«El enemigo de mi enemigo es mi amigo. Hasta que deja de serlo. Entonces, que Dios le ayude». La tercera temporada de «Narcos» comienza con toda una declaración de intenciones.

«Narcos» T3: Más cabeza que entrañas para ocupar el trono de Pablo Escobar

La tercera temporada de «Narcos» sabe resolver el problema de la pérdida de la excusa narrativa, solventándola sin apenas esfuerzo. Equilibra las ausencias, y suple el carisma con las extravagancias
Chepe es uno de los capos del cártel de Cali en la tercera temporada de «Narcos» - Netflix:

«El enemigo de mi enemigo es mi amigo. Hasta que deja de serlo. Entonces, que Dios le ayude». La tercera temporada de «Narcos» comienza con toda una declaración de intenciones. Mientras el capo de las drogas más famoso de la historia estaba vivo, el resto de cárteles eran un mal menor que se podía soportar. Una vez muerto Pablo Escobar, comienza de nuevo el juego, esta vez con nuevos peones sobre el tablero de Colombia.

La serie de Netflix vuelve con la misma seductora canción en su intro, pero sin dos de sus personajes más importantes y carismáticos. Pese a la despedida de Wagner Moura (que interpretaba a Escobar) y Boyd Holbrook (el agente de la DEA Steve Murphy), el engranaje de la serie no echa en falta estas elementales piezas. Consigue mantener el tono y ritmo que tanto se aplaudieron en sus dos primeras entregas, y resuelve la marcha de los dos protagonistas con más capos y carga dramática.

La sangre y llamadas de atención con las que Escobar convirtió el negocio del narcotráfico en un espectáculo desaparecen con él. Sus herederos, el cártel de Cali, son más discretos y centran la trama de esta tercera temporada de «Narcos», poniendo para olvidarlo más cabeza y civismo que sangre y entrañas.

La carga dramática, más que de la pasión con la que Escobar hacía y deshacía, viene dada en esta ocasión por las cuatro cabezas que le crecen a la Hidra tras su asesinato. Los hermanos Rodríguez, al frente del cotarro, son lobos con piel de cordero; Chepe, una especie de soldado del mal al que no le importa bajar al fango, y Pacho, quizás el personaje con más aristas de la ficción de Netflix: homosexual reprimido primero y hecho a sí mismo después, escéptico a la hora de dejar el negocio porque es el único lugar donde ha hallado respeto. El personaje al que da vida el actor Alberto Ammann está lleno de excesos, de altibajos, y humaniza —casi nunca para bien— a la fría comitiva a la que vuelve a intentar dar caza el agente Peña.

El juego de la doble moral

Al frente de la expedición de la DEA contra el cártel de Cali, Peña gasta menos zapatilla pero elabora más los planes. Más de «The Wire» y menos «Los Soprano». Las cosas han cambiado después de Escobar y las autoridades tienen más escrúpulos a la hora de cohibir una amenaza que soportaron y hasta alentaron para contrarrestar la de Escobar, pero que ahora, desbocada, no se atreven y no saben cómo parar. De ahí que una de las novedades de la tercera de «Narcos» sea la de dar más presencia a la doble moral, haciendo ambigüo ese cisma entre buenos y malos. Una doble moral personificada en Jorge Salcedo, encargado de la seguridad del cártel y en perpetuo dilema entre la seguridad de su puesto y hacer lo correcto.

Pedro Pascal es el agente Peña en «Narcos»- Netflix

Esa doble costura está presente en los capos del cártel de Cali cuando resuelven conflictos familiares: apartando a sus hijos del negocio criminal, aunque él lo encabece; profiriendo atenciones a una mujer, aunque sea de otro; imponiéndose a un destino saltándose los prejuicios con sus propios actos, aunque sean malos. Pero también en la agencia que pretende darles caza y que prefiere tenerlos en libertad para no hacer ruido, o sus agentes, que no dudan en desobedecer y elaborar tácticas cuestionables persiguiendo una buena causa.

La tercera temporada de «Narcos» sabe resolver el problema de la pérdida de la excusa narrativa, solventándola sin apenas esfuerzo. Equilibra las ausencias, y suple el carisma con las extravagancias. Respetando la arquitectura original, construye un cóctel eficaz que innova pero sigue tirando de nostalgia fiel al producto que inició la chispa.

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