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sábado, 10 de junio de 2017

Maníacos ¿Por qué empiezan a matar?


pixabay.com


Identificar a un asesino en serie en la vida real no tan fácil como parece en las películas. No todos ellos son como Hannibal Lecter, de 'El silencio de los corderos', o Leatherface, de 'La matanza de Texas', sino que una persona, por ejemplo su vecino, puede ser muy agradable y al mismo tiempo atacar a ancianos o niños en otra parte de la ciudad.

En invierno pasado Rusia se estremeció al conocerse las nuevas confesiones del expolicía Mijaíl Popkov, conocido como 'El limpiador de Angarsk'. Ya condenado en 2015 a cadena perpetua por el asesinato de 22 mujeres, el criminal admitió haber cometido 59 homicidios más, lo que lo convierte en el asesino en serie más prolífico de la historia de Rusia. Durante más de dos décadas Popkov no solo logró escapar de la justicia, sino que consiguió convencer a todo el mundo de que era un hombre de familia, buen esposo y buen padre.

Una máscara de normalidad

Según Aliona Kirichenko, psicóloga e integrante de la Asociación Europea de Análisis Transaccional, es muy difícil detectar a un maníaco en la vida cotidiana, ya que este tipo de personas siempre llevan la llamada 'máscara de la normalidad', es decir, pueden ser personas sociales, exitosas en lo profesional, tener familia y amigos. "Por eso no podemos determinar a primera vista si un individuo es un asesino en serie o no",

La habilidad de llevar una doble vida y de cometer reiterados delitos no es necesariamente un indicativo de que los asesinos en serie tengan unas altas capacidades intelectuales, opina Kirichenko. "No siempre tienen un cociente intelectual alto", agrega, haciendo referencia a Jeffrey Dahmer, apodado 'el caníbal de Milwaukee', un asesino en serie estadounidense que tras matar a 17 hombres eludió a la justicia durante varios años. Sin embargo, admite que "entre los maníacos también hay personas con un alto nivel de inteligencia que incluso 'juegan' con la Policía, como 'el Zodiaco', cuya identidad sigue siendo una incógnita".

Foro de archivo: el asesino en serie Jeffrey Dahmer, escoltado al Tribunal / Allen Fredrickson / Reuters


Dos tipos de maníacos

Robert Ressler, el agente del FBI que acuñó el término 'asesino en serie', clasificaba a los maníacos en dos tipos. Uno es el tipo organizado, un asesino con un alto cociente intelectual que necesita matar. Planea un asesinato de manera escrupulosa y se toma en serio la selección de su víctima. En su comportamiento siempre sigue una estrategia: controla sus acciones, tiene un plan para eliminar pruebas y prepara una línea defensiva. Ese tipo de maníacos generalmente tratan de 'captar' a sus víctimas no con violencia sino por medio de la astucia. En cada nuevo acto intentan corregir sus errores y perfeccionarse. Son sociópatas, pero al mismo tiempo pueden tener familia y varios amigos cercanos.

Los asesinos pertenecientes al otro tipo, al de los asesinos desorganizados, son menos inteligentes y su conducta a menudo se califica de inadecuada. Algunos de ellos simplemente no entienden que cometen un asesinato y tienden a sufrir enfermedades mentales. La principal diferencia entre los maníacos organizados y los desorganizados es que los crímenes de estos últimos son espontáneos. Esos maníacos no siguen un plan preparado de antemano y en la mayoría de los casos no intentan ocultar las pruebas. Por esa razón con frecuencia usan cualquier objeto pesado o afilado como arma homicida.

No solo son hombres

Entre los asesinos en serie hay más hombres que mujeres. Kirichenko subraya que ese fenómeno se explica tanto por las peculiaridades tanto psicológicas como físicas de los varones. "Según la definición 'clásica', un asesinato en serie es el asesinato de tres o más personas cometido en cierto lapso de tiempo. En otras palabras, una persona mata, después se encuentra en fase latente y luego vuelve a matar", aclara.

Aileen Wuornos, asesina estadounidense / FilmStills.net / www.globallookpress.com

Es cierto que también existen mujeres que matan siguiendo esos parámetros, pero en general no corresponden a la imagen que la mayoría de la gente tiene de los asesinos en serie. Una de las pocas excepciones es el caso de Aileen Wuornos, una asesina estadounidense que mató a seis hombres en un año. Wuornos viajaba por Estados Unidos acompañada de su compañera y amante, Tyria Moore, y se ganaba la vida con la prostitución.

Factores de riesgo

Alexánder Bujanovski, autor del retrato psicológico del 'destripador de Rostov', identificado como Andréi Chikatilo, el asesino en serie más famoso de la URSS, destacó tres elementos que en su conjunto pueden convertir a una persona en un maníaco: la predisposición biológica (diseño particular del cerebro), una infancia y juventud infelices (supresión y violencia por parte de sus padres y compañeros) y débiles capacidades sexuales. Sin embargo, la presencia de esos factores no significa que una persona vaya a convertirse necesariamente en un asesino, ya que si se detecta a tiempo la predisposición biológica se pueden tomar las medidas necesarias para evitarlo.

Andréi Chikatilo, el asesino en serie más famoso de Rusia y la URSS / Vladimir Vyatkin / Sputnik

También pertenecen al grupo de riesgo las personas que presentan la llamada 'tríada de McDonald': piromanía, crueldad con los animales y enuresis, es decir, incontinencia urinaria. "No obstante, no se ha detectado una relación directa entre estos tres rasgos y la inclinación a cometer delitos crueles", precisa Kirichenko. "La mayoría de los asesinos en serie fueron criados en familias desfavorecidas y sufrieron maltratos físicos y psicológicos durante la infancia. Ahora quieren venganza, especialmente cuando cometen delitos de carácter sexual", relata la experta.

Motivos

Aparte de la venganza, los asesinos en serie pueden estar motivados por fines materiales, por el hedonismo (cuando matan por el simple placer de hacerlo), por el deseo sexual o la intención de disfrutar de su dominio sobre la víctima, recuerda Kirichenko. "También existe el tipo del 'asesino misionero', que tiene como objetivo 'liberar' a la sociedad de algunos de sus miembros", agrega, poniendo de ejemplo al mencionado 'limpiador de Angarsk', que mataba a mujeres que él consideraba depravadas. Otros asesinos en serie lo que buscan es la gloria, como también hacía 'el limpiador', que inicialmente confesó 22 asesinatos y varios años después admitió haber cometido otras decenas de delitos. Y también están las personas que sufren enfermedades mentales y no se dan cuenta de sus propias acciones.


Las fuerzas del orden pueden tardar varios años en encontrar a un asesino en serie, pero eso no significa que los ciudadanos comunes no puedan abordar el problema. "Lo más importante para un menor son las relaciones con sus padres", afirma la psicóloga. Una atención elevada por parte de la Policía o de un psicólogo escolar solo puede ser perjudicial para un adolescente, por lo que es necesario trabajar con los padres. De esa manera, sería más eficiente prevenir este tipo de delitos en la infancia que buscar a los asesinos que ya cometieron sus crimines.

Vadim Moiséyev