¿La venta del «Salvator Mundi» significa la revalorización y recuperación para el mercado del arte de las obras de los Maestros Clásicos?


Si Leonardo hubiera reinventado el márketing

La historia con el ya universal «Salvator Mundi» de Leonardo da Vinci, no ha hecho más que comenzar y no deja de ser una excelente estrategia para el próximo V Centenario de la muerte del florentino en 1519 y lo que llegue, pero vamos por partes:

Desde mi perspectiva como perito experto en pintura, la controversia sobre si es obra original o no del maestro o si por el contrario está terminada por su taller o si está repintada tiene una solución: Siempre aconsejo aplicar el sentido común: La pieza está datada sobre el 1500 desapareciendo en 1736, reapareciendo en 1900 y finalmente en 1958 hasta la últimas peripecias legales y su venta reciente. Ha pasado por demasiadas manos.

Les aseguro que es muy raro, casi excepcional, que una obra de más de 100 años se conserve original e intacta en un territorio tan convulso como la Europa Moderna y también les garantizo que las restauraciones realizadas hace más de 40 años han sido en algunos casos auténticas chapuzas dignas de denuncia. He llegado a descubrir hasta firmas borradas. Y en cuanto a opinión de los Expertos y dependiendo de la importancia de la obra y atención mediática que suscite el asunto podemos enfrentarnos a un verdadero «Juego de Tronos» entre ellos. Pura soberbia según los casos y que como profesional también he sufrido.

Desde hace escasamente 15 años la ciencia tiene prácticamente la última palabra en estos casos. La analítica bioquímica y luminiscente aplicada según cada caso finalmente se ha demostrado decisiva, un factor que todavía el mercado se niega a aceptar, demasiado obsesionado con certificaciones y Provenance -trazabilidad de la obra- elementos que muchas veces han resultado falsos. Y soy testigo de ello.

Ni se me pasa por la cabeza que la sala de subastas haya sido tan inconsciente de poner en venta semejante obra y jugársela únicamente amparándose en el contrato estándar- recomiendo leer la letra pequeña de estos contratos, no tiene desperdicio- ni que haya un comprador tan trastornado y con semejante capacidad económica sin saber lo que está comprando. El dinero puede que sea cobarde, pero no loco, por tanto debo asumir finalmente la controversia mediática sobre la obra a las discrepancias y vanidades habituales entre los Grandes Expertos , nos proteja de ellos San Lucas…

Lo que está claro es que no creo que el actual y feliz propietario pueda volver a vender al Cristo Salvador, ya que supondría al menos hacerlo por 500 millones, lo cual y en mi opinión podría poner en serio peligro la «burbuja» del mercado del arte que se está gestando desde años como el segundo valor refugio global después del oro. Tampoco podemos tomar este precio como referencia de valor para una obra del pintor, anatomista, arquitecto, botánico, científico, escritor, escultor, músico e inventor de la bicicleta según el Codex Atlanticus, en 1490.

Lo que está claro es que esta puja por un Leonardo, también puede suponer una nueva oportunidad para recuperar la venta de «Old Masters» como denomina el mercado a los pintores clásicos y que se había estancado en la última década frente a la extravagancia mercantil de la pintura Moderna y Contemporánea de los últimos años y con espectaculares resultados de venta y desde luego mezclar periodos y estilos ha sido una estrategia de marketing muy atractiva e inteligente por parte de la sala de subastas como se ha demostrado.
A ver si se animan a salir al mercado los otros dos Leonardos que están todavía durmiendo el sueño de la gloria y de los Medios de Comunicación.

Jorge Llopis Planas

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