Venezuela, Un Estado Fallido


La economía política del Estado Fallido

Como se convirtió Venezuela en un Estado Fallido, un fenómeno que la sociedad civil y la intelligentzia nacional no han sabido deseado aprender, los problemas de Venezuela son primarios, alimentación salud y vida, las complejidades de un Estado contemporáneo no están al alcance de la lucha política

¿Es Venezuela hoy un Estado Fallido? No cabe duda, sí lo es.

¿Y cómo llegamos a esa condición de Estado Fallido y qué es lo que en realidad muestra un Estado Fallido? Es la pregunta que muchos nos hicieron en relación a una nota anterior, donde intento aclarar que el camino tomado por el gobierno -ya en condiciones de gobierno forajido-en un Estado capturado por el narco-tráfico, había escogido en su carrera hacia delante una ruta de aislamiento, autogenerada y por consecuencias no intencionadas por un esquema de fuerte contracción económica inducido por controles y severas restricciones y regulaciones sobre el desgastado y descapitalizado aparato económico privado y petrolero tanto por caída de producción y precios- generaría una enorme contracción económica que entre 2015 y 2016 acumuló una pérdida del volumen y valor de la económica en 24% del PIB.

Las consecuencias socioeconómicas han sido las de un acelerado empobrecimiento y un creciente ritmo de hambre que cumpliendo el “librito de la protesta social” generarían una reacción política y social entre los sectores más vulnerables, los empobrecidos que se sumaron al crecimiento de la pobreza extrema que alcanzó el 54% de la población, con escasez y racionamiento que eran apenas los síntomas de un síndrome económico de quiebra y ruina que no tenía ni tiene remedio en el actual marco político. En ese sentido, solo le restaba apertrecharse masivamente de un aparato político militar de represión, utilizando la violencia del Estado -asociado a grupos paramilitares, milicianos y sectores provenientes del hamponato- y destinados a alcanzar la última fase de su Plan de la Patria: domesticar la protesta y convertir a los ciudadanos al servilismo del CLAP y su violencia. Es lo que hoy vemos en las calles.

El mecanismo de violento control social lo vemos hoy en la calle, una represión colosal con la cual, como palanca de poder y en última instancia, la represión, preparada con tiempo. Sus esperanzas eran la de inducir la domesticación a un pueblo que con algún retraso comenzaba a mostrar deseos de cambio. Dos variables se juntaban en el mismo fenómeno, la hiperinflación restringiendo la indexación de salarios y contratos privados, unidos a los controles de precios impondrían un fuerte ritmo de empobrecimiento destinado por oficio a disminuir la vocación política de protesta y buscar una salida en las calles.

Así, esa severa contracción económica, pérdida de 500 mil puestos de empleo, servicios públicos colapsados, todo lo cual es percibido por más jóvenes como un futuro aterrador. El hambre que se hizo masiva en cuatro años, ha sido siempre -con o sin consecuencias no intencionadas- en un factor natural para el control social. El gobierno así abrazaba un intenso grado de aislamiento, autarquía, y un desmoronamiento acelerado institucional para lo económico y social y una dependencia de la represión del aparato militar cubano y nicaragüense. Venezuela, era obvio, de manera acelerada venia cumpliendo la ruta del Estado fallido

¿Qué entendemos entonces por Estados fallido?

La literatura de “Estados fallidos” con mucha actividad de investigación en estos años posteriores a la Guerra Fría, nos facilita la comprensión, por ejemplo de la evolución de las instituciones del estado, de cómo su degradación y decadencia coadyuvan el fenómeno de empobrecimiento bajo una economía colapsada, y un ciudadano sin las condiciones mínimas de vida civilizada, y a expensas del continuo conflicto político y social, del crimen, del terrorismo, de la actividad del narcotráfico y de un precario desempeño económico, con una economía en grado sumo de depredación. La literatura funde estas condiciones y dimensiones como típicas de un Estado Fallido. El calce de Venezuela en ese esquema es claro.

En los últimos años, la investigación de ese fenómeno ha precisado como eje del “fallidismo” la evolución (léase involución) de las instituciones del Estado, la administración o gobierno, infraestructura y servicios, su gobernabilidad, aquellas instituciones que definen la seguridad de los individuos, las judiciales, el rule of law y la igualdad ante la ley para todos los ciudadanos, libertades económicas, libre mercado y precios bases de una economía competitiva, sin la cual no hay progreso. Por este camino, encontraremos un claro diagnóstico del grado severo de “fallidismo” alcanzado por Venezuela en las últimas tres décadas. El sentido lo encontramos entre ellos las instituciones que asientan el funcionamiento del estado fallido particularmente en la escuela económica del Selección Pública y el nuevo institucionalismo. Acotemos que el empobrecimiento es causa y feedback de la involución a un Estado Fallido.

