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jueves, 15 de junio de 2017

Impresoras de comida y robots camareros: la tecnología más futurista se mete en la cocina

Junto al microondas que hay hoy en tu cocina muy pronto podría haber una impresora 3D. La tecnología se convierte en una herramienta de la gastronomía
Esta hamburguesa se hizo con una impresora 3D

Drones que reparten pizzas, tablets que sustituyen al personal del restaurante, gadgets para hacer la compra y mil y una nuevas posibilidades que abre la tecnología para mejorar nuestras experiencias gastronómicas. Algo tan básico como es alimentarse se ha convertido en un campo más de acción para dispositivos y sistemas que en principio en nada relacionamos con comer.

Para muchos, acostumbrados a hacer de la comida un ritual familiar y tradicional, este tipo de inventos sonarán igual que las tendencias de la gastronomía moderna: algo alejado del día a día, un poco estrambótico y caprichoso. Sin embargo, otros han visto el potencial no solo creativo de la idea sino también empresarial.

Reimagine Food está situado precisamente entre la creatividad y la viabilidad como negocio. Se trata de una iniciativa que pretende reunir a distintas startupsque mezclen tecnología y gastronomía. Su misión, dicen, es convertir Barcelona en el Silicon Valley de la comida, y para ello cuentan con tecnólogos, emprendedores y cocineros entre otros, que trabajan para que los avances que llaman a nuestra puerta y que aún nos suenan a película de ciencia ficción participen en el proceso que lleva los alimentos desde su origen hasta nuestro plato.

Para darse a conocer y como muestra de que tecnología y gastronomía efectivamente casan se han propuesto organizar la primera cena 3D, un evento celebrado de forma simultánea en Barcelona y en Nueva York en el que todo, desde la habitación hasta los platos habrán salido de una impresora 3D.

Drones para vigilar cultivos

La irrupción de la tecnología en el ciclo de nuestra alimentación comienza en el origen de los alimentos. Uno de los primeros y principales usos que se dio a los dispositivos voladores no tripulados fue el de supervisión de cultivos. Equipados con cámaras, pueden sobrevolar las plantaciones grabando y haciendo mediciones que permiten a los ingenieros agrónomos interpretar el estado de las plantas y tomar las mejores decisiones, aprovechando al máximo los recursos para tener un resultado óptimo.Equipados con cámaras, pueden sobrevolar las plantaciones grabando y haciendo mediciones que permiten a los ingenieros agrónomos interpretar el estado de las plantas

Hemav es una empresa dedicada al uso civil de drones con base en la capital catalana. Además de participar en otros servicios, como la fotografía y grabación aérea, están especializados en la teledetección agrícola. Sus drones están equipados con cámaras multiespectrales, infrarrojas o térmicas con los que elaboran distintos mapas.

Gracias a esas imágenes, el equipo de Hemav, en el que hay integrados además de tecnólogos ingenieros agrónomos, puede detectar problemas como plagas o un déficit hídrico, y recomendar una solución al agricultor, ayudándole a obtener el mejor producto de la tierra utilizando los recursos de la forma más eficaz.

REEM, un camarero que conoce tus gustos y necesidades

Aparece deslizándose por el pasillo y te mira a la cara, reconociéndote a los pocos segundos y saludándote por tu nombre. Se llama REEM y aunque cueste creerlo, en el futuro podría darnos la bienvenida en cualquier restaurante como un camarero más. Pero no es un camarero más, es un robot humanoide desarrollado por PAL Robotics, una compañía con sede en Barcelona que lleva diez años desarrollando estos robots, pensados principalmente para que universidades y laboratorios los empleen en sus investigaciones.
Marius Robles junto al robot REEM y uno de los drones de Hemav

De ahí a meterlos en la cocina, otra forma de experimentación, solo hay un paso. En este caso, REEM se convierte en el perfecto asesor gastronómico. Gracias a su software y sus cámaras integradas reconoce la cara de su interlocutor, y rastrea toda la información sobre él desperdigada por internet: los restaurantes en los que suele hacer checkin, sus comentarios en webs de recomendaciones, sus comentarios e incluso, si le damos permiso, información más personal a partir de nuestro correo electrónico. Con todo ello, elabora un menú según nuestras necesidades y gustos en cada momento.Lo importante es darle sentido a la tecnología, que no esté simplemente por estar

Marius Robles, CEO de Reimagine Food, al que REEM recomienda reponer hidratos y proteínas rojos tras haber aterrizado hace menos de 24 horas de Nueva York, plantea un futuro en el que este peculiar asesor gastronómico que conocerá todos nuestros gustos, pueda incluso utilizarse a nivel doméstico. "Lo importante es darle sentido a la tecnología, que no esté simplemente por estar".

Impresora 3D para preparar los alimentos

"Esta impresora 3D prepara los alimentos, pero no los cocina, al menos de momento", explica Emilio Sepúlveda, cofundador de Natural Machines. La suya es otra de las empresas que participan en Reimagine Food, y su propuesta es que las impresoras 3D que manejan alimentos serán un día tan habituales en las cocinas domésticas como lo son hoy la batidora o el microondas.


Asegura que se puede utilizar para todo tipo de platos, desde salsas o pastas para repostería hasta nuggets de pollo o hamburguesas (en la hamburguesa de la foto que abre esta artículo el pan, el queso y la carne picada procesaron con este dispositivo). Como explica Sepúlveda, basta con preparar los ingredientes en las cápsulas que utiliza la máquina y cargar la receta. La impresora 3D se encarga después de preparar el plato según la receta, que después habrá que hornear, cocer o terminar de cocinar de la forma elegida. Una impresora 3D nunca va a cocinar tan bien como una abuela, pero a ella le diría que esto es una herramienta que le va a ayudar, igual que lo hace una termomix, por ejemplo

No es un instrumento para hacer cualquier plato, sino una herramienta más a tener en cuenta. No nos resistimos a hacerle la pregunta que nos ronda la cabeza viendo tanto objeto futurista dedicado a los fogones: ¿cómo convencería a una madre o una abuela, expertas en hacer las delicias de toda la familia con su habilidad culinaria, de que el futuro de la gastronomía pasa por esta sofisticada tecnología? Sepúlveda lo tiene claro: "Una impresora 3D nunca va a cocinar tan bien como una abuela, pero a ella le diría que esto es una herramienta que le va a ayudar, igual que lo hace una thermomix, por ejemplo".