En Suecia una empresa diseñó un microchip que se inyecta en la mano del empleado que funciona como tarjeta electrónica.


De humanos a cyborgs en el trabajo Foto: AP


En Estocolmo, la capital de Suecia, la startup Epcienter, dedicada a generar ambientes de innovación tecnológica para empresas de crecimiento rápido en contextos digitales, ya tiene por costumbre inyectarle a sus empleados un microchip del tamaño de un arroz y que funciona como tarjeta electrónica; abrir y cerrar puertas, identificación digital, accionar impresoras, comprar productos, y todo con el movimiento de una mano.

Como si fuera una imágen de la novela de George Orwell, 1984, o una de Neuromante, novela escrita por William Gibson, en Epicenter celebran cada vez que un nuevo humano recibe los implantes y se convierte en un cyborg más.

Según el cofundador y director ejecutivo de la empresa, Patrick Mesterton:"el mayor beneficio que veo es conveniencia". Para demostrarlo solo mueve su mano y una puerta se abre. El propósito del dispositivo es reemplazar otras herramientas como tarjetas de identificación y llaves de acceso.

Sin embargo, ésta tecnología no es nueva. De hecho, se ha utilizado antes en animales e incluso para el rastreo de embarcaciones. Pero tal vez es la primera vez que se utiliza de forma masiva en seres humanos.

Aunque, los microchips son totalmente seguros y nada perjudiciales para la salud de aquellos que los utilizan, su implementación genera sobre todo un debate ético sobre la privacidad de los empleados y la seguridad de su información personal. Estos microchips tienen la capacidad de registrar qué tan seguido un empleado va a trabajar y qué cosas compra.

Epicenter, que es la base de más de 100 compañías y unos 2.000 empleados, comenzó los implantes en el 2015. Ahora, unos 150 empleados los tienen. Una compañía basada en Bélgica también ofrece implantes así a sus empleados y hay casos aislados en el mundo en los que entusiastas de tecnología los han probado en años recientes.

Los pequeños implantes usan una tecnología llamada Near Field Communication (NFC, comunicación de campo cercano), similar a los pagos sin contacto con tarjetas de crédito y celulares. Cuando son activados por un lector a unos pocos centímetros, una pequeña cantidad de datos fluye entre los dos dispositivos. Los implantes son "pasivos", lo que significa que contienen información que puede ser leída por otros aparatos, pero no pueden leer información.

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