Decadencia institucional y gobernabilidad

Así, no basta entonces con describir lo que la gente llamas crisis de gobernabilidad sino explicar el deterioro institucional y como opera ese feedback en el grado de ingobernabilidad alcanzado. Por ejemplo, el empobrecimiento venezolano en los últimos diez años y el nivel de criminalidad que medimos en el volumen de víctimas y asesinatos por cada mil habitantes por un período de un año.

En Venezuela, por ejemplo, encontramos una aguda correlación que nos dice que el crecimiento de la pobreza nos trae mayor violencia criminal y más asesinatos per cápita. Otros aspectos, por ejemplo el deterioro de las instituciones de justicia y respecto de los derechos humanos (vida, propiedad y libertad) y la inestabilidad política y el empobrecimiento; o el deterioro y decadencia de las instituciones causados en lo económico por los mecanismos de captura de renta sin compensación social, desde la corrupción hasta la captura de empresas públicas y privadas distribuidas entre acólitos de los grupos del poder político, militares y grupos políticos del gobierno.

Todo, montado en un régimen de inseguridad jurídica constituido de facto, pero también con decretos-leyes contra natura que impuso una ruta de deterioro de los derechos de propiedad, de absoluta perversión en los procesos de formacion de precios y funcionamiento de los mercados, un entorno viable para crear riqueza, que fue mutilado para fundar restricciones políticas dirigidas a controlar ganancias y salarios; un deterioro global institucional que ha generó masivos cierres, quiebras y migración de empresas a otras latitudes en un camino de descapitalización y empobrecimiento bajo una agenda político dirigida a descapitalizar el sector privado y desaparecerlo en un régimen de servilismo que muestra el mediocre desempeño económico de la sociedad.

Síntomas del Estado Fallido

En resumen, ¿Cuáles serían las señales de alerta temprana de un fracaso de gobernabilidad? Nuestra realidad hoy, la encontraremos replicada en otros países en América Latina, África, Oriente Medio y Asia. Centrándose en instituciones estatales específicas (es decir, instituciones políticas, administrativas, judiciales y de seguridad), y demostrando cómo estas instituciones afectan la estabilidad política y el desempeño económico, podemos montar un diagnostico que permita en el futuro cercano transitar por un camino de recuperación y eliminar las condiciones del “fallidismo” venezolano que resumimos en dos palabras: empobrecimiento, hambre, desempleo, crimen, narcotráfico, terrorismo, el escenario Madmax.

Una dirigencia cívico militar donde el que menos puja, tendrá una seria acusación por violación de derechos humanos, otros por sus nexos con el narco lavado, militares y civiles, cerca de unos 50 nombres ya aparecen en la investigación que hacen americanos y europeos, otros con nexos firmes con sectores del terrorismo islamista, otros por lavado de dinero, y la mayoría, sin poder demostrar sus bienes obtenidos bajo el velo de la corrupción. Dirigentes políticos, quien -bajo investigación- no obtendrían refugio en el mundo con alguna facilidad porque narcotráfico, corrupción, lavado de dinero, terrorismo son crímenes ampliamente hermanados con el terrorismo, convertido este en el principal problema que hoy enfrenta el mundo libre.

Así, leyes como el Patriot Act americano, los enfrenta simultáneamente, igual con la legislación escrita en la Comunidad Europea para atender esos problemas, restando solo China, Rusia, Corea del Norte, Irán, espacios donde probablemente quien quiera esconderse por esos crímenes puedan conseguir refugio. Esta franca descripción de hechos reales ocurridos y bajo investigación en muchos países, nos habla del entorno institucional que se requiere para darle eventualmente cobertura, y nada mejor que Venezuela, un territorio secuestrado, similar a Somalia y Sudan, Chad y partes de Nigeria, donde el Estado Fallido se ha constituido prácticamente en la “única” salida.

Definamos entonces al Estado Fallido

La literatura al respecto agrupa generalmente en las siguientes dimensiones que muestran el “rompimiento’ del contrato del Estado con sus ciudadanos, no solo la Constitución, sino que ha perdido capacidad para salvaguardar las garantías de sus ciudadanos. De esa manera, secciones del Estado en un país que vive en condiciones de marginalidad institucional, económica y social enfrenta pérdida de libertad, servicios judiciales en los límites de la indefensión institucional por un poder judicial corrompido, que fue literalmente asaltado hace 18 años al aprobarse la Constitución de 1999.

Ese asalto político, secuestro y destrucción del poder judicial en 2000 fue la causa fundamental de la inseguridad política, social y económica de sus ciudadanos. La pérdida de la seguridad jurídica, para ciudadanos y empresas, cruzó las barreras del empobrecimiento, condición requerida por el Gobierno porque así se crearía la dimensión de servidumbre de una población que para su alimento necesita del Estado, servilismo y represión configuran la evolución de ese fenómeno de Fallido, Estado fracasado.

