El próximo 7 de noviembre Microsoft pondrá a la venta Xbox One X, una nueva versión de su actual consola que se presenta como “la más potente jamás creada”.

Xbox One X presume de potencia, pero carece de juegos que la aprovechen

La nueva consola de Microsoft ha sido una de las protagonistas de la Gamescom, donde por primera vez se ha podido probar gran parte de su catálogo



El próximo 7 de noviembre Microsoft pondrá a la venta Xbox One X, una nueva versión de su actual consola que se presenta como “la más potente jamás creada”. Dada la proximidad de su lanzamiento, la compañía norteamericana ha querido aprovechar el escaparate que le ofrecía feria Gamescom, celebrada la semana pasada en Colonia, para demostrar las capacidades de su máquina más avanzada. Allí pudo asistir La Vanguardia y, después de probar una amplia selección de sus juegos, la conclusión es clara: Xbox One X es una consola con unas especificaciones muy prometedoras, pero necesita urgentemente juegos que le saquen partido.

Durante la feria alemana se han podido probar una amplia selección de juegos que corrían sobre el nuevo hardware, unos pocos eran títulos inéditos, como el esperado simulador de conducción Forza 7 o la aventura Assassin’s Creed: Origins, pero los que predominaban eran las adaptaciones de juegos para Xbox One o PC que ya llevan meses o años a la venta, como Gears of War 4, Rise of the Tomb Raider o el ya veterano Killer Instinct que, recordemos, se publicó en 2013 junto con la primera versión de la consola. Ninguno de ellos es realmente exclusivo de Xbox One X y, quizá, ese podría acabar siendo el talón de Aquiles de la plataforma.

Si la pasada edición del E3 sirvió para tener un primer contacto con la máquina, para ver cómo respondían esos prometidos seis teraflops de procesamiento gráfico, la feria de Alemania ha servido para hacernos una idea de los juegos que podremos jugar el día que la consola finalmente llegue a las tiendas. Precisamente, Microsoft ha anunciado en Colonia que serán alrededor de 100 títulos los que recibirán un lavado de cara en la nueva plataforma. La mayoría de ellos serán los mismos que hoy en día ya se pueden disfrutar en Xbox One o en PC, pero con una serie de mejoras en su rendimiento que se ofrecerán de forma gratuita mediante paquetes descargables.

Aunque cada estudio de desarrollo es libre de escoger cómo quiere aprovechar la potencia extra que le brinda la nueva máquina, según lo que se ha podido ver en la Gamescom, la mayoría de estas actualizaciones se traducirán en mejoras en el aspecto gráfico: mayor resolución (hasta 4K nativos), texturas más detalladas, mayor distancia de dibujado, iluminación más viva gracias al uso de HDR, etc. Asimismo, la parte sonora se verá beneficiada gracias a la tecnología de sonido espacial Dolby Atmos, que ya está presente en Xbox One mediante una actualización, pero que en la nueva plataforma vendrá de serie.

La nueva consola de Microsoft ofrece un avance en cuanto a prestaciones técnicas mayor que el que su rival Sony dio a finales del año pasado con el lanzamiento PlayStation 4 Pro, sin embargo, a juzgar por los juegos que se han podido ver y probar hasta el momento, parece que el objetivo de la máquina es el mismo: ofrecer una versión mejorada de juegos ya existentes. Por ejemplo, es indudable que poder jugar a Gears of War 4, uno de los títulos insignia de Xbox One, con un mejor acabado gráfico supone un interesante aliciente, pero al fin y al cabo el resultado es el mismo que el que hace prácticamente un año ofrece la versión para PC de este juego.

A todo esto, cabe preguntarse si el mercado está realmente preparado para recibir una máquina que requiere disponer de un televisor 4K y un buen sistema de sonido para aprovechar todo su potencial. La sensación que uno tiene al probar los diferentes juegos adaptados Xbox One X que Microsoft exhibe en la Gamescom es la de estar ante una máquina capaz de ofrecer el rendimiento de un PC de gama alta, pero con la comodidad de uso que ofrecen las consolas. Una máquina que consigue reducir la cada vez mayor distancia técnica entre ordenadores y consolas, pero que no ofrece nada realmente nuevo más allá de lo que ya ofrece la Xbox Box One S a mitad de precio (alrededor de 250 euros frente a los 499 euros que costará Xbox One X).

El discurso de la potencia y el poder del que hace bandera Microsoft a la hora de presentar este nuevo hardware se queda en poca cosa cuando los únicos juegos que tiene para demostrar son, en su mayoría, títulos que ya hace tiempo que se pueden disfrutar en la anterior Xbox One, en PC o, incluso, en PlayStation 4. Sin embargo, todavía es muy pronto para prever lo que la compañía norteamericana tiene pensado para su nueva máquina. Más allá de la primera remesa de títulos, es incuestionable que tanto por diseño como por prestaciones Xbox One X es una máquina que sin duda cumplirá las expectativas de aquellas personas que busquen la máxima calidad en un formato consola reseñó La Vanguardia.

Dentro de las pequeñas dimensiones de su carcasa —es la consola más pequeña fabricada por Microsoft hasta la fecha— se ha conseguido contener el potencial de una máquina capaz de mover con soltura juegos en 4K, hacer retransmisiones y grabar a la misma resolución, reproducir Blurays y servicios de streaming tipo Netflix en ultra alta definición, ofrecer sonido Dolby Atmos y, por si fuera poco, que es retrocompatible con una gran cantidad de títulos de los anteriores modelos de Xbox. Todo eso y, por último, pero no menos importante, la exclusiva temporal en consolas de Playerunknown’s Battlegrounds, el que sin duda es el juego de más éxito este 2017.

Xbox One X es capaz de ofrecer el rendimiento de un PC de gama alta con la comodidad de uso de una consola, pero necesita juegos exclusivos que aprovechen su potencial.

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