A un año de la muerte de fidel Castro Cuba está cada vez más pobre.

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Un año después de la muerte de Fidel Castro, la vida de los cubanos es más dura si cabe.

Trump y Venezuela marcan la agenda de un régimen solo preocupado por su supervivencia.

En el primer año de ausencia de Fidel Castro, Cuba ha vivido el giro de la política de Trump hacia el país, el paso devastador del huracán Irma y las secuelas de la crisis de la aliada Venezuela. Pero nada se mueve en la isla mientras el régimen prepara la sucesión de su hermano Raúl (86 años) en 2018 a través de unas elecciones consideradas un mero trámite. Mientras se recrudece la represión contra toda disidencia y el freno a la tímida apertura económica no ayuda a mejorar unas condiciones de vida cada vez más duras para los cubanos que no pertenecen a la elite. La escasez ha llegado incluso a las tiendas en las que se compra con divisas.

Lo único que se mueve en Cuba es una incipiente sociedad civil cada vez más dispuesta a protestar. El opositor Guillermo Fariñascree que en las generaciones más jóvenes ha habido un «cambio de mentalidad» con el fin de la política migratoria estadounidense de «pies mojados, pies secos», que permitía la entrada de cubanos sin visado. En 2016 un número récord de «balseros» cruzaron el estrecho de Florida (7.411 frente a los 1.934 de este año). Pero ahora «han asimilado que no se pueden ir a Estados Unidos y que el problematenemos que resolverlo aquí, por eso hay más protestas», explicó a ABC el premio Sajarov 2010, detenido durante unas horas la semana pasada cuando intentó defender a un «cuentapropista (trabajador del sector privado) al que una policía trataba de extorsionar».

Fidel Castro murió dos semanas después de que Donald Trump ganara las presidenciales en EE.UU. Al óbito le siguieron nueve días de duelo nacional, los mismos días con los que ahora se le quiere recordar. Aunque al final de la campaña Trump adelantó que revertiría la apertura de Obama mientras en Cuba no haya libertad, el anuncio de las medidas no llegó hasta junio. El 9 de noviembre entraron en vigor las limitaciones a los viajes para los estadounidenses y la prohibición de hacer negocios con empresas cubanas bajo control del Ejército.

Washington no ha roto las relaciones restablecidas en 2014, pero se han visto afectadas por los «ataques acústicos» sufridos por una veintena de estadounidenses en la embajada de La Habana. Cuba niega toda relación.

Petróleo venezolano

La crisis en Venezuela «ha afectado mucho» a la economía cubana, subraya Omar Everleny Pérez Villanueva, exprofesor de Economía de la Universidad de La Habana. Pone como ejemplo que el intercambio bilateral (crudo, servicios profesionales...) ha pasado de 7.258 millones de dólares en 2014 a 2.224 millones en 2016. Se estima además que el suministro de petróleo se ha reducido de 100.000 barriles diarios en 2015 a 55.000 en 2017. En cuanto a las inversiones extranjeras, Pérez Villanueva señala desde La Habana que «el volumen recibido está muy por debajo de las necesidades del país», aunque están llegando tanto a la zona especial del Mariel como al resto de la isla.

Lejos de abrir el incipiente sector privado para compensar esta pérdida y mejorar le economía, analistas como Jorge Duany, director del Instituto de Investigaciones de Cuba de la Universidad Internacional de la Florida, señalan que el Gobierno «ha intensificado el control de los cuentapropistas y suspendido licencias» en los negocios más prósperos (restaurantes, alquiler de viviendas, transportistas) para evitar la «acumulación de riquezas». 

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