Investigadores arrojan nueva luz sobre la trayectoria evolutiva que permitió a nuestro planeta, pero no a otros cercanos, ser adecuado para la vida

Por qué vivimos en la Tierra y no en Venus



Comparada con Venus y Marte, sus vecinos más cercanos, la Tierra es un auténtico paraíso para la vida. Pero ¿por qué nuestro mundo fue tan afortunado? Un equipo de investigadores de las Universidades de California y British Columbia cree haber encontrado la razón, y arroja nueva luz sobre la improbable trayectoria evolutiva que permitió a la Tierra, pero no a sus colegas planetarios, ser un mundo adecuado para el desarrollo de la vida. El estudio se publicó hace unos meses en Nature Geoscience. (Doce eventos astronómicos que veremos en 2016).

Por supuesto, está el hecho de que ni Venus ni Marte (pero sí la Tierra), están en la zona de habitabilidad del Sol, es decir, la distancia necesaria para que no haga ni demasiado frío ni demasiado calor y pueda existir agua en estado líquido. Pero hace miles de millones de años la zona habitable no estaba donde está ahora. De hecho, los científicos están convencidos de que, por lo menos en Marte, se dieron alguna vez las circunstancias adecuadas para la vida.

Sin embargo, este estudio apunta a causas muy diferentes. Y sugiere que la primera corteza terrestre, formada hace cerca de 4.000 millones de años y muy rica en elementos radiactivos como uranio y potasio fue, literalmente, "arrancada" de nuestro mundo y lanzada al espacio como consecuencia del "gran bombardeo" de asteroides y cometas que se produjo durante la infancia del Sistema Solar. El fenómeno, conocido como "erosión por impacto", ayuda, además, a explicar un descubrimiento clave, hace más de una década, sobre la composición de la actual corteza terrestre.

Para los investigadores, pues, la pérdida de estos elementos radiactivos fue lo que, en última instancia, determinó la evolución de la tectónica de placas, el escudo magnético y el clima terrestres tal y como los conocemos en la actualidad.

"Los acontecimientos que definen la formación temprana y la composición de la Tierra -explica Mark Jellinek, uno de los autores del estudio- gobiernan, en parte, las histórias tectónica, magnetica y climática posteriores del planeta, y todas ellas, además, debieron trabajar juntas para crear la Tierra en que vivimos. Y son estos acontecimientos los que, en potencia, diferenciaron a la Tierra de los demás planetas".

En la Tierra, el deslizamiento de las placas tectónicas causa cambios regulares en la configuración de la superficie del planeta, que se enfría de manera constante sobre el manto subyacente, mantiene un fuerte campo magnético y estimula la actividad volcánica. Los volcanes en erupción liberan gases de efecto invernadero de las profundidades terrestres, y las erupciones regulares ayudan a mantener el clima habitable que distingue a la Tierra de todos los demás mundos rocosos.

En términos de tamaño, masa y densidad, Venus es el planeta que más se parece al nuestro. Pero mientras que la Tierra mantiene un clima estable y favorable para la vida a lo largo del tiempo geológico, Venus se encuentra en un estado de "catástrofe climática", con una densa atmósfera de dióxido de carbono y unas temperaturas superficiales que alcanzan los 470 grados centígrados. En su estudio, Jellinek y su colega, Matt Jackson, explican por qué los dos planetas vecinos tuvieron evoluciones tan diferentes.
Volcanes en Venus

"La Tierra podría haber terminado siendo fácilmente como Venus es en la actualidad -afirma Jellinek-. Pero una diferencia clave que pudo inclinar la balanza, sin embargo, pudo ser la distinta medida de la erosión por impacto". De hecho, con una erosión por impacto menor, Venus debió sufrir graves episodios de enfriamiento seguidos de periodos de actividad volcánica catastrófica, lo que llevó a dramáticas oscilaciones del clima a lo largo de miles de millones de años.

"Llevamos hacia adelante en el tiempo esta historia de la erosión por impacto y hemos sido capaces de demostrar que los efectos de las condiciones que rigen la composición inicial de un planeta pueden tener profundas consecuencias en su evolución. Y fue un conjunto muy especial de circunstancias las que hicieron de la Tierra lo que es hoy".

JOSÉ MANUEL NIEVES

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