Por ese camino el Estado se desfiguraría, dado que absorbiendo todas las funciones económicas sociales y políticas, dio paso al colapso económico y social, así, alimentación, salud y educación, servicios públicos colapsados, que la clase política desde hace décadas decidió que el Estado sería el mejor oferente de bienes que se consideraban; el subyacente es la pérdida, deterioro y perversión de las instituciones requeridas para combatir el crimen entre cuerpos policiales y armados (FAN), cuerpos que ejercen -en representación del Estado/Gobierno el uso monopólico de la violencia del Estado con lo cual se borraría la línea necesaria que separa al crimen del castigo. El objetivo del gobierno es aislamiento, empobrecimiento y Venezuela como cárcel.

¿Cómo Venezuela involucionó a la condición de Estado fracasado?

Para verlo más sistemáticamente, agrupemos el entorno del ciudadano, su propiedad y libertad, en las siguientes dimensiones, en el Diagrama abajo, la taxonomía del Estado Fallido, de manera que con ese apoyo teórico y empírico cada uno de nuestros lectores dibuje su vida en un país operando bajo un Estado fallido a todo evento:
Administración pública e infraestructura del Estado fallidas
Monopolio de la violencia del Estado desvirtuada bajo un esquema de poder compartido entre milicia, policías nacionales y distritales con grupos paramilitares, colectivos y “camaradas del hampa” que fulmina derechos humanos y elimina la línea entre crimen y castigo
Servicios sociales que normalmente presta el Estado, llamados servicios públicos colapsados; salud, educación y seguridad individual
Desempeño económico: Venezuela marca cinco años de caída acumulada que supera el 30%; y su per cápita es apenas la tercera parte de lo que era hace diez años. EL volumen de bienes que se producen es apenas 45% de hace 8 años, la población es un millón de personas más, la hiperinflación acabó con el bolívar, no tiene valor, el venezolano se ha empobrecido al llegar al hambre.
Esto nos lleva a la ruptura y desaparición del “imperio de la ley” como marco global en el funcionamiento del Estado y las garantías que el ciudadano espera que la ley lo proteja, garantías constitucionales vida, propiedad y libertad sin marco de protección

Esas cinco dimensiones, para comenzar, muestran lo que algunos estudiosos (Hobbes) llaman el colapso del Contrato del Estado -Leviatán- para con sus ciudadanos, no indican en esas condiciones materiales e institucionales el Estado no puede ofrecer -por agenda o consecuencias no intencionadas, los servicios judiciales, seguridad personal y servicios públicos básicos – en el caso que el Estado tenga previamente el monopolio de esos servicios.

Economía colapsada, quiebras, cierres migración, controles y violación derechos de propiedad

Como consecuencia de ese colapso, el ciudadano pierde su seguridad personal, sus derechos de propiedad, “the rule of law”, lo que genera un proceso, en el cual ya hemos avanzado aceleradamente en estos años del actual gobierno, en el concomitante proceso de deslegitimación del Estado que lo invalidan socialmente, en virtud que sus instituciones -lo que queda de ellas- han sido capturadas por grupos de interés político, militar, y del hampa, bajo un propósito político de convertir al ciudadano en agente servil del Estado y el Gobierno, pérdida absoluta de la gobernabilidad en Chesterman & alters (2007) Making the States Work y F. Fukuyarna (2004). State-Building). En otras palabras, el Estado ya no cumple las condiciones discutidas por Hobbes referidas al contrato social del Estado con sus ciudadanos, tácito el Estado no garantiza y dejó de cumplir sus obligaciones para el mantenimiento de la paz ciudadana. Ver P. Coller (2009) The Political Economy of state failure.

En un Estado fallido, la economía está colapsada, tanto en destrucción del capital físico, humano, financieramente quebrada, el fenómeno es inherente a la condición de Estado fallido, o si se prefiere, colapsado. ¿Pero, cuáles son las condiciones para que un Estado sea fallido? ¿Es Venezuela un Estado fallido? Esta es la pregunta básica que de su respuesta depende, no solo la necesidad de tener y revertir ese proceso a como dé lugar, sino también cual es la terapia que ese Estado requiere para revertir su condición de fallido, dado que la efectividad y eficiencia de las decisiones políticas que son las que privan, puedan activar mecanismos económicos del crecimiento, y el retorno a un camino de mejora de la calidad de vida, Ver survey al respecto en P. Collier (op. ct. 2009)

Indicadores económicos, hiperinflación, caída acumulada del 30% del crecimiento económico que mide el tamaño de la economía, escasez de bienes, mecanismos distributivos en manos de militares, los menos indicados para ello, pero como garantes de la violencia del Estado, la venta de un desayuno se hace bajo la amenaza de la represión y las armas. Infraestructura física, vial, rios y mares, electricidad, agua, gas, empresas en manos del Estado colapsadas, la sociedad venezolana está racionada desde el agua hasta el gas, en un país donde agua, viento y sol abundan.

