La aplicación de señales eléctricas y técnicas de ultrasonidos permite actuar en el ritmo natural del corazón.


Nuevo implante robótico logra revertir la insuficiencia cardíaca

Nuevo implante robótico logra revertir la insuficiencia cardíaca

Washington.- Un tratamiento mediante un implante robótico "mínimamente invasivo" logra revertir la insuficiencia cardiaca a través de la aplicación de señales eléctricas y técnicas de ultrasonidos, que ya ha sido probada en cerdos, informó la publicación especializada Science Robotics.

El aparato está formado por dos partes, situadas tanto en el exterior como en el interior del corazón, y puede trabajar en el ventrículo dañado independientemente de que sea el izquierdo o el derecho, reseñó Efe.

Está formado por una manga que "abraza" el órgano y por un "ancla" que rodea el panel interventricular, lo que le permite actuar sobre el fallo sin perturbar la actuación del que funciona correctamente.

Según los autores de la innovación, el método de actuación logra tratar complicaciones imposibles para otros implantes similares que incluso pueden llegar a empeorar los síntomas.




La aplicación de señales eléctricas del propio corazón permite que de forma autónoma sincronice su contracción hasta el ritmo natural del órgano para terminar garantizando una correcta entrada de sangre.

La patología de la insuficiencia cardiaca, por la que el sistema es incapaz de generar el flujo sanguíneo suficiente, afecta en Estados Unidos a alrededor de 5,7 millones de personas cada año y tiene pocas opciones de tratamiento para quienes no pueden optar a un trasplante.

Otras tecnologías robóticas emergentes actúan directamente sobre la sangre, lo que implica mayor riesgo de infección, o bien comprimen el corazón sin actuar sobre la membrana interventricular, un aspecto relevante para garantizar el flujo a niveles normales, según destacaron los investigadores.

Los autores del estudio ya han probado el implante en cerdos y esperan poder aplicar la misma técnica sobre órganos de otras especies.

El estudio es fruto de la cooperación de investigadores de distintos centros, entre los que se encuentran el Instituto Wyss para Ingeniería Inspirada Biológicamente de Cambridge, la Universidad de Harvard y la Universidad Técnica de Múnich.

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