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domingo, 11 de junio de 2017

La salud en la colonia lunar

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Existía la incertidumbre acerca de si la baja gravedad en la Luna, una sexta parte de la Tierra, era capaz de causar efectos adversos sobre la salud humana a largo plazo. Se había demostrado que la exposición a la ingravidez, durante doce meses, provocaba la pérdida de masa muscular, la depresión del sistema inmunitario y descalcificación de los huesos, convirtiendo el cuerpo humano en algo así como una gelatina.

Con las vivencias en la base lunar se diagnosticó, que la práctica de ejercicio diario, era eficaz en la prevención de los efectos nocivos de la baja gravedad. Además la nanotecnología aportó las microscópicas "máquinas" capaces de distribuirse por todo el organismo, para corregir las anomalías y descompensaciones de los organismos humanos.

No se podía imaginar un hospital lleno de pacientes y personal de la salud en el espacio, por lo tanto los hombres tendrían que estar protegidos las veinticuatro horas del día de los enemigos recurrentes: el cáncer producto de la exposición a la radiación solar y la osteoporosis. En resumidas cuentas los colonos lunares "no se podían enfermar" en el sentido literal de las palabras. 

Los nanoinstrumentosmedicinales, del tamaño de un átomo, cuando se inyectaban en la sangre, no solo monitoreaban el cuerpo, sino que tomaban medidas para eliminar los elementos patógenos de cualquier tipo, por ejemplo acosando a las células cancerosas.

La carencia de atmósfera en la Luna creaba temperaturas extremas y condiciones similares a las del espacio vacío. Por eso las construcciones fueron pensadas para remplazar el papel de esta.

Ante la falta de atmósfera, pequeños guijarros e inclusive, microscópicas partículas de polvo, aceleradas por la falta de roce atmosférico, tenían el potencial de dañar o destruir las estructuras y traspasar las paredes de los habitáculos, a la manera de un proyectil de fusil, pero multiplicado, lo mismo que los trajes de los colonos, causándoles la muerte, ya sea por el impacto o por las descompresión. Por ejemplo, la explosión de dinamita en las minas, impulsaba guijarros a grandes velocidades y a muchas millas a la distancia . En un comienzo fueron muchos los accidentes ocasionados, evitados posteriormente cuando se adquirió la experiencia al respecto. 

A todo este panorama peligroso, se agregaba la existencia del regolito o polvo de vidrio, presente en la superficie lunar hasta una milla de profundidad, muy abrasivo, como el disco de una pulidora. Se adhería a todo: a los trajes, a los equipos electrónicos, a las pantallas de las escafandras. Para resumir era una pesadilla para la electrónica. Afortunadamente el uso de escafandras con un sistema de circulación interna de oxígeno y herméticos, no permitía que aquel llegara a los pulmones de los lunautas.    

La colonia fue construida en el polo Sur de la luna. Como el eje de rotación del satélite de la tierra era casi perpendicular al plano de la eclíptica, hacía que la existencia de picos de luz, se diera en forma continua, por eso se escogió ese lugar para albergar la ciudadela lunar. Más precisamente en el sitio conocido como la montaña Malapert, cerca del cráter Shackleton.

Luis Tejada Yepes