La respuesta nos exige que definamos la condición de fallido, que hay muchas, así como fases que lleva a un país hasta esa condición, y nos permitirá evaluar el grado de “fallidismo” que sufre Venezuela. La literatura en español es escasa, el término de fallido no es popular en la academia latinoamericana, porque a menudo se sufre el síndrome de desventaja dado que el “fallidismo” ha sido estudiado esencialmente por países desarrollados que han visto a los Estados fallidos como enemigos en la distancia dado que su condición de fallido, alberga cultivo y narcotráfico, blanqueo de capitales, amplia corrupción política y administrativa, conexiones importantes entre Estados ya con experiencia de fallidos, todos estos fenómenos están presentes por iniciativa de los grupos civiles y militares que controlan el Estado.

En tribunales internacionales, militares, personalidades políticas, administradores de empresas públicas, ministros, viceministros enfrentan juicio por narcotráfico, narcoterrorismo, corrupción y lavado de dinero. El flujo de caja y Tesorería de la empresa petrolera PDVSA como componente fundamental de miles de procesos de legitimación de capitales que cursan en otros países.

Por todo ello, todas esas representaciones que caracterizan el Estado Fallido preocupan a la comunidad internacional, dado que esos síntomas se despliegan por el mundo, expandiendo las fronteras de los Estados fallidos, lo cual va en detrimento de la paz mundial y del normal transcurso de lo económico, el intercambio económico entre las naciones. De Lo mencionado, queda evidentemente plasmado, y nos ayuda a definir el grado de “fallidismo” alcanzado, nos permite evaluar a Venezuela, y cuáles de esos fenómenos mencionados se encuentran presente.

Por ejemplo, y relacionado con la seguridad y el resguardo yb defensa del terrorismo y el narco tráfico, y blanqueo de capitales, pecados con los cuales se enjuga la corrupción administrativa cometida en la administración de economías y activos estatales. En ese orden, por ejemplo, destacamos, el servicio de identificación nacional, el cual se ha denostado ha sido utilizado por grupos políticos terroristas y del narco tráfico para obtener pasaportes, cédulas de identidad y otros documentos de identificación que circulan por el mundo como medios para cubrir la verdadera identidad de sus usuarios.

¿Cómo ocurrió todo esto? Decadencia y depredación institucional

Con esa sintomatología en pleno, debemos construir las razones y las precondiciones que son requeridas para que un entorno socio económico normal, sea en pocos años convertido en un espacio fallido. ¿Cuál es el síndrome del “fallidismo” y cómo se ha venido creando todo esto ¿Qué entendemos por Estado fallido y por qué es este concepto importante estudiar?


La literatura de “Estados fallidos” muestra en teoría y evidencia empírica como un Estado se deteriora y descompone, se hace “fallido”, ello nos permite establecer como objetivo entender cómo el relativo desarrollo institucional del Estado (o su carencia) impactan conflictos, delincuencia, golpes de estado, terrorismo y rendimiento económico. Venezuela entra en ese cuadro de “honor” y comparte estadios de “fallidismo” con países africanos donde el fenómeno es conocido desde hace décadas, el caso de Somalia, caso al cual Venezuela se compara.

En ese orden la bibliografía sobre el “Estado fallido” nos permite comprender que el complejo deterioro del Estado se siente expresamente en la calidad y/o decadencia institucional lo cual permite examinar en detalle el ámbito administrativo, la seguridad, instituciones judiciales y políticas, como componentes básicos en la “institución” de un país normal que cuida el Estado de derecho, el imperio de la ley. El estudio de lo ocurrido en Venezuela en estos veinte años nos permitirá evaluar el tipo de terapia que el país requiere para restaurar su condición de país normal, pese a que un enorme capital humano se ha marchado por las mismas razones que explican el grado de “fallidismo” alcanzado por Venezuela.

Decaimiento y deterior institucional y la economía: un “camino hacia el fallidismo”

Las instituciones son los pilares de lo económico, de lo social y lo político, los grupos políticos y militares se concentraron desde temprano a destruirlos, el secreto del voto y su soberanía, desapareció, en consecuencia, los procesos electorales concebidos para mejorar la condición de vida de sus ciudadanos por via pacifica, ha sido destruido. En adelante el venezolano ha perdido plena confianza en su sistema electoral.



En lo económico, las instituciones fundamentales para dotar de un sistema económico emprendedor, competitivo, dinámico que conduzca el crecimiento económico, mercado, precios y propiedad privada, base del Estado de Derecho económico ha sido demolido, el gobierno ha utilizado las distorsiones de precios generadas en el aberrante mecanismo de control de cambio, para destruir la base productiva de la economía privada del venezolano, entorno que proveía ochenta y cinco de cada cien empleos hace veinte años.

