El caso del sumergible ARA San Juan terminó politizado por las redes sociales y los medios de comunicación argentinos, donde partidarios de los dos últimos gobiernos se echan las culpas.


Acusar primero y averiguar después



Desde el pasado 15 de noviembre, el mundo entero estuvo pendiente de la desaparición del submarino argentino ARA San Juan, que tenía 44 tripulantes a bordo. Aún se desconocen las causas de esta tragedia, pero el vacío y la incertidumbre ya se están llenando con todo tipo de teorías, explicaciones y, cómo no, acusaciones, como ya vimos en el caso de Santiago Maldonado, a quien una parte de los internautas acusó de ser el culpable de su propia muerte por haber cortado una ruta.

Lamentablemente, lo estamos empezando a observar también aquí: la falta de conocimiento sobre lo que pasó exactamente no impide a algunos periodistas e internautas señalar al culpable. Parecen tenerlo clarísimo, incluso sin que hayan encontrado aún el submarino y sin que se sepa nada de lo que ha ocurrido.

A juzgar por las opiniones de decenas de internautas, el culpable es el Gobierno anterior, que hace dos años que terminó su mandato. Estos días, muchos expertos en el mantenimiento de submarinos siguieron el mismo discurso en las redes sociales argentinas, así como en los medios de comunicación.

Sin pruebas, pero con mucha seguridad, algunos periodistas llegaron a afirmar que "la tragedia fue resultado de la mala gestión, del mal mantenimiento, de la corrupción que tenía lugar hasta el año 2015". Para terminar de reforzar este discurso, en cuestión de horas, los principales medios del país sacaron decenas de artículos rescatando un video de 2011, en el que Cristina Fernández de Kirchner destacaba la reparación del ARA San Juan.

Esto les sirvió a miles de internautas para acusarla directamente a ella y a la ministra de Defensa de aquel entonces, Nilda Garré, de lo que pudo suceder con el submarino hace unos días.

Mientras unos difundían la intervención de CFK hace seis años, otros sacaban a la luz un informe que el Gobierno de Mauricio Macri redactó en 2016, en el que se reafirmaba que el submarino tenía 30 años de vida útil. Como resultado, los internautas siguen echándose las culpas los unos a los otros.




En el medio, hay 44 familias que lo único que reclaman es saber qué pasó. No necesitan videos de hemeroteca, informes técnicos y especulaciones periodísticas basadas en la nada. Quieren saber qué pasó a bordo y donde están sus familiares.

Pese a todo, el cruce de acusaciones continuo es lo que más resuena en las redes sociales y en los medios argentinos estos días. Parece que, pase lo que pase en ese país, todo se termina politizando de tal manera que ya no importa el desencadenante. Sea un joven muerto, un submarino hundido o un tren descarrilado, la discusión siempre es la misma y los participantes y sus argumentos, también. Una discusión que no parece ni muy positiva para la propia sociedad que se polariza de forma preocupante ni respetuosa para con las víctimas y sus familias

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