Macri pide cabezas por la explosión en el submarino 'San Juan'


Resultado de imagen para Macri pide cabezas por la explosión en el submarino 'San Juan'
La crisis del submarino desata un pulso entre Macri y la Armada argentina
El presidente argentino se reúne con el ministro de Defensa y los altos mandos militares en un ambiente de tensión por los fallos de comunicación en torno a la nave perdida en el Atlántico 

«La tensión se corta como mantequilla», reconocía un miembro de la Armada argentina. El ministro de Defensa, Óscar Aguad, y el presidente de la República, Mauricio Macri, no podían disimular su incomodidad frente al jefe de la Armada, Marcelo Srur. El malestar era y es evidente. La comunicación entre los mandos de la Marina y el Ejecutivo atraviesa por un cortocircuito sin precedentes. Los reproches se suman y se da por descontado que en los próximos días «rodarán cabezas».

La primera en la lista sería la del jefe del Estado Mayor de la Armada, Marcelo Srur. La imagen del martes de Macri sentado junto a Aguad, mientras Srur detallaba sobre una pantalla en la pared la secuencia de hechos que han acaecido en la tragedia del submarino ARA San Juan, hablaba por sí misma. Los rostros eran serios y no sólo por lo dramático de la situación.

El principal reproche lo tiene Óscar Aguad, que no entiende que Srur tardara 48 horas en advertirle de la situación del submarino y de sus 44 tripulantes. El miércoles de la semana pasada, cuando se perdió el contacto con el ARA San Juan, el ministro entiende que debió ser informado de inmediato. En el edificio Libertador, sede de la Armada, no pensaron lo mismo y apelan al protocolo. Siguieron lo estipulado, «es de libro», observa una fuente del emblemático edificio.

El presidente argentino se reúne esta mañana en el edificio Libertad, sede de la Armada, con el propio Aguad y con los altos mandos militares. Es la segunda visita de Macri a estas instalaciones en los últimos tres días.

La tensión entre ministro y Armada tiene de telón de fondo la decisión de Aguad, amigo personal de Mauricio Macri, de optar por la compra de cinco aviones Super Étendart a Francia para la Fuerza Aérea, en detrimento de la Armada. El almirante no le perdonaría al ministro la falta de sensibilidad frente a una Fuerza que continúa en situación precaria y que ha tenido que superar y ha sido capaz de soltar lastre de la demonización de la dictadura (1976-83). Algo que nunca se logra totalmente en Argentina, pero que ha requerido enormes esfuerzos y sacrificios.

En una entrevista reciente con ABC, Srur aseguraba: «Los argentinos entienden que esta Armada es nueva y el pasado ya no nos condena. Hoy día, la sociedad nos ve de otro modo, nos identifica con los apoyos que ofrecemos frente a catástrofes, incendios, inundaciones… Estamos con el pueblo y la gente nos ve como lo que somos, parte de la sociedad».
Informado por internet

En la reunión extraordinaria con Macri y Aguad, el almirante Srur precisó de la asistencia de Enrique Balbi ante la exigencia de detalles minuciosos del presidente de Argentina y del ministro. El capitán Balbi, además de portavoz desde hace años de la Armada, es submarinista profesional, amigo personal de media tripulación del ARA San Juan y conocedor como nadie de ese mundo complejo de los submarinos, y con precisión del ARA San Juan, un buque de 1985 de fabricación alemana.

Al margen de las tensiones y asignaturas pendientes entre la Fuerza y Aguad, el detonante del último roce o colisión fue la apuesta inicial de Srur de inclinarse al silencio frente a la crisis del San Juan. Aguad se encontraba de viaje en Canadá cuando consultó el portal Infobae y descubrió en la «home» la noticia que le dejó sin palabras. Al frente del Ministerio de Defensa tuvo que enterarse por la web (la más visitada de Argentina) de un hecho de semejante envergadura.

La escasez de fondos, queja histórica de la Armada

Una de las quejas históricas de la Armada desde 1983, año del regreso de la democracia, es la falta de presupuesto. Desde el Gobierno de transición de Raúl Alfonsín, pasando por el de Carlos Ménem y el paréntesis de Fernando de la Rúa, la caja de la Marina se quedó prácticamente con telarañas. Los doce años de kirchnerismo no mejoraron la situación y los dos de Mauricio Macri tampoco han hecho grandes esfuerzos por modificar el escenario.

El exministro de Alfonsín Horacio Jaunarena fue posiblemente el único en ocupar un cargo por deseo e interés propio. Lo hizo en tres ocasiones, entre 1986 y 1989, de marzo a diciembre de 2001, y de enero a mayo de 2003 con Eduardo Duhalde como presidente interino designado por la Asamblea Legislativa. En 1986 fue el artífice de la compra de submarinos, como el ARA San Juan, a Alemania. Consciente de la precariedad de medios de la Fuerza Naval, diseñó -y en parte logró- un plan de reequipamiento militar.

Los titulares de Defensa que le sucedieron no parecerían tener su mismo celo. Llegaron al cargo en su mayoría como compensación por los servicios prestados en otros espacios o, como en el caso de Óscar Aguad, por su amistad personal con el presidente Mauricio Macri. «Estar al frente de Defensa era bailar con la más fea», escenifica un político que se mueve con agilidad en las esferas del poder. Durante el kirchnerismo las dos figuras más «populares» al frente del Ministerio fueron Nilda Garré (entre 2005 y 2010), vinculada a la guerrilla montonera y con un rencor histórico a los uniformados, y Agustín Rossi (de 2013 a 2015). La autoridad de éste quedó severamente menguada con el desembarco de La Campora, recuerda otra fuente. La asociación más o menos juvenil del kirchnerimos opacó a Rossi, un hombre que, a su vez, se sentía ajeno al ámbito castrense.

Entonces, como ahora, el ministerio de Defensa se consideraba una instancia de segundo plano.Prueba de ello es el presupuesto militar que Argentina le dedica, uno de los más bajos de la región. Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, destina el 1% del PIB a sus Fuerzas Armadas, menos que Bolivia, que asigna el 1,7, y tiene Fuerza Naval pese a no tener salida al mar, aunque sí lagos. Y muchísimo menos que Brasil, con el 1,3%, Colombia (3,4%), Ecuador (2,2%), Guyana (1,4%), Honduras (1,6%) y la vecina Uruguay (1,9%).

Entradas populares