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sábado, 1 de julio de 2017

Los dinosaurios comían el hongo del que se extrae el LSD

Un grupo de investigadores ha descubierto en una pieza de ámbar fosilizado un hongo similar al que produce esta sustancia alucinógena
Los dinosaurios convivieron con el cornezuelo, del cual se alimentaban

¿Se imaginan a un gigantesco dinosaurio saurópodo tambaleándose tras haber ingerido una gran cantidad de droga? Pues, aunque parezca inverosímil, eso es lo que pudo suceder hace más de cien millones de años. Al menos, así lo afirma la Universidad Estatal de Oregón, la cual acaba de descubrir restos de cornezuelo (un hongo del que deriva el LSD) en una muestra de ámbar fosilizado fechado en la época Cretácica. Esta longevidad convierte además la nueva hierba hallada en la más antigua encontrada hasta la fecha.

La muestra fue extraída de una mina ubicada en Myanmar. Concretamente, quedó fosilizada cuando la savia de un árbol empezó a fluir sobre ella, lo que acabó preservándola de forma permanente al convertirla en una piedra semipreciosa (ámbar). Tras llevar a cabo una serie de análisis se determinó que los restos de la planta contaban con trazas de cornezuelo del Cretácico (con una antigüedad de entre 97 y 110 millones de años, época en que la Tierra estaba dominada por dinosaurios).

Haciendo uso de estos datos, los expertos han determinado que el hongo, las plantas a las que estaba asociado, y los dinosaurios herbívoros coexistieron durante millones de años. Por ello, consideran probable que fuera ingerido por los animales de entonces. «No tengo ninguna duda de que este hongo fue devorado por los dinosaurios saurópodos», explica George Poinar, un reconocido experto en las formas de vida que se encuentran en ámbar.
El cornezuelo

El cornezuelo es un hongo que puede afectar a multitud de cereales y hierbas. Desde la antigüedad se ha usado como medicina, toxina o alucinógeno. Sin embargo, este descubrimiento pone de manifiesto que lleva en este mundo más de lo que se creía en un principio y que ha formado parte de la dieta de los dinosaurios y la raza humana desde siempre. Con todo, se desconocen los efectos que pudo tener en estos gigantescos animales, pues puede causar desde alucinaciones hasta delirioas, gangrena, convulsiones o tambaleos.

Ámbar encontrado

«Parece que el cornezuelo ha estado con los animales y los seres humanos casi siempre. Ahora sabemos que, literalmente, se remonta a la primera evolución de hierbas. Este es un descubrimiento importante que nos ayuda a entender la línea de desarrollo de la hierba, que hoy forma la base de la alimentación humana en cultivos tales como el maíz, el arroz o el trigo. Pero también muestra que este hongo parásito puede haber tenido una historia casi tan larga como las hierbas mismas, como toxina y como alucinógeno natural», destaca el experto.
El hongo en este espécimen de hierba, que se ha extinguido, fue nombrado Palaeoclaviceps parasiticus. Es muy similar a los Claviceps, comúnmente conocidos como cornezuelos. A su vez, los expertos han destacado que cuenta con un sabor amargo que utiliza como mecanismo de defensa contra los herbívoros.