Una agencia de noticias reveló que en la Casa Blanca ronda la idea de legalizar a los "dreamers" a cambio de obtener fondos para el muro en la frontera con México.

En la Casa Blanca quieren intercambiar “dreamers” por muro.

EFE


Varios asesores de la Casa Blanca están susurrando al oído del presidente Donald Trump. Le proponen extender el programa DACA, que permitía que alrededor de 800 mil jóvenes durmieran tranquilos. La propuesta había sido aprobada durante el gobierno de Barack Obama, para que las personas que llegaron al país antes de los 16 años, y que a la fecha no tienen más de 31, puedan trabajar, estudiar y vivir legalmente en Estado Unidos.

Trump decidió cancelar el programa en días pasados, generando protestas en todos los estados del país, especialmente en Texas y California, donde se concentran la mayoría de estos jóvenes que, por ser la representación del Sueño Americano, han sido llamados “dreamers” (soñadores).

Lo que proponen los asesores de Trump, de acuerdo con la agencia Mc Clatchy, es extender el programa a cambio de conseguir fondos para el muro que el presidente propuso desde que era candidato. Según dice, un muro en la frontera entre México y Estados Unidos es el mejor mecanismo para frenar la inmigración ilegal desde es ese país.

Dicen que uno de los funcionarios con la idea es el yerno del presidente, Yared Kushner. Aunque no está solo. Ivanka Trump respalda a su marido de acuerdo con la agencia. John Kelly, jefe de gabinete, Mike Pence, vicepresidente y Gary Cohn, director de seguridad están también a bordo del plan.

Ahora bien, no todos están de acuerdo. Jeff Sessions, el fiscal general, figura entre los opositores a dicha idea.

Varias organizaciones reaccionaron a la noticia. Entre ellas, la organización “Juntos Soñamos”. En un comunicado, escribieron: “La Casa Blanca está trabajando en un acuerdo de inmigración, que usaría a los jóvenes inmigrantes como una ‘hoja de parra’ para enmascarar una lista de deseos de inmigración blancay para realizar deportaciones masivas y llevar a cabo la agenda racista de Trump”.

Según ellos, y otros defensores de derechos humanos, los jóvenes no pueden ser usados como mercancía de intercambio para aprobar la construcción de un muro, que muchos consideran como una medida racista.

Se estima que el costo de la construcción del muro es de 8 mil millones de dólares y hasta ahora el Congreso de Estados Unidos no ha aprobado el presupuesto que Trump necesita.

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