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sábado, 17 de junio de 2017

Francisco de Goya, el padre del arte moderno, fue diagnosticado con una enfermedad misteriosa en 1790

¿Una enfermedad autoinmune detrás del arte de Goya?

Saturno devorando a su hijo (1819-1823).Soerfm

Francisco de Goya, más conocido como el padre del arte moderno, sufrió una enfermedad autoinmune que pudo influir en su trabajo artístico. Se trata del síndrome de Susac, un diagnóstico poco frecuente que produce alucinaciones, parálisis y pérdida de la escucha: todos síntomas del famoso pintor.

Los estudios, practicados en la Universidad de Maryland, fueron publicados por la revista científica New Scientist. Ronna Hertzano, especialista de esta universidad, fue la encargada de descubrir cuál era la enfermedad de Goya luego de aceptar un reto médico. Pues cada año, la universidad donde trabaja organiza La Conferencia Histórica de Clínicopatología, donde desafían a un médico para que descubra la enfermedad de algún paciente. Y fue Francisco de Goya quien le correspondió.

Al iniciar su búsqueda, la especialista encontró que el artista tuvo una enfermedad misteriosa en 1790, año después del cual sus obras comenzaron a ser más “oscuras”. Las Pinturas Negras, por ejemplo, son una serie de obras murales que revelan la crudeza del ser humano.

En invierno de 1792, la enfermedad misteriosa evolucionó, dejándolo sordo y postrado en una cama, por dos años, mientras intentaba recuperarse. Según cartas de sus amigos, halladas por los científicos, antes de perder completamente la audición, Goya se quejaba de escuchar zumbidos en sus oídos.

Para Hertzano, estos no eran los únicos síntomas que aquejaban al pintor, pues no conseguía mantener el equilibrio. Incluso, encontró la especialista en escritos del artista que Goya sentía vértigo cada vez que subía o bajaba escaleras, que tenía dificultades para ver y sufría terribles dolores de cabeza.

Debido a su progresiva enfermedad, el artista renunció a la Real Academia de Bellas Artes en San Fernando, donde daba clases. Según explicó Janis Tomlinson, historiadora del arte en la Universidad de Delaware, a la revista New Scientist, el pintor pasó una carta informando sobre su decisión porque ya no iba a ser capaz de escuchar a sus estudiantes.

Luego de analizar estos síntomas, la médica concluyó que Goya sufría de una condición autoinmune llamada síndrome de Susac. Una enfermedad causada por el sistema inmune que ataca las paredes de los vasos sanguíneos, produciendo inflamación en el cerebro, dolores de cabeza y alucinaciones. Así como también debilita el suministro de sangre que llega a ojos y oídos, disminuyendo su capacidad para funcionar adecuadamente.

En 1799, Goya publicó una colección de 80 grabados con representaciones de fantasmas, brujas y visiones de pesadillas: dibujos que pudieron ser producto de sus alucinaciones. Sin embargo, según Tomlinson, su enfermedad no influyó en su arte. “Sus contemporáneos no hubieran entendido su trabajo como oscuro ni producto de una mente deprimida. Hubieran visto en su arte una sátira de supersticiones del día”, concluyó.