Los volcanes que más hay que vigilar en el mundo

Estos son los volcanes que más hay que vigilar en el mundo

El Teide, en Tenerife, está entre los cuatro volcanes más peligrosos de Europa.

No hay volcanes activos, dormidos, latentes... Los expertos coinciden en que hasta 100.000 años hay que mantener un sistema mínimo de vigilancia y cuando se detecte la más mínima señal reforzar la instrumentación y dedicar personal al seguimiento de ese volcán. Por tanto, de lo que sí se puede hablar es de volcanes que hay que vigilar, porque son explosivos y tienen población cerca.

El volcán Aguung, que estos días mantiene en alerta a la isla indonesia de Bali es uno de ellos, aunque Ramón Ortiz, vulcanólogo del CSIC, destaca otros a tener en cuenta: el Vesubio y Campi Flegrei (Italia), Santorini (Grecia) y Teide (España) en Europa; en Asia, además del Aguung, el Merapi y Tambora, también en Indonesia; el Monte Rainier y Yellowstone en Estados Unidos; el Chichón (México) y el Calbuco (Chile), en América, y en África destacan el Nyamuragira y Nyiragongo (El Congo). Veamos de cerca algunos de ellos:

Volcanes indonesios

Hay tres volcanes que pueden ser peligrosos, Aguung, Merapi y Tambora, por estar muy cerca de poblaciones importantes. Para Ortiz, la erupción del Aguung será mediana, y reconoce que Indonesia está muy preparada, pues precisamente aprendieron la lección con la anterior erupción del Aguung, en 1963, cuando el aviso a la población llegó cuando ya era demasiado tarde y murieron 1.500 personas. Aunque el realmente peligroso, apunta este vulcanólogo, es el Merapi, porque está al lado de la populosa Yakarta.

Cuenta Ortiz que el Merapi es «un volcán muy mortífero, porque hasta hace no tanto la población consideraba que era el tributo que tenían que pagar por estar en una zona tan fértil». Tanto es así que en los años 70, la población se negó a evacuar y se pusieron a rezar. «Y esto está filmado, porque estaban tan seguros que construyeron un búnker donde metieron una cámara de vídeo, un documento que ha sido muy útil en esa labor de educación a la población que han hecho las autoridades indonesias», apunta el vulcanólogo del CSIC.

Cuatro en Europa

En Europa, los volcanes más a tener cuenta son el Vesubio y Campi Flegrei (Italia), Santorini (Grecia) y el Teide (España). La caldera de Campi Flegrei, en Nápoles, se formó hace 39.000 años en una explosión que arrojó cientos de kilómetros cúbicos de lava, roca y escombros al aire en la erupción más grande de Europa en los últimos 200.000 años. Campi Flegrei entró en erupción por última vez en 1538, aunque en una escala mucho menor. Hace un año, un estudio alertaba de que este súper volcán está más cerca de entrar en erupción, poniendo en riesgo a una población de 500.000 personas.

Ortiz recuerda una crisis muy fuerte que se registró allí entre los años 1983 y 1985. «Yo estuve allí monitorizándolo, y hablando con una vecina me contaba que desde su casa no se veía el mar, pero que tal fue la elevación del terreno que un día había abierto la ventana y ya podía verlo. Esto explica muy gráficamente lo que ocurrió».

Y en España, sin duda, el Teide. «Hay que vigilarle. Desde que nos dio un susto en 2004, cuando apareció una señal sísmica continua, de vez en cuando mueve la colita», dice Ortiz. En el Teide se realizan mediciones muy precisas todos los días, explica, con lo que está perfectamente controlado. Para evacuar la parte norte de Tenerife se necesitarían 24 horas, y con los instrumentos actuales -capaces de detectar deformaciones de hasta un milímetro en el cráter- «hay tiempo de sobra», añade el vulcanólogo.

Yellowstone, otro nivel

El volcán Yellowstone es un supervolcán muy peligroso, «con pocas erupciones pero muy violentas». Para dar una idea de la magnitud de una erupción de ese volcán, Ortiz narra que en un documental de la BBC que se hizo sobre una posible erupción, la jefa de del dispositivo de evacuación y salvamento finalizaba diciendo: «La gestión ha sido un éxito, solo hemos tenido un millón de muertos».

Para hacernos una idea de lo que supone una erupción grande, como la del Pinatubo, por ejemplo, es aquella que genera un kilómetro cúbico de magma, que equivale a 500 kilos de piedras por habitante del planeta. De las calderas estudiadas, la de Yellowstone es donde han ocurrido las erupciones mayores de las que se tiene noticia, con un volumen de material emitido de 3.000 millones de kilómetros cúbicos. Es decir, más de 1.000 veces la erupción del Pinatubo, que fue la mayor del siglo XX.

Los volcanes chilenos

El Calbuco es uno de los tres volcanes más peligrosos de Chile y también se encuentra entre los más explosivos del mundo. La última vez que entró en erupción fue en 2015 y provocó una columna de ceniza de unos 17 kilómetros de altura, situándose en un índice de explosividad de 4 o 5 en una escala de 8. En el siglo XIX, recuerda Ortiz, el volcán Tambora (Indonesia) arrojó una columna de ceniza que alcanzó los 40 kilómetros en altura, y en 1991 la erupción del Pinatubo llegó casi a 30 kilómetros. «Después de lo que hizo en 2015, ahora el Calbuco nos dejará tranquilos una temporada», vaticina Ortiz.

En España, el volcán más parecido al Calbuco es el Teide, que «hizo cosas similares a él hace unos 1.000 o 2.000 años, y podría entrar en erupción de forma similar, aunque desde luego no ahora», apunta Ortiz. Ambos son volcanes explosivos, con erupciones muy violentas y rápidas. «Los dos tienen mal carácter», y por ello «hay que vigilarlos».

Pero este experto recuerda que no hacen falta grandes volcanes explosivos para provocar grandes catástrofes, y pone como ejemplo el desastre del Nevado del Ruiz en 1985, que provocó 30.000 muertos cuando «era una erupción muy pequeña». «Se dio orden de evacuación a las 4 de la tarde, se repitió la orden a las 7 de la tarde desde Bogotá, pero las autoridades locales no hicieron caso y a las 11 de la noche se produce el desastre. Esto demuestra que no hay desastres naturales, hay mala gestión de fenómenos naturales», concluye este vulcanólogo.
Araceli Acosta

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