Año 2150, viajar en el ascensor espacial.



Alan Aldrin, ingeniero residente desde el inicio de la construcción de la Estación Internacional, cuando recibió a través de la pantalla de la escafandra, la noticia de que había sido aprobada la solicitud de empleo para la base lunar, saltó de alegría y flotó por todo el lugar, violando las normas que prohíben esta práctica, por considerarse peligrosa para la integridad del sujeto y de los delicados equipos de subsistencia en gravedad cero. Esta acción de indisciplina la realizó por motivos muy justificados, pues su sueño dorado de viajar a la luna, se había hecho realidad. Era uno de los pocos privilegiados, de la larga lista de aspirantes a trabajar en la primera trinchera de la colonización marciana, el satélite de la tierra. Además intuía que desde allí, sería más fácil clasificar para ser uno de los escogidos, en la titánica tarea de "terraformar" al planeta Marte.

El cable portador de la cabina, fue proyectado para tensarse en un edificio con una altura de 365 kilómetros. Este fue construido en la ciudad Mitad del Mundo, situada cerca de la capital de Ecuador. La base es de unos 5 kilómetros de radio. Se trata de un conjunto habitacional, comercial e industrial donde residen millones de personas. La vista desde su terraza, lugar de atraque de las cabinas del ascensor, cubre hasta la curvatura de la tierra.

Alan cumplió con todas las directrices que le indicaban los encargados virtuales del ascensor, para tener acceso a la cabina, sostenida por el grueso cable de grafeno, que la ligaba con la estación final donde atracaban las naves que hacían el viaje final.

Una estrecha cabina individual, lo recibió para ser ocupada por al menos 72 horas de viaje, hasta el cosmódromo, Última etapa para abordar la nave que lo arribaría a su destino final: la colonia lunar.

Hacia afuera, por una escotilla, se observaba el vacío oscuro y por otra, el disco iluminado de la luna.

La nave ni se sintió de parte de los pasajeros al prender su propulsor iónico electroestático. En este tipo de impulsor, los átomos de argón y xenón son ionizados por los electrónes provenientes de un cátodo que acelera los iones al pasarlos por una rejilla cargada de electricidad. A continuación se produce la aceleración con un impulso eléctrico muy alto.

Al principio parecía que se resistía a emprender su camino con destino a la base lunar, pero unos segundos después, sin ninguna prisa, se puso en movimiento. Alan aldrin no lo sintió, ya que las leyes de la física obran de manera diferente en la gravedad cero, No se "clavó en la silla de seguridad, ni alguna mano invisible los estrujó en un sentido u otro. Sencillamente sabía que la nave estaba en movimiento porque así lo informó la pantalla de gafreno de la escafandra, aditamento primordial de su traje de astronauta, de obligatorio uso en el momento del inicio del vuelo interesteral. .

Luis Tejada Yepes


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