Nacionalización, expropiación, leyes penales que a priori establecen la actividad económica privada como un crimen a penalizar, intervención discrecional y el uso de la violencia militar para ocupar empresas, miles de ellas cerraron y otras tantas de naturaleza multinacional se fueron del país, con lo cual se destruyó la conexión intra-industrial que permitía un mayor crecimiento de la economía y particularmente exigía y demandaba mano de obra calificada; todo eso quedó destruido. De cada cien empleos que se crean en Venezuela hoy, el ochenta y dos por ciento no requieren calificación y es el Estado el mayor empleador pasando del 15% al 55%.

El narco–Estado y el Estado Fallido

Llega a este estadio de Estado Fallido no es por consecuencia no intencionada, por el contrario es parte de un perverso proceso político que podemos comparar con el ocurrido con Somalia, abstrayendo los otros móviles políticos locales étnicos religiosos, el caso Venezuela como un puente entre Colombia el productor de drogas y México el mayor cliente en esa cadena de suministros, Venezuela el link perfecto, un territorio en poder de una clase político-militar cuyos nexos con el narcotráfico están demostrados y muchos del ellos se ventilan actualmente en tribunales y organismos policía internacional.

La economía del narco tráfico dibuja claramente el rol de Venezuela y el precio que el gobierno estaría dispuesto por mantenerse en el poder. Veamos algunos números publicados por la

Estado Fallido es el mejor ambiente y entorno político territorial para cumplir la delicada conexión de puente y enlace entre Colombia y México mueve un volumen de fondos que supera tres veces el PIB de Venezuela

ONU, ONUDC, estiman que en América Latina -los que reporto están ajustados con otra Información (USA) del Cato Institut, los valores de los flujos de fondos por narcotráfico estaría entre 45-55% del valor de los flujos en el mundo, una suma que podría estar entre $ 213 mil millones y $366 mil millones. Todo esto representa un 21% del PIB latinoamericano y donde la mayor parte pertenece al triángulo Colombia México y que cierra como puente Venezuela un país adecuado para el negocio del narco trafico dada su condición de Estado Fallido y un gobierno que no tiene mayor pudor en el irrespeto de los derechos humanos y que gobierna a Venezuela bajo un golpe de estado dado por el TSJ y el Poder Ejecutivo.

Esas condiciones institucionales típicas de un Estado Fallido es el mejor ambiente y entorno político territorial para cumplir la delicada conexión de puente y enlace entre Colombia y México mueve un volumen de fondos que supera tres veces el PIB de Venezuela. El impacto político y económico es evidente cuando es conocido en todo el mundo el enorme trafico de marihuana y coca cuyo logística de exportación a México y USA comienza en Venezuela. Ello explica la cantidad de militares buscados por tribunales y policías internacionales quienes al mismo tiempo ocupan cargos de alto gobierno. El pudor frente a la opinión publica nacional no es algo que por esos mundos se guarde.

Esta caractyeriurtica particular del Estado Fallido nos permite hilvanar y concluir sin prejuicios que mantenerse en el poder para el actual gobierno y los militares que los protegen, es cuestión prácticamente de vida o muerte. Con este elemento de juicio en el modelo, ese pude concluir que abandonar el gobierno no será cosa de golpes y contragolpes, sino de cerrojo, cueste lo que cueste. Proteger los ingresos del narco tráfico no son cuatro conchas de ajo, sino un serio problema político y de sobrevivencia que parece difícil de digerir. Cualquiera podría concluir que la violencia con la cual el gobierno repele a los jóvenes que protestan muestra la determinación de mantenerse el poder al precio que sea. El golpe de Estado a la Asamblea Nacional, el control del BCV y el Ministerio del Tesoro, y un circuito político entre el Gabinete, el BCV< el Tesoro, PDVSA muestran la determinación política de mantenerse en el poder al todo evento. La economía política de la “política” Una visión en Selección Publica



En el plano político se puede observar el impacto que tiene la destrucción institucional sobre la inestabilidad política y la pobreza, fenómeno característico de África y Haití, fenómeno que ahora muestra Venezuela cuya población escapando de la inseguridad y escasez de bienes básicos, se han refugiado en países vecinos. La literatura sobre “fallidismo” encuentra instituciones políticas, aquellas que se encargan de la toma de decisiones dirigidas articular políticas públicas y en la cual se encuentran partidos políticos y poder legislativo descentralizados, y central, y desde luego el método de consulta popular que elige los individuos y grupos de interés político que ocupan la gestión de esas instituciones, así como la selección de los individuos encargados de administrar esas decisiones.

El sistema electoral venezolano perdió transparencia y su opacidad es utilizada para manipular el voto antes y después de ejecutado. A la fecha hay procesos electorales que la autoridad electoral CNE no ha convocado, violando la ley, la institución del voto ha sido derretida por acción del poder Ejecutivo. El sistema político ha sido igual destruido. La institución fundamental legislativa ha sido privada de su poder. A la Asamblea Nacional -AN- se les dio golpe a las semanas de haber sido electa, sus atribuciones fueron eliminadas por mecanismos legales írritos. El poder ejecutivo gobierna en condiciones autoritarias naturales de un régimen dictatorial, en el mundo este fenómeno ha creado el consenso que identifica al de Venezuela como gobierno dictatorial.

