The Economist: La evidente decadencia de la propaganda madurista


Foto: @PresidencialVen/Archivo
El Presidente trata de mostrarse accesible y simpático. No está funcionando.

En semanas de casi protestas diarias, la oposición al régimen autoritario de Venezuela ha encontrado diferentes maneras de expresar su descontento. Los manifestantes han mostrado centenares de pancartas de rechazo, han protestado en silencio, e incluso, han realizado plantones en las principales arterias viales de Caracas.

Más de 30 personas han fallecido desde el pasado mes de marzo, en lo que se ha configurado como la etapa de mayor tumulto desde los últimos tres años. Muchos de ellos fueron asesinados por bandas delictivas armadas que apoyan al gobierno, mejor conocidas como colectivos.

Las protestas persisten porque el gobierno ha logrado que la vida en Venezuela sea intolerable: existe una amplia escasez de alimentos y medicinas, la tasa de homicidios es probablemente la más alta del mundo y la democracia ha sido extinguida.

Pero en el mundo de Nicolás Maduro todo está bien. Mientras muchas ciudades en Venezuela están sumidas en el caos, su equipo de redes sociales continúa buscando humanizar al dictador a través de videos y viñetas que exaltan sus orígenes humildes y su sencillez.

En un video difundido por Facebook el Mandatario aparenta la inocencia de la niñez mientras se balancea incómodamente en un columpio. En otro, aparece admirando el panorama caraqueño desde la seguridad que le ofrece un fonicular de teleférico. En ocasiones también toma el volante del vehículo en el que se traslada junto con su esposa, Cilia Flores, para recordar su antigua carrera como chofer de autobús.

Realizar trasmisiones en vivo también forma parte del arsenal del chavismo, el movimiento de izquierda fundado por el fallecido Hugo Chávez y continuado mediocremente por Maduro. Su arma principal fue, y sigue siendo, el control estatal de la televisión, la cual, repite infinitamente el irrisorio argumento que Venezuela es una víctima de la guerra económica.

Las transmisiones del presidente pueden durar tanto como una doble función cinematográfica, pero sin el carisma de Chávez, Maduro intenta mostrarse tan simpático como sea posible en sus videos; que son cada vez más íntimos y personales.

Los venezolanos, sin embargo, no son engañados, y muchos coinciden en que los programas de Maduro son ofensivos y representan una falta de respeto ante la crisis que impera en el país.

“Creo que realmente disfruta riéndose de nosotros”, expresó Daniel Torres, un estudiante de ingeniería.

Los venezolanos también están particularmente irritados por un video en el que apareció el Presidente, resplandeciente en un traje deportivo blanco, jugando béisbol con Diosdado.

“Estamos trabajando”, garantiza Maduro mientras lanza la bola al Primer Vicepresidente del Psuv.

Para Alberto Barrera, un ensayista, el video revela “la decadencia” del chavismo. Las imágenes que muestran políticos bien alimentados son un insulto a la “pobreza de los venezolanos”, que ha conseguido que muchos hayan perdido peso en los últimos dos años.

En otro de los videos difundidos por el gobierno, aparece Maduro manejando por un barrio pobre de Caracas para presumir la presunta alegría de los vecinos por la presencia del Mandatario. Sin embargo, en una pared se puede apreciar claramente un grafiti con la frase: “Maduro asesino de estudiantes”.

Los chavistas solían ser buenos en propaganda, pero ahora, ni siquiera en eso destacan. (The Economist).

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