El pensamiento y las relaciones sentimentales de los androides con los humanos. Año 2150

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El lenguaje es utilizado, por el mecanismo cibernético de última generación, de la misma manera como los humanos ponen en funcionamiento, en los dos sentidos, el sistema complejo de comunicación: el habla y el consecuente análisis de lo escuchado por la contraparte.

Los constructores de los androides, habían integrado a sus memorias todos los verbos, sustantivos y adjetivos de más de cinco lenguas y la capacidad de asimilar cualquier otra, que para la época se habían convertido en los idiomas de uso común. que les permitían entender, en el sentido estricto de la palabra, lo hablado por todos los habitantes de la tierra y el espacio.

En esta época, los equivalentes a los ordenadores del pasado, producto del desarrollo científico y técnico de la sociedad, habían evolucionado a robots con figura humana y se habían convertido en verdaderos amigos de las personas, de la misma manera de los congéneres de estas últimas.

En los casos de infortunio de los sentimentales humanos, los robots ponían el hombro en el sentido analógico de la frase, como paño de lágrimas e incluso, podían llegar a reconocer a las personas y desarrollar sentimientos de solidaridad y apego. Así mismo disgustarse con los causantes de sus penas, pero no tanto como para agredirlos o hacerlos víctimas de alguna represalia.

Los antepasados robóticos podían emitir frases de consuelo con base a un programa de ordenador. El moderno sistema mental robótico se comportaba igual al esquema neuronal del cerebro humano, permitiendo sentimientos de dolor o alegría, función hasta el momento propia de los humanos.

No se podría hablar de la síntesis de la esencia humana, pero si de un comportamiento de avanzada, increíble hace algunos años, pues provenía del mismo androide.

Las nuevas generaciones de robots estaban equipadas con elementos, que permitían a sus cerebros, adaptarse y responder a la nueva información, así como a estímulos externos. Estos dispositivos también los habilitaban para una función muy importante: la comunicación con otras de sus partes artificiales, como brazos, piernas y el importante órgano de la visión.

El androide de última generación, estaba provisto de un sistema de tecnología avanzada, imitando fielmente el papel del sodio, potasio y calcio en la actividad neuronal humana, en la que los iones actúan como las células del cerebro humano, abriendo canales, cuya apertura y cierre, están ligadas a la actividad eléctrica o al voltaje. En reposo o cuando el sistema no está en función, estos canales se cierran. Ante los estímulos una bomba se activa e impulsa el sodio-potasio al axón artificial, como una especie de pulso eléctrico, que dura unos pocos microsegundos, permitiendo el “pensamiento” del androide y la transmisión de pensamientos, sentimientos, emociones, colores e ideas varias, de un androide a un humano, o a otro robot.

Los androides no están programados en el sentido estricto de la palabra, más exacto sería decir que es enseñado, algo así como la educación de los niños. Se le provee con una gran cantidad de información selecta, que ellos después se encargan de manejar, con base en su autonomía, inclusive para hacerlos más "humanos" se les "proveen" hasta con recuerdos de un pasado y de una historia que no les tocó recorrer.

Por: Luis Tejada Yepes.

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