Las reservas probadas de Venezuela se sitúan en apenas 8 mil millones de barriles, una fracción del total que dicen tener y menos que su vecino Brasil.

Rystad Energy: Las reservas petroleras de Venezuela son mucho menores de lo que se afirma



La afirmación de Venezuela de poseer las mayores reservas de petróleo del mundo con base en su enorme cinturón de petróleo pesado en el Orinoco ha sido tema de escepticismo en la industria durante años.

El productor petrolero suramericano afirma que tiene más de 300 mil millones de barriles de petróleo de reservas probadas, una cifra que los analistas creen que es exageradamente alta, ya que gran parte de sus enormes recursos bituminosos son difíciles y, por tanto, demasiado costosos de producir.

Ahora, dos años después de la mayor caída del precio del petróleo en una generación, las afirmaciones sobre el tamaño de la reserva petrolera venezolana no sólo parecen cada vez más inestables sino que el actual escollón económico y político del país, significa que sus reservas recuperables están ahora en caída.

La consultora noruega de petróleo Rystad Energy estimó la semana pasada que los recursos totales recuperables de petróleo de Venezuela se sitúan en 75.000 millones de barriles, un 24% por debajo de los niveles anteriores y menos de un cuarto de la cifra oficial de reservas probadas de 302.300 millones de barriles.

El déficit es aún más dramático dado el enfoque que utiliza Rystad para clasificar los recursos recuperables de petróleo.

A diferencia de la publicación estadística anual de British Petroleum (BP), que presenta una mezcla de categorías de recursos basadas en fuentes oficiales opacas como “probadas”, Rystad afirma que adopta un enfoque más riguroso aplicando los estándares de la Sociedad de Ingenieros de Petróleo (SPE).

Sobre esta base, las reservas probadas de Venezuela se sitúan en apenas 8 mil millones de barriles, una fracción del total que dicen tener y menos que su vecino Brasil. Incluso sobre una base de reservas probadas y probables más generosa -que equivale a las reservas 2P citadas por las compañías petroleras como la estimación más probable de su petróleo recuperable– Venezuela tiene 17 mil millones de barriles, según afirma Rystad.

El potencial de la Faja del Orinoco

Entonces, ¿por qué es tanta la discrepancia? Parte de la diferencia proviene de las diferentes estimaciones de la viabilidad comercial del petróleo extrapesado del Venezuela, un umbral clave para el estado de las reservas probadas.

Los aumentos de las reservas “probadas” de Venezuela se han basado en las mejoras de las tecnologías de producción de los yacimientos petroleros y el aumento de los precios del petróleo. Esas cifras comenzaron a crecer bajo el presidente socialista Hugo Chávez, quien declaró en 2011 que las reservas probadas de Venezuela habían eclipsado a Arabia Saudita como las más grande del mundo.

Una evaluación muy citada del Servicio Geológico de los Estados Unidos del 2009 otorgó credibilidad a la jactancia, calculando que la Faja del Orinoco podría albergar hasta 650.000 millones de barriles de petróleo producible. El cálculo, sin embargo, se basó en la estimación oficial de Venezuela del petróleo –in situ– en la Faja del Orinoco y evitó la cuestión de que si el crudo viscoso es rentable de producir.

Con el petróleo vendiéndose por más de USD 100 por barril en 2011, en ese momento la tarea de producir el crudo pesado venezolano -que necesita ser mezclado con diluyentes como la nafta o mejorado antes de que pueda refinarse- parecía menos oneroso.

Por el contrario, Rystad estimó en el año 2015 que más de la mitad del petróleo de Venezuela no era comercial rentable producirlo con el crudo Brent por debajo de USD 60 por barril, en comparación con alrededor de sólo el 10% para el petróleo de Arabia Saudita.

La caída de las reservas

Dado que los precios del petróleo hoy se sitúan cerca de los niveles del año pasado en USD 45 por barril, la recuperación económica del crudo en el subsuelo explica las recientes revisiones de las reservas que ha hecho Rystad.

De hecho, el grupo con sede en Oslo también analiza las actividades de producción, perforación y su rendimiento para estimar las reservas para campos individuales. Como resultado, la caída de los precios del petróleo desde 2014 y la consiguiente turbulencia económica en Venezuela han afectado gravemente sus estimaciones de reservas para el país.

El lento ritmo de las actividades de desarrollo en la Faja del Orinoco y la caída de la tendencia de la producción también está cobrando su precio.

Año tras año, los recursos recuperables de Venezuela en la medida más amplia han caído 23 mil millones de barriles, según Rystad, desde 95 mil millones de barriles a mediados de 2016. Las reservas 2P están ahora 5 mil millones de barriles más bajas que hace un año.







La razón principal por la cual las reservas petroleras en Venezuela han sido revisadas a la baja es debido a la baja de las perspectivas de precios del petróleo”, dijo Aditya Ravi, analista de Rystad. “La baja en el precio del petróleo ha afectado especialmente a Venezuela y la producción en ese país ha disminuido más rápido de lo que habíamos previamente estimado”.

De hecho, mientras que las reservas oficiales venezolanas han aumentado desde el año 2000, debido a que los mayores precios del petróleo impulsaron el optimismo, la producción petrolera del país se dirigió en sentido opuesto después de la llegada de Chávez al poder en 1998.

El país estaba bombeando 1,94 millones barriles diarios en mayo, según estimaciones de S & P Global Platts, por debajo de los 2,7 millones de barriles diarios a principios del año 2005.

Sin nuevos descubrimientos, la producción de crudos ligeros y medios (necesarios para diluir el petróleo extra pesado de la Faja del Orinoco) se ha desplomado, obligando a Caracas a comenzar a importar crudo ligero para su mezcla desde el año 2015. Las compañías petroleras extranjeras también se han negado a gastar miles de millones de dólares necesarios para producir mas crudo exportable desde esa región.

Muchos campos maduros también han sufrido tasas de declive mayores a las normales de año en año.

Ravi señala al envejecido campo Jobo de PDVSA en el extremo noreste de la Faja de crudo pesado que fue visto como el precursor de la actual ronda de proyectos de petróleo pesado de la Faja del Orinoco. El campo con producción con tecnología “steamflood” (recuperación mejorada por inyección de vapor), lanzado a finales de los años 70, está produciendo alrededor de 8.000 barriles diarios a pesar de que PDVSA reportó que sus reservas son de 1.300 millones de barriles, un nivel que “parece muy poco realista”.

Creíbles o no, las afirmaciones de Venezuela de poseer las mayores reservas del mundo pueden importar poco. Los apetitos de las compañías petroleras internacionales para explotar los costosos crudos pesados ya pueden estar en declive a medida que las iniciativas de cambio climático global reorientan la inversión hacia combustibles de bajo carbono como el gas. Y esto podría dejar gran parte del petróleo de Venezuela en el subsuelo.

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