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sábado, 17 de junio de 2017

Una reciente publicación en la revista Scientific Reports, encontró que la fuerza de la mandíbula del Tiranosaurio Rex era tal que los huesos de sus presas literalmente explotaban en su boca.


A la fecha, se han descubierto 50 especies del género Tiranosaurio Rex.Foto Cortesía

Que el Tiranosaurio Rex es uno de los depredadores más temibles de la historia natural es un lugar común. Pero no sabíamos qué tan poderosa era su mordida hasta esta semana, cuando en la revista Scientific Reportsapareció un estudio que dio cuenta de su potencia.

Según la investigación adelantada por científicos de la Universidad de Florida, el carnívoro destrozaba a sus presas con una mordida de 7.800 libras de fuerza, más del doble de lo que cualquier especie viviente puede lograr.

El paleontólogo Gregory M. Erickson, coautor la investigación, le dijo alNew York Times que era equivalente a “poner tres carros pequeños sobre la mandíbula — esa es la fuerza con la que te estarían aplastando—”.

Según Erickson, semejante alarde de fuerza solo podría tener un efecto sobre lo que sea que estuviera dentro de la boca del T Rex: la explosión. Al quedar absolutamente fracturados, el Tiranosaurio podría tragarse los huesos con facilidad.

El hallazgo demuestra que el T. rex, tal como se pensaba, sí se tragaba los huesos de sus víctimas para su sustento. Paul M. Gignac, el investigador principal, señaló que destrozar los huesos de la víctima le permitiría al dinosaurio “extraer los nutrientes que están dentro del hueso mismo”.

La osteofagia le sería bastante útil al tiranosaurio, que no sólo era un cazador sino que, en ocasiones, se comportaba como un carroñero. Así, en caso de toparse con un esqueleto, podía disfrutar de una comida fácilmente.

A mediados de los años 90, cuando Gregory M. Erickson empezó a estudiar alos tiranosaurios, todavía los científicos no tenían muy claro cómo era que el gigante lograba masticar y tragarse los huesos de sus presas. Fue entonces cuando empezaron a desarrollar el modelo que usaro para calcular la potencia de la súper mandíbula.

Usaron un programa de computador que, tomando como base el poder de las mordidas de los lagartos, calculó además las características musculares de algunos dinosaurios modernos, como las aves y los cocodrilos. A eso le sumaron el estudio de varios esqueletos de T. Rex, para ver la forma cómo movían sus enormes fauces.