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sábado, 29 de julio de 2017

Pekín acusa a India de invadir su territorio y refuerza sus tropas en un recóndito paraje que se disputa con Bután, aliado de su rival.

India y China resucitan la pugna en el Himalaya



El Asesor de Seguridad Nacional de India, Ajit Doval, se reunió hoy con el presidente chino Xi Jinping para tratar de desactivar la creciente tensión militar que enfrenta a las dos potencias nucleares en el Himalaya aprovechando su presencia en la cumbre que celebra junto a sus a sus homólogos del grupo de naciones emergentes (conocidos por las siglas BRICS) en Pekín.

La pugna en torno a una recóndita ruta montañosa situada en una franja cuya soberanía reclama tanto China como el pequeño reino de Bután, un estrecho aliado de India, adquirió rango de crisis bilateral a mediados del pasado mes de junio cuando Pekín acusó a Deli en enviar tropas al área para bloquear los trabajos que realizaba en una carretera ubicada en esa demarcación.

Desde esa fecha, unidades militares de ambas naciones mantienen un arriesgado pulso en la zona, separadas por sólo algunos cientos de metros.

Según medios indios, Ajit Doval ha propuesto a su contraparte una posible retirada de los militares indios si China acepta por su parte modificar el recorrido de la citada ruta.

La controversia ha recuperado en los dos países el espectro de la breve pero sangrienta refriega militar que libraron a finales de 1962, que se originó por un motivo muy similar y en la misma región montañosa. Pekín y Deli comparten casi 3.500 kilómetros de frontera con amplias zonas cuya delimitación continúa en el limbo desde el siglo XIX.

Con la memoria de aquel conflicto todavía muy presente, el ministro de Defensa indio Arun Jaitley insistió que su país es ahora "muy diferente al de 1962" respondiendo así a un portavoz chino que había indicado que Deli debía haber aprendido "la lección histórica" de aquella contienda, que perdió y en la que murieron miles de soldados.

La ampliación de la travesía china se realizaba en la meseta de Doklam, un espacio donde confluyen los territorios de China, Butan e India. Deli considera esa región un área estratégica por su proximidad al llamado "Cuello del Pollo" o "Corredor Siliguri", que une su región más oriental al resto de la nación.

Para Pekín, el despliegue de los soldados indios ha supuesto todo un desplante especialmente en vísperas del 90 aniversario de la formación de su ejército, que celebra el 1 de agosto.

"Es la primera vez que tropas indias se enfrentan a China en el territorio de un tercer país", escribió hace días el ex ministro de Asuntos Exteriores de Deli, Shyam Saran, en referencia al complejo papel al que se ha visto relegado Butan, atrapado en el desafío bilateral.

El siempre iracundo diario Global Times -reflejo de las posturas más conservadoras del Partido Comunista chino- aseguraba hoy en su editorial que India pretende "rebajar" el tono de la disputa al percatarse de que el ejército de Pekín "se está preparando para una confrontación militar que India no podrá resistir".

"Si India no retira sus tropas, China le obligará a hacerlo. Es mejor que lo haga antes de que China pierda la paciencia", advertía el periódico en un tono bélico inconfundible.

Pekín ha reforzado su presencia militar en las estribaciones montañosas y un portavoz del ministerio de Defensa, el coronel Wu Qian, advirtió hace pocas jornadas que su ejército "ha adoptado medidas de emergencia para responder en la zona y seguirá intensificando su despliegue".

Días antes las fuerzas armadas chinas realizaron unas explícitas maniobras con fuego real en el Tibet, cerca de la linde con India.

Un periodista que ha visitado la región montañosa del lado indio informó también de una amplia movilización de tropas y material bélico en esa zona. "Se están instalando nuevos refugios, el terreno está siendo minado para evitar un ataque preventivo chino, se han construido nidos de ametralladoras en puntos estratégicos y los soldados están realizando simulacros de combate al menos dos veces al día", escribió hace días Subir Bhaumik, un experto indio al que se permitió visitar el área bajo control de las fuerzas armadas de su país.

"(Los chinos) Están intentando mostrar a Butan quien manda en el Himalaya. Por eso tenemos que ser capaces de defender la integridad territorial de Butan", le explicó al propio Bhaumik, un algo cargo de la Agencia de Inteligencia de Defensa del mismo país, el general Gaganjit Singh.

El rifirrafe se ha convertido ya en una confrontación dialéctica mayor en las redes sociales de ambas naciones especialmente tras la aparición de la última edición del semanario India Today, que mostraba un mapa de China sin los territorios de Tibet y Taiwán, que Pekín reclama como propios.

"La situación es muy peligrosa. No creo que China tenga muchas opciones si las fuerzas de India permanecen donde están ahora. Xi Jinping tendrá que demostrar al pueblo chino que cumple lo que dice", advirtió Huan Jing, un experto en relaciones sino-indias de la Universidad Nacional de Singapur en declaraciones a Afp.

La presente crisis se suma a las diferencias que están acumulando desde hace meses los dos poderosos competidores, que ya cruzaron varias acusaciones el pasado mes de abril cuando Deli apadrinó una visita al área limítrofe con Tibet del Dalai Lama pese a las protestas de Pekín. Posteriormente, el primer ministro Narendra Modi se ausentó de la cumbre de la Nueva Ruta de la Seda que se celebró en la capital china.