«El mayor reto matemático del siglo será salvar a la humanidad»

Este premio «Nobel» de las matemáticas cree que los gobiernos deberían dejarse aconsejar por científicos, como es el caso de Macron en Francia

Michael Atiyah, el jueves en Madrid -

Michael Atiyah  ha ganado los galardones más importantes que alguien de su oficio puede recibir, la medalla Fields y el premio Abel, el llamado «Nobel de las matemáticas», y sus intrincadas propuestas, la Teoría K Topológica y el Teorema del Índice, han ayudado a resolver problemas complejísimos. Incluso han influido en la oscura y revolucionaria Teoría de Cuerdas, que trata de explicar el origen del espacio y el tiempo en el Universo.

El motivo de su visita es una conferencia sobre el futuro de las matemáticas organizada por la Fundación Ramón Areces y la Real Sociedad Matemática Española (RSME), en la que también ha hablado de la belleza de los números y de algo que, a priori, parece más indicado para las artes que para las ciencias: la intuición.

-¿Qué peso tiene la intuición en su trabajo?

-Tiene una importancia increíble. La intuición es una forma de percepción de la verdad, como tener una visión divina. Algo en tu cabeza que te dice qué es lo correcto. El matemático indio Ramanujan sentía que su diosa le transmitía sus ideas y la mayor parte de las veces no necesitaba hacer demostraciones. La intuición también es la apreciación de la belleza, que es la antorcha que te lleva hasta la verdad.

-¿Hay belleza en las matemáticas?

-Mucha. Si un teorema puede enunciarse de manera sencilla y hermosa, la demostración se podrá hacer de manera sencilla y hermosa. Solo hay que pensar en el último de Fermat.

-Una de sus mayores contribuciones ha sido ofrecer una sorprendente herramienta matemática a la Física, en concreto a la Teoría de Cuerdas.

-Sí, la Teoría de Cuerdas es muy sofisticada, con una gran combinación entre la Física y las matemáticas puestas juntas de una manera hermosa. Mis fórmulas ayudaron al físico Edward Wittem a desarrollar esta teoría. Él se convirtió en mi estudiante en la práctica y yo también aprendí de él. Es como si un gran artista encontrara a otro, como ocurría en las escuelas del Renacimiento.

-Sin embargo, esa teoría sobre el Universo es muchas veces cuestionada.

-Toda buena teoría tiene que ser radical y eso despierta suspicacias entre los más conservadores. A veces estos tienen razón pero otras no, porque no la entienden o porque no está lo suficientemente madura como para explicarlo todo. La Teoría de Cuerdas todavía está buscando su propio camino y yo estoy ayudando en el proceso.

-El mundo está en continua transformación y tiene problemas cada vez más complejos. ¿Cómo pueden las matemáticas ayudar a solucionarlos?

-La matemáticas utilizan un pensamiento lógico, por lo que pueden ser útiles en cualquier problema que exista en la sociedad. No necesariamente resolviéndolo, sino expresándolo de la manera adecuada. A veces es más importante formular la pregunta correcta que tratar de dar respuestas. Si haces la pregunta adecuada, vas en la buena dirección. Si no, puedes acabar perdido.

-¿Y en qué áreas puede ser más útil?

-Los matemáticos pueden trabajar conjuntamente con especialistas de muchísimas disciplinas, pero tienen que esforzarse en comunicar bien sus ideas, porque sin eso no hay posibilidad de progreso. Y también deben ser modestos para preguntar en qué pueden ayudar. Pero para mí lo más interesante será contribuir en la investigación de la biología fundamental.

-¿De qué manera?

-Para tratar de comprender cómo funciona el cerebro, el problema del siglo XXI por excelencia. Hay gente que piensa que el cerebro es como un ordenador, pero creo que se equivocan. Es muchísimo más complicado, el fruto de millones de años de evolución. Una prueba de ello es que es muy plástico, cada vez que aprendemos algo cambia y lo hace a lo largo de toda la vida. Comparado con esto, la computación aprende de manera un poco estúpida. Tengo tres nietos y uno de los gemelos pequeños, de 18 años, ha empezado a estudiar neurociencias. Espero que un día sea más famoso que yo.

-¿Cuál es para usted el mayor desafío matemático de este siglo?

-Que la humanidad sobreviva.

-¿Pueden las matemáticas conseguir un mundo más seguro?

-Las matemáticas han tratado este asunto desde hace mucho tiempo desde un punto de vista técnico, pero es un problema mucho más profundo que hay que abordar de otras formas. Por ejemplo, los matemáticos también pueden ayudar en política, aconsejando como lo hace Cédric Villani con Macron en Francia.

-¿Y esa colaboración le parece bien?

-Sí, es muy positivo que los gobiernos escuchen a los científicos para tomar buenas decisiones basadas en evidencias, no solo en conveniencias políticas.

-¿Se hacen buenas matemáticas en España?

-Conozco a muchos matemáticos españoles y creo que las cosas están cambiando muy rápidamente aquí. Se están moviendo a nivel internacional y eso es un buen comienzo.

-¿Qué diferencias ve con su país?

-No hay diferencias esenciales, pero hay que tener en cuenta que en Gran Bretaña hemos estado haciendo matemáticas desde Newton, tenemos una larga tradición. España necesitará algo más de tiempo para alcanzarnos, pero va muy rápido. Muchos estudiantes españoles vienen a prepararse con nosotros, y eso es muy positivo.

-¿Cree que en España estamos muy lejos de conseguir una medalla Fields?

-No necesariamente. Las medallas Fields dependen de los individuos y puede ganarla un español que trabaje en el extranjero, por ejemplo. La única mujer medallista Fields es de Irán y hace unos años la ganó un brasileño. ¿Pero qué significa ser español? ¿Tener madre o padre españoles, una cultura española, una lengua española...? Nadie es completamente de un solo país.

-¿Qué consejo daría a un joven matemático?

-Que disfrute de las matemáticas y trabaje duro. Yo no trabajo por dinero. No digo que no me guste, digo que esa no es la motivación de mi trabajo. En inglés llamamos a eso prostitución.

-¿Qué aporta más felicidad: resolver una conjetura, refutarla o tener una con su nombre?

-Un matemático está muy complacido de cualquier tipo de progreso. Diferentes progresos dan distintas satisfacciones, pero personalmente disfruto cuando comienzo una nueva idea.

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