Cuando estás comiendo, tu mascota comienza toda una escena, con ladridos incluidos, reclamando comida.


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Seguramente, en reiteradas ocasiones, cuando estás comiendo, tu mascota comienza toda una escena, con ladridos incluidos, reclamando comida. La situación, si no la modificas puede tornase algo incómoda, sobre todo si justo ese día tienes invitados en tu casa. Pero ¿cómo puedes modificar esa conducta de tu perro?

Para modificar cualquier comportamiento de tu perro, primero, hay que comenzar por entender el ritual de alimentación de tu can. Que pida comida es propio de su naturaleza, ya que tu adorable mascota es una especie cazadora. Por lo tanto, es natural que mientras tu comes él esté atento a cada movimiento y alimento que llevas a tu boca. Pero no todo está perdido, ese hábito puede modificarse educándolo. Es por eso que continuación compartimos algunos consejos.

Evita darle de comer mientras comes

La primera medida que debes tomar es evitar darle de comer mientras tú estás comiendo. Si estás desayunando, almorzando o cenando no caigas en el error de compartir tu comida con él. Todos los integrantes de la familia deben asumir esa norma. Si te pide comida trata de ignorarlo, caso contrario, tu can insistirá hasta salirse con la suya.
Establece una rutina diaria de comida



Tu perro no puede comer a cualquier hora del día, debe tener un horario determinado. Por ejemplo, los cachorros menores de cinco meses deben alimentarse, como mínimo, cuatro veces al día mientras que los perros adultos deben comer dos veces al día. Si acostumbras a tu mascota a seguir horarios podrás controlar mejor su alimentación y salud.



También puedes probar a darle de comer cuando tú comes. Esta medida puede ser eficaz si tú pasas bastante tiempo en casa.
Implementa una serie de recompensas

Si tu perro insiste en que le des de tu comida dile que NO y ordénale que se siente. Cuando ya hayas terminado de comer puedes recompensarlo con alguna golosina para perro. Así se acostumbrará a no pedir, ya que sabrá que al final le esperará una recompensa. Con el paso del tiempo, tu mascota interiorizará esa conducta y ya no será necesario tener que darle un premio.

Por cierto, en cuanto a las golosinas para perro, recuerda comprar aquellas que no tengan saborizantes artificiales y no olvides que este tipo de premios nunca deben sobrepasar el 10% de la alimentación de tu mascota. También puedes probar con una golosina natural. En ese sentido, una opción saludable es darle una fruta madura. Aunque te parezca extraño a los perros les encanta. Puedes probar con un pedacito de manzana, melón o brócoli.

Y si salimos a comer con nuestra mascota…



En España existen algunos restaurantes que permiten mascotas. Barcelona, Madrid o Gijón llevan la delantera en cuanto a la existencia de este tipo de establecimiento. Aunque en ellos los perros tienen las puertas abiertas, para que tu salida no se convierta en una pesadilla gastronómica hay que tomar ciertos recaudos.

Antes de salir lo mejor es darle de comer a tu perro. Con la panza llena es menos probable que comiencen a molestar.

Si es un cachorro y aún no está bien entrenado, seguramente será difícil evitar que ladre o lloriquee. A esa edad tienen mucha energía. Por eso, en esos casos, la mejor opción es que antes de ir al restaurante hagas una parada en algún parque. De esta manera, cuando llegues, tu perro ya estará algo cansado y seguramente preferirá tumbarse.

Si el restaurante no tiene tazones para perro pídele al camarero que te traiga un recipiente con agua, de manera que puedas mantenerlo hidratado. Y, para que no se aburra, puedes llevarle algún juguete para que se distraiga.

Conoce a tu perro. Si tienes indicios que él o ella se asusta al ver a otras personas u a otros perros, quizás salir a comer juntos podría no ser la mejor idea. Por eso, asegúrate que tu perro sigue tus órdenes cuando pronuncias palabras como “siéntate”, “quieto”, “ven” o “abajo”. Si tu cachorro no puede seguir esas reglas básicas de comportamiento, lo más adecuado es que no lo lleves contigo.

Finalmente recuerda que aunque tu mascota tenga un buen comportamiento, mientras estés de paseo en un espacio público o comiendo en un restaurante, tu perro siempre deberá permanecer atado y si es necesario con bozal.

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