Científicos del Gran Colisionador de Partículas, del CERN, han obtenido evidencias de una anomalía que podría ser la primera pieza de una nueva teoría global, más allá del Modelo Estándar

Hallan fuertes indicios de una partícula desconocida capaz de romper los esquemas de la Física


Experimento en el LHCb que ha encontrado estos indicios -

Los hallazgos más importantes realizados en el CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) se anuncian primero en seminarios destinados a científicos y no en multitudinarias ruedas de prensa. Así ocurrió por ejemplo cuando se descubrió el bosón de Higgs o «partícula de Dios». Y no es para menos: esta partícula completó por fin el Modelo Estándar de la Física, el marco teórico con el que se explica el comportamiento del Universo a través de cuatro fuerzas o interacciones fundamentales y de un puñado de partículas. Pero también se convocó uno de estos seminarios cuando los análisis sugirieron en 2016 la existencia de una nueva partícula que en realidad era una decepción.

Este mismo martes se celebró otro de estos seminarios en el CERN. Los científicos han sido tan cautelosos como siempre, y han dejado claro que serán necesarias más observaciones para confirmarlo. Pero los investigadores de uno de los experimentos del Gran Colisionador de Partículas (LHC), el LHCb, han anunciado el hallazgo de fuertes evidencias de la existencia de una discrepancia con el Modelo Estándar de la Física. Esto puede querer decir que en la materia existe una partícula desconocida que podría romper los esquemas de la Física actual.

«Sería la primera vez que logramos ver algo que va más allá del Modelo Estándar»«Si esto se confirmara estaríamos ante la primera pieza de un nuevo gran puzzle», ha explicado  Joaquim Matias, un físico teórico de la Universidad Autónoma de Barcelona y del IFAE (Instituto de Física de Altas Energías). «Sería la primera vez que logramos ver algo que va más allá del Modelo Estándar. El impacto sería brutal».

A día de hoy el Modelo Estándar de la Física es incapaz de explicar cosas como el origen de la materia oscura o la asimetria entre materia y anti-materia. Por eso los físicos siguen empeñados en hacer chocar partículas a altas velocidades y en observar los efectos de su destrucción, en busca de nuevas partículas y fuerzas que puedan ayudar a completar el puzzle.

Hacerlo requiere usar complejísimas instalaciones y modelos matemáticos. Los físicos han de trabajar con los resultados de millones de colisiones y fluctuaciones energéticas y desechar los posibles efectos del ruido o de los errores experimentales.
La clave, en los mesones B

En esta ocasión, el posible hallazgo de la revolucionaria partícula no se ha conseguido en los grandes detectores del LHC, los ATLAS y CMS, sino en el más pequeño LHCb. Este se encarga de estudiar a una familia de partículas muy concretas: los mesones B.

¿Qué son estos mesones? Son partículas compuestas a su vez por otras partículas fundamentales, conocidas como quarks, que son, entre otras cosas, los constituyentes de los más familiares protones. Pues bien, lo interesante de estos mesones es que se descomponen en apenas nanosegundos y que en el camino liberan energía y partículas que son muy interesantes para los físicos, porque quizás podrían dar información sobre lo que hay más allá del Modelo Estándar.
Experimento del LHCb encargado de analizar la descomposición de los mesones B- CERN

Este gran modelo predice qué debe ocurrir al descomponer un mesón B. Pero ahora, los investigadores han obtenido evidencias sólidas de que en su laboratorio los mesones no se han comportado como se esperaba. Eso podría querer decir que han cometido algún error o bien que han encontrado las huellas de una nueva partícula que contradice lo que se daba por sentado hasta ahora.

«Segun el Modelo Estándar, cuando se descompone un mesón B se desintegra en una particula vectorial llamada K* y en una pareja de muón (parecida a un electrón pero con más masa) y anti-muón (igual que un muón pero con carga opuesta) con la misma frecuencia que a una pareja electrón y positrón (igual que un electrón pero con carga opuesta», ha dicho Joaquim Matias.

Es decir, de acuerdo con una especie de principio democrático, conocido como «universalidad del sabor de los leptones», en un 50 por ciento de los casos se produciría una pareja y en otro 50 por ciento la otra. Pero los investigadores del CERN han visto que se suele formar más un tipo de dúo que el otro. Por eso se dice que han hallado indicios de una violación del principio de la universalidad de los leptones y, por ende, del Modelo Estándar.
Una posible nueva partícula: el bosón Z´

«Si confirmáramos esta violación, tendríamos una clara dirección en la que buscar la nueva Física. Tendríamos que descartar todos los modelos que cuentan con ese principio de la universalidad, lo que tendría un gran impacto», ha aclarado el investigador.

Además, esto incorporaría una nueva partícula al repertorio de los físicos, y que se llamaría bosón Z´. Sería cercana al bosón Z, una de las partículas fundamentales que explica la interacción débil, una fuerza que se manifiesta en los núcleos de los átomos. Al mismo tiempo, otros ya han propuesto una explicación alternativa, centrada en un leptoquark, una nueva particula que transmite informacion entre leptones y quarks, tal como ha informado Science.
¿Se debe dudar de esto?

¿Hasta qué punto se debe confiar o dudar de estos hallazgos? los científicos del CERN han evaluado la seguridad de que los resultados se deban a la existencia de un nuevo fenómeno por descubrir o a una jugarreta del azar. Después de hacerlo, han obtenido un nivel de significacion sigma de tres, lo que para los físicos quiere decir que están ante una evidencia de que están observando algo interesante. Sin embargo, los datos aún no han permitido llegar al nivel de significación de cinco, que es el que le corresponde a los descubrimientos, como el bosón de Higgs.

Pero hay más señales de que los físicos están ante algo grande. Otros experimentos realizados en 2013 y 2015 por parte del LHCb y por otros instrumentos, como el ATLAS, el CMS y el Belle (en Japón), también analizaron la descomposición de estos mesones B. Al considerar todos estos datos en conjunto, el equipo de Joaquim Matias ha obtenido un nivel sigma de cinco para estas anomalías, tal como han publicado este miércoles en arXiv.org, un portal donde se publican artículos científicos antes de ser revisados por editores de revistas.

Según Matias, hay varios motivos para esperar la importante confirmación o descarte de estos resultados este mismo año. Muchos experimentadores ya han dicho que tratarán de estudiarlo tan pronto como sea posible. Entre ellos están los científicos del LHCb. En su favor está el hecho de que obtuvieron las evidencias presentadas recientemente con datos recogidos entre 2011 y 2012, y que ahora tienen a su disposición la información recogida entre 2012 y 2013. De hecho, responsables del CERN anunciaron que van a tratar de profundizar en estos experimentos este mismo año. Por último, a partir del año que viene el experimento Belle 2, en Japón, contará con un instrumental muy sofisticado y sensible para hacer este tipo de experimentos.

La explosión científica ya se ha desatado. Algo muy grande podría descubrirse este mismo año

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