Después de 13 años de exploración en Saturno, este viernes la sonda Cassini se adentrará en la atmósfera de este planeta donde se desintegrará y desaparecerá para siempre.


Cassini: la misión que nos puso a soñar con vida en el Sistema Solar (y más allá)


Saturno visto por la sonda Cassini.Imágenes: NASA/JPL/Space Science Institute


El planeta Saturno es visible a simple vista en el firmamento, por eso es difícil determinar exactamente cuando fue descubierto. Lleva el nombre del dios romano de la cosecha, el mismo que da su nombre al día sábado. Hacia 1610, Galileo Galileiobservó a Saturno a través de un rudimentario telescopio y encontró lo que inicialmente identificó como lunas ubicadas a ambos lados del planeta. Cinco décadas más tarde, Christian Huygens encontró que lo que Galileo había observado era un anillo delgado alrededor del planeta y 20 años después, Giovanni Cassinidescubrió la división en los anillos que rodean a Saturno además de múltiples lunas.



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Pasarían casi 300 años antes de que los humanos desarrollaran la capacidad tecnológica para enviar una sonda a Saturno y 400 años desde las observaciones de Galileo para construir una máquina capaz de explorar de cerca los anillos y las lunas de Saturno. Esa máquina es Cassini, la sonda de la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Italiana que mañana 15 de Septiembre se desintegrará en la atmósfera de Saturno luego de 13 años de observaciones de este planeta.

Antes de la llegada de Cassini, apenas tres misiones habían sobrevolado brevemente a Saturno, Pioneer 11 en 1979, Voyager 1 en 1980 y Voyager 2 en 1981.No es exagerado decir que los datos recopilados por las sonda Cassini y Huygens, el módulo de aterrizaje que la acompañaba, revolucionaron la forma en que entendemos ese planeta, su sistema de anillos y sus satélites. Pero el principal legado de estas dos sondas es abrir nuestros ojos a la diversidad de lugares en los cuales pueden existir formas de vida en este y otros sistemas planetarios.

En 2005, Cassini liberó la sonda Huygens sobre la luna Titán de Saturno, donde realizó el primer, y hasta ahora único, aterrizaje de un instrumento de observación construido por el hombre en un objeto más allá de la órbita de Marte. Además de los accidentes geográficos producidos por océanos y lagos de metano líquido, Huygens encontró evidencias de que bajo la gruesa y helada superficie de Titán se esconde un océano de agua líquida. Esta observación, sumada al descubrimiento de moléculas que precedieron a la existencia de la vida en la Tierra en la atmósfera de Titán, hace volar la imaginación de los investigadores que ahora producen modelos y estrategias para encontrar las exóticas formas de vida que potencialmente pueden habitar está luna, la segunda más grande del Sistema Solar. No era la única sorpresa que guardaban las lunas de Saturno.



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Luego de liberar el módulo Huygens, Cassini se embarcó en una serie desobrevuelos de Encelado, una luna de Saturno de apenas 500 kilómetros de diámetro, aproximadamente la misma distancia entre Bogotá y Pasto, cuya superficie congelada y tenue atmósfera le dan el mismo aspecto de una bola de nieve. Allí descubrió la presencia de columnas de vapor de agua que salían del polo sur de está luna arrojando al espacio casi 200 kilogramos de material cada segundo.

En 2014, se anunció que el análisis de las variaciones en el potencial gravitacional de Encelado observadas por Cassini demostraban la existencia de un océano de agua de unos 6 kilómetros de profundidad bajo una corteza de hielo de más de 30 kilómetros de espesor. Si un objeto tan pequeño como Encelado puede mantener agua líquida y moléculas orgánicas, como las encontradas en las columnas de vapor de agua, a lo mejor nuestra búsqueda de vida más allá de nuestro planeta había estado sesgada.



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La Tierra es hasta la fecha el único planeta conocido con agua líquida en su superficie y el único planeta en el que hemos identificado formas de vida. Y como la presencia de agua líquida parece estar íntimamente relacionada a la existencia de formas de vida en nuestro planeta, nuestra búsqueda de vida comenzaba por la búsqueda de agua líquida en la superficie de otros planetas. Con los hallazgos de Cassini, esa búsqueda se extiende a otros rincones de este y otros sistemas planetarios. ESA y NASA ya preparan JUICE y Europa Clipper, dos misiones programadas para lanzamiento en 2022 con el objetivo de explorar los posibles océanos interiores de las lunas de Jupiter, Ganimede, Calisto y Europa.

Cassini termina su misión consumiéndose en la superficie de Saturno para evitar contaminar a Titán y Encelado. Hasta la fecha no hay misiones aprobadas, pero si propuestas, para la exploración de estas lunas. Allí esperamos volver algún día buscando responder la pregunta fundamental de nuestra existencia. Hay más estrellas en el universo que granos de arena en todas las playas de la Tierra. ¿Cuántas de ellas tienen planetas a su alrededor? ¿Cuántos de estos planetas tienen lunas con océanos de agua líquida bajo su superficie? ¿Algún día veremos las formas de vida que pueden habitar esas aguas? No son preguntas simples, pero paso a paso buscamos las respuestas.

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