Un ingeniero de una zona desértica de la India crea un sistema basado en la sabiduría ancestral para aprovechar mejor el agua.

Ingeniería y naturaleza trabajan juntas: glaciares artificiales para combatir la sequía


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La escasez de agua ha sido desde siempre uno de los problemas más temidos por las distintas comunidades humanas que pueblan el planeta, y cada sociedad ha puesto los medios a su alcance para solucionarlo. Las dificultades reales impulsan la creatividad y una de las últimas muestras de ello la tenemos en el proyecto Ice Stupa, una curiosa iniciativa para aprovechar el agua y guardarla para épocas de sequía, que parece estar funcionando: se trata, en pocas palabras, de crear un glaciar en vertical artificial.



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Sam Dusi @samdusi


Ice stupa created using no power or pumps, only physics: RT The artificial glacier growing in the desert @CNNStylehttp://cnn.it/2vDUpn9
05:57 - 21 Jul 2017 · Raleigh, NC

The artificial glacier growing in the desert
Se trata de pirámides de hielo con una altura de entre 30 y 50, y no son difíciles de obtener: un chorro de agua sale por presión y se va congelando, lo cual ocurre de manera natural, ya que con las temperaturas de la zona pueden alcanzar hasta los 50 grados bajo cero. Estas montañas de hielo se sitúan cerca de los pueblos con escasez de agua agua. El proyecto supone una inversión relativamente pequeña.

El proyecto Ice Stupa es específico para el desierto de Ladakh, y su nombre está inspirado en ciertas estructuras budistas llamadas stupa, generalmente utilizadas para contener reliquias. En este desierto hay zonas sin lluvia debido al efecto que producen algunas colinas del Himalaya; por eso algunos pueblos sufren sequías en determinadas épocas del año. Con estos glaciares artificiales se aprovecha el agua que de otro modo se iría a los ríos.

Tal como explican en la web del proyecto, la idea no es precisamente nueva: los ancestros de los actuales habitantes de la zona ya recurrían a lo que por entonces se llamaban "injertos de glaciar", que eran formaciones de hielo creadas de manera natural en invierno y se derriten en primavera. En esa idea se inspiró Sonam Wangchuk, un ingeniero de Ladakh, que buscaba una solución alternativa que no requiriese altitudes demasiado elevadas y cuyo mantenimiento no fuese demasiado complejo.

 

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