Entre las instituciones administrativas, aquellas se encargan de implementar las políticas públicas, los organismos reguladores y la administración de servicios públicos y bienes públicos si este es el caso, la burocracia como un todo, agencias del Estado y gobierno se encuentran destruidas. Las que se encargan de la seguridad de los ciudadanos, el rule of law, el cumplimiento de la ley, fronteras, protección de los ciudadanos y desde luego defensa, las policías y los militares, y su rol en orden y defensa, ha sido pervertido y llevado a condiciones tales que la Fuerza Armada Nacional tiene como encargo intervenir esas actividades absolutamente propias en poder de la sociedad civil, el mercado y la seguridad personal llevando a la perversión no solo su funcionamiento, sino que la pirámide de valores ha sido absolutamente invertida.

Bajo el criterio que, entre los cuerpos legislativos y los gobiernos, dos poderes requieren un equilibrio que garantice la paz y el rule of Law, encontramos las instituciones del poder Judicial, interpretación y cumplimiento de la ley, los tribunales, cumplimento de la ley y castigo, protección de los derechos de propiedad, y el rule of law, gobernabilidad judicial. Lo que la literatura ha encontrado como fenómenos causantes del “fallidismo” bajo el colapso de las instituciones y el rule of law, las conexiones entre la corrupción local con el narcotráfico, el terrorismo y legitimación de capitales. Las consecuencias económicas de esos fenómenos que acompaña al Estado fallido son devastadoras para la economía. Venezuela es hoy puerto principal de embarque para el narcotráfico en vista al mercado americano y europeo.

Economía y la Política: decadencia institucional en lo político y lo económico

Como es evidente el comportamiento de estas instituciones nos muestra su perversión cuando observamos la evolución de la economía, el crecimiento económico, crecimiento de la pobreza extrema, inoperatividad de los mercados por el irrespeto y controles en la formación de precios, estas últimas las instituciones que rigen lo económico y garantizan que la economía opere eficientemente, con igualdad en los derechos, y un Estado que garantice por medio de la ley la igualdad de sus ciudadanos frente a ella, oportunidades económicas. Todas esas conexiones institucionales legales políticas y económicas muestran el grado de colapso y quiebra de la economía y que podemos dar un indicador económico sintético que nos dice que en los últimos diez años el tamaño de la economía nacional se ha reducido a una tercera parte del tamaño que tenía a finales del 2005. Ese indicador nos dice la talla del empobrecimiento del venezolano en estos años.

En relación a la recurrencia del Estado fallido, la literatura sobre que lo estudia teórica y empíricamente ha encontrado relevante, una correlación entre el grado de control económico y propiedad del Estado sobre activos que producen riqueza; un Estado dueño de las riquezas que solo los ciudadanos son capaces de crear está más cerca de convertirse en un Estado fallido, que aquel Estado -país- donde la producción de riqueza sea actividad directa de los individuos, los ciudadanos.

La evidencia empírica internacional muestra que el Estado destruye la riqueza (A Smith (1789) La Riqueza de las Naciones” cuando la toma en sus manos, de hecho, no la crea. El gobierno con la nueva constitución en sus manos decidió revertir el sistema de mercado reduciendo el tamaño de la economía privada, y ampliando el tamaño del Estado, esto nos trajo a la hiperinflación, porque el financiamiento del sector estatal acabó con sus fuentes, dejándole al gobierno la monetización de su déficit fiscal. Por ese camino anduvo el proyecto de un Estado grande, la corrupción y la deslegitimación de los derechos de propiedad condujeron al colapso económico, el fenómeno equivalente a Estado fallido.

El costo de un Estado Fallido lo pagan sus ciudadanos. ¿De qué tamaño es ese costo?

Dependerá del voluntad política, de la capacidad de reformas que el liderazgo político quiera enfrentar, de la naturaleza de los enfrentamientos o las coaliciones que sobrevivan entres los grupos que controlan el poder político y desde luego el económico porque característico del Estado Fallido es que la economía privada se reduce mientras el Estado aumenta sus activos, servicios y en general del conjunto de empresas privadas que previamente capturó, de allí que el poder económico pero también las políticas llevada a cabo con carácter depredador y empobrecedor, por pérdida de capital.

