Venezuela: Cambios a última hora de centros de votación y desigualdad en los recursos, entre las triquiñuelas del régimen de Maduro para los comicios de este domingo

Venezuela elige gobernadores en medio de trabas a la oposición

El presidente venezolano, Nicolás Maduro.
Con un año de retraso, Venezuela celebra este domingo comicios regionales para elegir 23 gobernadores. Este proceso electoral, en el que la oposición a Nicolás Maduro denuncia numerosas trabas para sus candidaturas, es la primera cita con las urnas tras la designación de la Asamblea Constituyente impulsada por el presidente venezolano, no reconocida por los opositores ni por la mayor parte de la comunidad internacional. Las últimas elecciones democráticas en Venezuela fueron las legislativas de 2015, en las que se alzó con la victoria la oposición al régimen de Maduro.

De todas las entidades del país, la única en donde no se acude este domingo a las urnas es Caracas, ya que está gobernada por un alcalde metropolitano. Precisamente se trata de Antonio Ledezma, uno de los más de 450 presos políticos del país, en este caso bajo arresto domiciliario.

Más de 18 millones de electores están convocados para depositar su voto en 13.550 colegios electorales, de los cuales unos 278 centros fueron reubicados ilegalmente a última hora sin previo aviso por el Consejo Nacional Electoral (CNE), dominado por el chavismo, para favorecer a los oficialistas. El cambio afecta a unos 715.000 electores y ha despertado indignación de ciudadanos y candidatos, ya que se obliga a esos votantes a recorrer grandes distancias para ejercer su derecho.

La técnica del «ratón loco»

Los partidos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) denunciaron este sábado la presencia de nicaragüenses expertos en técnicas de fraude para las elecciones regionales. En un comunicado, la plataforma opositora aseguró que los cambios bruscos de centros de votación es una técnica conocida como «ratón loco», utilizada por el gobierno de Nicaragua para desconcertar a los votantes opositores.

Según la MUD, desde 2006, cuando llegó al poder en Nicaragua Daniel Ortega, todas las elecciones han sido fraudulentas mediante el uso de diversos mecanismos, incluso grupos de choque similares a los denominados «colectivos» que creó el expresidente venezolano Hugo Chávez.

Pero las múltiples trampas y obstáculos puestos por el chavismo no comenzaron con la reubicación inconstitucional de los centros de votación, sino al anunciarse la fecha de las elecciones regionales hace más de un mes.

La ONG Transparencia Venezuela detectó 206 defectos, como el uso irregular de los recursos, medios de comunicación y propaganda, o la manipulación de niños. El Observatorio Venezolano Electoral, por su parte, denuncia que el CNE ha dejado de usar la tinta indeleble, lo que permite votar más de una vez. Y tampoco ha hecho auditorías previas a las máquinas electrónicas de votación y material electoral.
Los opositores, favoritos

Además, la MUD denuncia la violación del cronograma electoral y la negativa del CNE de sustituir a los candidatos preinscritos por los de la candidatura única elegidos en primarias. La desproporción de fuerzas entre candidatos chavistas y opositores se aprecia también en el control que mantiene el régimen sobre 20 de los 23 estados.

Todas estas triquiñuelas, que para la coordinadora electoral de la MUD,Liliana Hernández, son una «violación a la Constitución», podrían incidir en los resultados. Según las encuestas, la oposición obtendría la victoria en al menos 19 gobernaciones.

Pese a ser favoritos, los aspirantes de la oposición han sido fuertemente golpeados por las maniobras del CNE y la intención anunciada de Maduro de someterlos a la Asamblea Nacional Constituyente. «El que gane y no se subordine a la Constituyente no podrá juramentarse en el cargo», sentenció.

Sin embargo, ninguno de los candidatos de la oposición piensa arrodillarse ante la Constituyente de Maduro. Candidatos como Carlos Ocariz, por el estado Miranda, y Andrés Velásquez, por Bolívar, favoritos en la contienda, han rechazado la pretensión chavista de someterse a un organismo cuestionado y rechazado por fraudulento dentro y fuera de Venezuela.

La elección de la Asamblea Constituyente el 30 de julio, en unos comicios en los que no participó la oposición, fue denunciada incluso por Smartmatic, la encargada de gestionar el recuento electrónico de votos. Ese día la participación fue escasa, pero el régimen proclamó que habían votado ocho millones de personas. Esa empresa ha dirigido el sistema electrónico de votación en los últimos 14 años y, pese a haber denunciado al CNE, sigue siendo la responsable del software del sistema, asegura a ABC Vicente Bello, representante de la MUD ante la autoridad electoral. En el sistema electrónico también participa la empresa argentina «Ex Clé», que se encarga de la parte biométrica de la votación, es decir, de las máquinas capta huellas dactilares de los electores.

Los 20 gobernadores chavistas apenas tienen obras destacables que exhibir en sus estados. Más bien arrastran la mala imagen de hambre, represión y violencia que ha dejado la gestión de Maduro. En su política clientelar reparten bolsas de comida, denominadas Clap, para captar votos.

Entre los candidatos chavistas hay figuras estrambóticas. El exministroRodolfo Marco Torres, en el estado Aragua, ha realizado maniobras militares para dar una imagen de seguridad que nadie cree por la delincuencia desbordada que hay. Al candidato chavista Rafael Lacava, que pretende imponerse en el estado Carabobo, se le ha visto en imágenes desnudándose, tirado en el suelo ebrio y montado en un burro cuando se dirigía a una entrevista.

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