Manejar un Model 3 de Tesla


Algunos lo pueden ver como una versión dietética del Model S, pero lo cierto es que una dura apuesta en la carrera por masificar el uso de los autos eléctricos.

Elon Musk, CEO de Tesla, durante la presentación del Model 3.Cortesía - Tesla

Si alguna vez ha conducido el vehículo emblemático de Tesla –el Model S P100D de US$140.000-, ha experimentado una versión incomparable de potencia. El paso de cero a 97 kilómetros (60 millas) en 2,3 segundos hace que uno quede aplastado en el asiento y que el estómago sienta el golpe. Hay quienes no pueden vivir sin esa sensación. No es mi caso.

Sin duda, conducir una bestia eléctrica cargada es tan emocionante como la montaña rusa más empinada, pero no todos quieren que el viaje diario se transforme en la Kingda Ka. Luego de conducir por primera vez el nuevo Model 3 de Tesla la semana pasada, concluí que por fin Elon Musk, CEO de la empresa, ha producido un auto eléctrico para alguien como yo, que se traslada a diario.

El Model 3 sigue teniendo un buen pique, ya que pasa sin esfuerzo de cero a 97 kilómetros por hora (60 millas por hora) en 5,1 segundos en la versión mejorada que conduje, y tiene una asombrosa autonomía de 499 kilómetros con una sola carga. Es ágil, cómodo y tiene una dirección precisa que nos hará sonreír todo el viaje. Los asientos nos reciben en un abrazo gentil más adecuado para recorrer calles y carreteras que pistas de carrera. Es el Model S dietético, que gana en practicidad lo que pierde en extravagancia.

Pero aún no he llegado a lo mejor.

El hecho de que este auto siga teniendo el aspecto de un Tesla y de que se lo conduzca y perciba como tal –a un precio desde los US$35.000- ilustra lo lejos que ha llegado la compañía automotriz de Silicon Valley. Sigue siendo un vehículo caro para muchos de los mayores admiradores de Tesla, y los atractivos paquetes de opciones arrastrarán a muchos a territorio incómodo. Pero a los precios actuales de las baterías, Tesla establece un nuevo estándar para el valor de un auto eléctrico, lo cual, por supuesto, fue siempre el plan de Musk.

Adentro

Tesla ha mejorado en lo relativo a la producción de autos. A diferencia de las primeras versiones de los Model S y X, el Model 3 está diseñado para conducirlo a diario, por lo que cuenta con abundancia de soportes para tazas, bolsillos en las puertas y lugar de almacenamiento en la consola. Los materiales de los apoyabrazos y las puertas parecen estar pensados para resistir el maltrato. Por su parte, el material sintético usado en los asientos premium no es cuero, pero tampoco es de una calidad inferior.

BMW y Mercedes deberían preocuparse. Este automóvil apunta con toda claridad a su mercado. Desde que Musk entregó las llaves de los primeros 30 autos el viernes, he oído que muchos tratan de comparar el Model 3 con el Chevy Bolt eléctrico de GM. Si bien ambos tienen un precio similar y funcionan a batería, ahí termina todo el parecido. El Bolt es un auto a gasolina que se ha electrificado, mientras que el Model 3 es algo por completo diferente.

Tesla apunta a vender 500.000 autos eléctricos en 2018. Para lograrlo, tendrá que eliminar la distinción artificial entre un “comprador de autos” y un “comprador de autos eléctricos” y lanzarse directo al corazón de los sedanes de US$35.000: el Serie 3 de BMW y el Mercedes-Benz Clase C. El Model 3 es el misil de Musk para ese objetivo.

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