Alemania: Futuro de Merkel en juego

La política fiscal y la posible supresión de un impuesto para apoyar a las regiones más pobres de la antigua RDA son motivos de desacuerdo.


Tras un mes de negociaciones, principales partidos políticos alemanes deciden prorrogar discusiones sobre formación de gobierno de coalición

Los aliados políticos de Angela Merkel quieren limitar el número de nuevos demandantes de asilo en Alemania a unos 200.000 al año



Berlín.- Conservadores, liberales y ecologistas alemanes se dieron ayer todo el fin de semana para encontrar un acuerdo de principio que permita la formación de un gobierno conjunto, unas negociaciones de alto riesgo para la canciller Angela Merkel, que se juega su futuro.

Tras un mes de laboriosas negociaciones, los cuatro partidos políticos (CDU, CSU, FDP, Verdes) que intentan poner en pie una coalición decidieron finalmente en la madrugada del viernes prorrogar sus discusiones más allá del 16 de noviembre, la fecha tope que se habían fijado inicialmente.

Las conversaciones, a puerta cerrada y en una atmósfera tensa, deben proseguir el sábado y el domingo.

"Estamos en estas negociaciones desde hace cuatro semanas, por lo tanto hay que llegar a un resultado este fin de semana", subrayó el jefe de los diputados conservadores, Volker Kauder.

"De un modo o de otro" las negociaciones se terminarán el domingo, afirmó también el jefe de los conservadores bávaros (CSU), Horst Seehofer, sin excluir por lo tanto un fracaso.

El partido Alternativa para Alemania (AfD), con su discurso xenófobo, contra el Islam y contra Merkel, entró con fuerza en la cámara de diputados con 92 escaños.

Poco antes de que se retomaran las negociaciones el viernes al mediodía, Angela Merkel admitió que las próximas rondas serán "duras" pero que "a pesar de las dificultades... vale la pena ir a una segunda ronda" de discusiones.

Merkel bloqueada

Angela Merkel está más bloqueada que nunca. Si la líder de los conservadores no consigue pactar una hoja de ruta para gobernar junto al partido liberal (FDP) y los Verdes, los alemanes deberán volver a las urnas. Un escrutinio que podría poner fin a su carrera.

Pero la perspectiva de unas nuevas elecciones no gusta a nadie, sobre todo porque podría favorecer a la extrema derecha. El partido Alternativa para Alemania (AfD), con su discurso xenófobo, contra el Islam y contra Merkel, entró con fuerza en la cámara de diputados con 92 escaños.

La inmigración, un tema candente en Alemania desde la llegada de refugiados en 2015, es el principal escollo en las negociaciones.

"Hemos intentado construir puentes pero hasta ahora desgraciadamente hemos fracasado", reconoció Wolfgang Kubicki, el jefe del grupo parlamentario liberal.

Frente al auge del AfD y a la presión del ala más conservadora de su partido, Angela Merkel prometió limitar la acogida de demandantes de asilo después de haberles abierto las puertas en 2015 y 2016, cuando entraron en el país cerca de un millón de refugiados.

Los aliados políticos de Merkel quieren limitar el número de nuevos demandantes de asilo a unos 200.000 al año.

La cuestión del reagrupamiento familiar es especialmente polémica. Los ecologistas quieren que se aplique el año que viene para los refugiados que sólo han obtenido un permiso de residencia temporal, pero los conservadores y los liberales se oponen tajantemente.

"La canciller de las medias tintas... hace lo que siempre ha hecho, mirar", sentenció el líder del SPD, Martin Schulz.

Sin embargo Los Verdes se niegan a cambiar su posición porque consideran que ya han cedido mucho en otras cuestiones, como el abandono de las energías fósiles o de los motores de combustión.

La política fiscal y la posible supresión de un impuesto para apoyar a las regiones más pobres de la antigua RDA son motivos de desacuerdo.

La madrugada del viernes, tras 15 horas de negociaciones sin tregua, los responsables políticos habían reconocido que hay pocos avances.

"Tras cuatro semanas de negociaciones, no hemos avanzado en los puntos esenciales", dijo Kubicki.

Por su parte el partido socialdemócrata (SPD), que ha elegido quedarse en la oposición tras su fracaso en las legislativas de septiembre, es muy crítico con Merkel.

"La canciller de las medias tintas... hace lo que siempre ha hecho, mirar", sentenció el líder del SPD, Martin Schulz.

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