo de su racismo mate a Dean cuando Chris le clava el cuerno de la cabeza de un ciervo.

-Georgin derrama té helado mientras está sirviendo, porque se centra demasiado en la conversación que gira en torno a la abuela (que en realidad es ella), lo que le hace entrar en un pequeño trance hipnótico.

-Hay varios símbolos Omega alrededor de la casa de los Armitage. La letra Omega es la última del alfabeto griego, lo que podría representar «el final» para Chris.

-Durante el paseo por la propiedad, Dean comenta: «Contratamos a Georgina y a Walter para ayudarnos a cuidar a mis padres. Cuando fallecieron, no pudimos desprendernos de ellos». Es una pista muy clara. No pudo desprenderse de «ellos», de sus padres, no de Georgina y de Walter. Literalmente, dio una nueva vida a sus padres al trasplantar sus cerebros en cuerpos más jóvenes.

-Walter (ya sabemos que en realidad es el padre de Dean), sigue corriendo porque no ha podido superar el hecho de que Jesse Owens le ganase en los Jeugos Olímpicos de Berlín en 1936.

-Georgina se arregla el pelo aprovechando el reflejo de la ventana para que no se vean las cicatrices de la lobotomía.

-Ese también es el motivo por el que Walter siempre lleva somprero. Igual que Logan.

-«El lugar hundido» podría ser una metáfora de la «parálisis» que las personas no blancas sienten en EE.UU.. Daniel Kaluuya (Chris) explica en una entrevista en «Film», en la que le preguntan por la vulnerabilidad de su personaje en ese lugar hundido: «Así es como nos sentimos a veces los negros. No podemos decir lo que queremos porque perderíamos el trabajo; es frustrante. Nos paraliza. Queremos expresar una emoción y acaba saliendo con rabia en otro momento porque nos la hemos guardado, porque no podemos vivir con la verdad».

-En la fiesta, todos llevan una prenda o algo rojo... pero Chris va de azul. Puede que sea un motivo de diferenciación entre «ellos y nosotros», o puede ser una referencia caricaturesca hacia los dos partidos políticos estadounidenses.

-La camiseta de Rose cuando está sola, recuerda vagamente a Freddy Krueger.

-Gracias a su móvil, Chris empieza a entender el misterio del curioso comportamiento de Logan. Esto podría verse como una metáfora, ya que las grabaciones realizadas con móviles han sido y siguen siendo de gran ayuda para aclarar casos de brutalidad y abuso policial en Estados Unidos recientemente. Al final, cuando Chris ve las luces de los coches de la policía en la carretera, levanta los brazos en señal de entrega, a pesar de ser quien corre peligro.

-Las imágenes de la partida de bingo reflejan claramente las antiguas subastas de esclavos.

-sucede lo mismo con las correas de cuero.

Cuando Chris arranca el relleno de la silla de cuero, puede verse como una metáfora en la que se ve obligado a «recoger algodón».

-La imagen de Rose comiendo cereales y bebiendo leche aparte pueden interpretarse como una metáfora de que nunca mezcla cosas «no blancas» con «blancas». Asimismo, la escena en la que busca nuevas víctimas cuando Chris está a punto de sufrir una lobotomía puede interpretarse como una crítica sobre la indiferencia y pasividad de la mujer blanca en general ante el racismo en Estados Unidos.

-Jeremy anticipa su muerte cuando habla de Jiu-jitsu durante la cena, ya que durante el posterior forcejeo con Chris, este consigue vencerle. Lo mismo sucede con Dean, cuando habla del poder purificador del fuego.

-El caso que vemos en el coche blanco lleva escrito «Caballeros Blacos del Ku Klux Klan»... la unidad más violenta del KKK.