China: El nuevo desastre medioambiental que la acecha




Lo hace pensando en el problema de polución que sufren ciudades como Pekín o Shangai. Tecnológicas de todo tamaño ya trabajan para hacer de este sistema de transporte una norma habitual en los próximos años en el gigante asiático.

Sin embargo, el crecimiento de esta tecnología rodante puede tener un problema añadido: las baterías. No por la fabricación sino por la vida útil de las misma y la gestión de su reciclaje. Muchos gigantes locales, como Shangai Jincao, JG Lithium o GEM Co. han invertido en instalaciones propias para poder reutilizar estas 'pilas' cuando se acaben y poder hacer negocio en este sector.

Lo cierto es que los vehículos eléctricos en China no dejan de crecer. El pasado año ya fueron medio millón de unidades vendidas, el doble que en 2015. El Ejecutivo quiere que para 2020 se vendan 2 millones de estos utilitarios cada doce meses y que, en 2025, sean una quinta parte de la producción total de automóviles. Según la Agencia Internacional de la Energía, China representó cuatro de cada diez ventas de coches eléctricos el último curso, le siguió Europa y EE UU, quien fue desbancado como mercado con mayor cantidad de estos vehículos.

Obviamente, la producción de baterías de litio que alimentan estos coches se ha disparado. Hasta agosto, los fabricantes chinos produjeron 6.700 millones de baterías, un 51 por ciento más que el año anterior, según datos del Ministerio de Industria. Datos que hace que muchos quieran hacer negocio para evitar que las baterías acabadas se conviertan en el próximo reto medioambiental en China.

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