En nuestro caso hemos visto que el sector político, para ponerle una llamada, acercó al sector militar a compartir el poder económico del Estado, y entre ellos se creó una empresa petrolera militar a través de la cual el sector militar, ahora convertido en una corporación política armada en el poder, dispuesta a repartir directamente en la fuente la renta petrolera. Para su infortunio, la industria petrolera desde hace rato, unos años ya no es fuente de renta petrolera sino un ente económico endeudado sin liquidez y descapitalizado no solo por las políticas petroleras sino por un previo reparto entre grupos que se incorporaron desde el inicio del gobierno en el reparto de actividades se servicios e o industriales del petroleo.

¿Quiénes gana, si es que hay ganadores y quienes pierden?

Queda por supuesto contabilizar los intereses que otros sectores políticos, mercantiles, financieros del mercado político y económico privados, que han sido incorporados en el poder económico y político bajo el criterio de sostener el proceso “revolucionario” que es como le laman al proceso de captura de renta del flujo de caja del estado ya no solo petrolero sino la renta fiscal que fluye desde la economía privada al fisco.

Ese último fenómeno lo encontramos en las maniobras políticas del gobierno buscando crear mecanismos de alivio político, vista a la grave situación económica de la población y en autos que los grupos de oposición reciben el apoyo electoral masivo de la gente que desea que el gobierno salga del poder. Así sostener el poder político que ha creado un Estado Fallido porque le facilita su comportamiento depredador y de captura de renta, crea nuevos socios, o acuerdo político a los cuales se estaría dispuesto por parte de la coalicion político militar que gobierna para darle sustentabilidad a su poder político en el control de la renta fiscal del Estado.

Venezuela ese fenómeno lo podemos observar sin mucho esfuerzo en la naturaleza del actual proceso político que une intereses exógenos, pero que a todo evento han constituido los incentivos para ejercer el fuerte dominio político -que los une- sin caer el dilema del prisionero no resuelto, sino a través de un costoso proceso de minimizar costos entre ambos grupos. Militares y líderes políticos del proceso político cuadran una férrea voluntad de mantener el poder a todo costo, visible en la naturaleza como esos grupos orientan y administran la represión, tanto política y económica, en un escenario, topo a todo, a retener el poder a cualquier costo.

Véase el deterioro internacional del gobierno de Maduro y los militares que lo comparten que han llevado al extremo la violación de derechos humanos, expropiaciones empresas internacionales y violación de contratos, sostenimiento relaciones internacionales con áreas del mundo definidas críticas en términos de progreso económico, actividades como el narco tráfico, ‘landromat’ de capitales. Todos esos fenómenos han causado enorme costo a los grupos que controlan el poder político militar, a sabiendas que esos costos irán a cuenta del ciudadano quienes padecen la precariedad económica expresada con empobrecimiento acelerado, cuando tenga que enfrentar la recuperación de sus países.

¿Qué caminos tenemos hacia adelante?

Resumiendo, gobernabilidad (que ahora se busca en un dialogo con la oposición, un proceso opaco y turbio que la gente aún no logra comprender, en virtud de la manera opaca como se ha desenvuelto, ha generado todo tipo de reacciones en cuanto a la naturaleza de esos acuerdos y en particular el llamado proceso de transición utilizado sin complejos tanto por personajes de la oposición, como del gobierno, como otros que están en el medio.

Cuáles serían las posibilidades de regenerar el tejido social, económico y sus instituciones para abandonar la situación de Estado Fallido en lo económico ¿Las posibilidades de reforma en Estados fallidos es compleja porque dependerá de la voluntad política, del nivel de capitalización del colectivo -humano- sus niveles de riesgo, solvencia y liquidez, y sobre todo el grado de reputación que pudiera regenerarse dado que sin participar en ese mundo global la recuperación económica es imposible de llevar a cabo.

Ello requiere ingenierías sociales y políticas que elimine las restricciones al desarrollo por que la voluntad política de todos los grupos en el juego no es la misma diversos intereses en el reparto del “botín fiscal” y la equivalencia entre esas elites gobernantes y el país nacional quienes pudieran mostrar gran resistencia a esos grupos que han controlado los poderes por un periodo relativamente largo de tiempo.

Son entonces la gobernabilidad, y las políticas públicas y la necesidad de apertura de los mercados, el libre mercado y la formación de precios, restaurar los derechos de propiedad y crear un entorno de seguridad jurídica que a todo evento requerirá de derogación de decenas de leyes, decretos, reformas económicas, tres de ella una fiscal para reducir el tamaño del Estado el cual al actual peso es fiscalmente insostenible, y una reforma monetaria para eliminar los mecanismos que monetizan el déficit fiscal, y creación de un marco jurídico y económico basado en el emprendimiento, el lucro y el trabajo.

Debe quedar claro que las políticas públicas en primer lugar estarían dirigidas a la reducción acelerada de la pobreza, y para ello la inflación debe ser llevada literalmente a cero, dado que el crecimiento económico debe superar la tasa de inflación para que ese proceso de creación de riqueza se distribuya en función del trabajo y no de la inflación, en los precios tal cual como viene ocurriendo en los últimos cuarenta años.

