Aumenta la presión interna del Partido Socialdemócrata alemán sobre su presidente, Martin Schulz, para que abandone su tajante negativa a sentarse a hablar con Merkel sobre una prolongación de la gran coalición.

Martin Schulz, líder socialdemócrata alemán, en rueda de prensa - AFP

Los socialdemócratas presionan a Schulz para que se siente a hablar con Merkel
El presidente Steinmeier le pedirá hoy que sea flexible y ayude en la formación de Gobierno

A medida que pasan las horas, aumenta la presión interna del Partido Socialdemócrata sobre su presidente, Martin Schulz, para que abandone su tajante negativa a sentarse a hablar con Merkel sobre una prolongación de la gran coalición. El pasado lunes, apenas los liberales del FDP rompieron las negociaciones en curso, la ejecutiva del SPD en pleno se pronunció en contra de una gran coalición, pero el martes ya había una treintena de diputados hablando en diferentes medios de comunicación en términos mucho más abiertos y ayer, miércoles, la presión sobre Schulz se había convertido ya en “presión extrema”, según el exdiputado Reinhold Robbe.

La exministra de Sanidad, Ulla Schmidt, ha dicho que “habría que mantener esa puerta abierta”. Otras ex ministras muy valoradas en el partido, como la de Trabajo, Andra Nahles, o la de Medio Ambiente, Barbara Hendicks, que evitan hablar así en público, reconocen en privado que habría posibilidades. “Lo que está claro es que el SPD no quiere que se repitan las elecciones”, fueron las palabras del vicepresidente del partido Ralf Stegner.
«Con o sin Schulz»

Muy a tener en cuenta también es la opinión del tesorero del SPD, Dietmar Nietan. La última campaña electoral, de la que todavía no se han recuperado, costó 24 millones de euros y cosechó el peor resultado de la historia del partido con pérdida de 1,7 millones de votos. Ha quedado una deuda de 1,2 millones de euros. Y en la Casa Willy Brandt de Berlín comienzan a escucharse ideas como que habría que hablar con Merkel “con o sin Schulz” o que, en caso de repetir elecciones, habría que nombrar un candidato en el congreso convocado el 7 de diciembre y todo está abierto. “El parlamento se ha constituido, pero el gobierno no”, dicen, amenazantes, algunos que ya están colocados.

El propio Schulz sonaba anoche bastante menos radical al afirmar que “el SPD es plenamente consciente de sus responsabilidades en la difícil situación actual” y “estoy seguro de que encontraremos una buena solución para nuestro país en los próximos días y semanas”. Y la presión definitiva tendrá lugar hoy, durante la llamada a consultas del presidente de Alemania, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, que termina su ronda de encuentros con los presidentes de los partidos con una reunión en la que llamará a Schulz a asumir su responsabilidad y hablar con Merkel. Desde un punto de vista estratégico, seria lógico que Schulz responda accediendo a regañadientes a un tanteo con los conservadores. En las actuales circunstancias y como muy agudamente ha señalado la ex ministra Nahles, a Merkel solo le resta otra opción, la de gobernar en una incómoda minoría.

La presión aprieta también desde el flanco derecho. La jefa del grupo parlamentario del partido anti euro y anti extranjeros Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel, pidió ayer ser llamada también a consultas y señaló que, “no podía ignorar a la tercera fuerza” en las elecciones del 24 de septiembre, con un 12,6% de los votos.

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