El pelo sigue creciendo y otros mitos sobre los cadáveres

Se ha pensado que los cadáveres son responsables de plagas y enfermedades

Autopsia. Imagen: Gettyimages

Cuando una persona fallece, el corazón se detiene, la sangre se enfría y las extremidades se vuelven rígidas. Más de una vez habrás escuchado algún que otro mito sobre lo que pasa con el cuerpo después de la muerte, como que el pelo y las uñas continúan creciendo. Sin embargo, el hecho real es que pueden parecer más largos porque la piel se ha retraído.

El comportamiento del cuerpo humano puede ser a veces todo un enigma; pero lo que queda de nosotros después de la muerte es una verdadera intriga. Desde tiempos inmemoriales se ha pensado que los cadáveres son responsables de plagas, así como también que tienen propiedades curativas. A continuación, desmontamos algunos de los mitos que hay detrás de la muerte.

El pelo y las uñas crecen

Se cree que el pelo y las uñas pueden crecer después de la muerte, pero no es verdad. La división celular que impulsa el crecimiento del cabello y de las uñas se detiene en el mismo instante en que el corazón deja de bombear. Pero que parezca que haya aumentado su tamaño se debe a que la piel pierde hidratación, se retrae, y la retracción hace que las uñas y el pelo parezcan más largos.
Los cadáveres son peligrosos

La creencia de que algunas enfermedades provienen de inhalar aire "infectado" por cadáveres tiene su origen hace muchos siglos. La miasma es una antigua palabra griega que se utiliza para referirse al efluvio "dañino" que desprenden los cuerpos enfermos, materias en descomposición y aguas estancadas. Sin embargo, esta teoría que relacionaba el conjunto de emanaciones fétidas con la enfermedad y la muerte, fue reemplazada por el verdadero causante: los gérmenes.
Múltiples cadáveres son extra peligrosos

Que los cadáveres transmiten enfermedades sigue siendo una creencia en casos de extremo desastre natural. Cuando hablamos de múltiples cadáveres, existe histeria y premura para enterrarlos de inmediato para que los gérmenes que causaron la muerte no se propaguen. Pero lo cierto es que los microorganismos como virus o bacterias no pueden sobrevivir más de unas pocas horas dentro de un cadáver.

Sin embargo, existen algunas excepciones que confirman la regla: el riesgo de infección del Ébola en víctimas sigue siendo alto, y sus restos deben ser procesados por expertos con un equipo de protección. El VIH -como otros virus transmitidos por la sangre- pueden vivir hasta 16 días en el cuerpo.
Movimiento muscular

Aunque el cerebro puede morir, otras áreas del sistema nervioso aún pueden estar activas. Muchos médicos informan haber visto la acción refleja, pero esto implica que los nervios envían señales a la médula espinal y no al cerebro. Esto produce una serie de espasmos musculares y ruidos debido al gas que liberamos después de la muerte. Una persona que ha fallecido definitivamente puede moverse un poco, pero sentarse en la mesa médica o intentar salir del ataúd es imposible.

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