Ese propósito de reformas y políticas públicas dirigidas a crecer, encontrará otros grupos de interés, el financiero, por ejemplo, que estaría en contra de un régimen monetario regido por la tasa de interés dado que eliminaría veinte años de relación -en ocasiones incestuosas- con el poder político de la revolución y en condiciones de dependencia les ha permitido capturar parte de la renta generada por el Estado que ha crecido inclusive bajo el apalancamiento del sistema financiero.

¿Cómo avanzamos y rápidamente?

En resumen, superar el “fallidismo” plantea suprimir la restricción política de los grupos que convirtieron a Venezuela en Estado Fallido, su salida es fundamental, el costo a pagar sería menor si la institución es solicitan definir las responsabilidades políticas, sociales y penales por depredación de las instituciones que permitió la captura de ellas, de empresas, y secuestra los derechos humanos. Se requerirá de algo más de un cambio de gobierno, un cambio del régimen constitucional para deslastrar el “Bill of rights” de las debilidades que nos condujeron hasta hoy, pasando por un proceso político de ruina de los derechos y garantías y de colocar al país en manos de grupos políticos y mercaderes.

Las políticas económicas y gobernabilidad difieren normalmente entre países. Chauvet y Collier (2006) en ese sentido examinan en global las oportunidades para la reforma en los Estados fallidos y estudian lo que hemos comentado arriba, en la gran restricción política vinculante que va a expresarse en la carencia o responsabilidad vinculante más comúnmente encontrada es “voluntad política” debido a los choques políticos entre los intereses de los grupos gobernantes, y los de una sociedad más amplia, representada por la sociedad civil. Esa restricción política que presenta mucha o poca voluntad política para las reformas requeridas nos llevará o reducir el costo del retorno a la civilización, al capitalismo, para presentarlo en una sola palabra.

La presencia de esas instituciones que mutilan el libre mercado, que buscan la igualdad a todo costo, generarían mayores costos en la recuperación y podría llevarnos al típico caso del “fallidismo” africano, Sudan, Mali, Somalia, otros, que se ha constituido en una especia de circulo vicioso donde la pobreza alcanza niveles de indigencia extrema. Estos factores pueden reducir el crecimiento económico, así como a través de políticas y gobernabilidad, donde permanezcan las perversiones contra la libertad, propiedad y vida.

Por ejemplo, los grupos de interés pueden utilizar otros instrumentos para alcanzar sus objetivos y éstos también pueden ser perjudiciales para el crecimiento. Las políticas y el gobierno pobres que definen a Estados que fallan deben así probablemente ser considerados como las manifestaciones observables de una sociedad disfuncional. Se puede pensar que yacen en un continuum determinado por sus probables consecuencias para el crecimiento y la reducción de la pobreza. Potencialmente, un gobierno “falla” si adopta políticas públicas y gobernanzas que persistentemente caen por debajo de algún umbral bajo, lo cual afecta el crecimiento económico, -por debajo de su potencialidad- por lo cual se puede continuar el empobrecimiento y declinación económica -absoluta- de sus ciudadanos.

El punto de equilibrio no es fácil de lograr, se requiere optimizar la función de bienestar general de la sociedad estableciendo un conjunto de reformas y reglas -rule of law- que funden un sistema económico sustentable política e institucionalmente, de manera que coadyuve a maximizar la capacidad de crecimiento económico y lo logre con inflación menor que la tasa de crecimiento, ya que ello garantiza que los ciudadanos de menores recursos podrían mejorar su posición socioeconómica.

El objetivos es evitar los efectos redistributivos negativos de un régimen de crecimiento cuya velocidad sea menor que la inflación, lo cual solo mejora -bienestar- a los sectores cuyo ingreso crece por encima de la inflación, grupos sociales de medianos y altos ingresos, fenómeno que impide un crecimiento económico sustentable, por la paradoja de crecer con inflación es mantenerse en el síndrome de crecimiento de la pobreza para unos y riquezas para otros, debido específicamente a los efectos redistributivos -negativos- de la inflación.

Esos efectos redistributivos de la inflación hay que gobernarlos con firmes reglas e instituciones que eviten que unos progresen mientras otros numerosos grupos, no lo hacen, dado que la inflación los depriva de los beneficios del crecimiento económico. Recordemos que la velocidad de crecimiento económico en las condiciones expuestas arriba nos permitirá recuperar la enorme pérdida de ingreso y riqueza que dejo en el camino la situación de estado fallido y específicamente generado por un proceso político dirigido a destruir la base material de bienestar de la nación.

Alexander Guerrero E Economista, MSc Desarrollo Economico, Msc Econometria (Manchester University, PhD Economia University of London Fellow University of Oxford (2001-2003) UK Fellow Emory UNiversity 2007 (USA). Profesor UNIMET Consultor Fianzas y Economía

Entradas populares

Imagen

En busca de El Dorado