«Todo problema tiene una solución en el espacio». Con estas palabras, Steve Lee, CEO de Astrosat, una empresa enfocada en suministrar datos captados desde el espacio, resumió el espíritu que llevó a la Comisión Europea a embarcarse en el programa Copernicus



La aplicación BeeNebulaApp, basada en Copernicus, evalúa la actividad de las abejas para que los agricultores fumiguen cuando menos daño pueden hacer - Sylwia Nasiłowska/BeeNebulaApp

Los viejos problemas que ahora se pueden resolver desde el espacio

«Todo problema tiene una solución en el espacio». Con estas palabras, Steve Lee, CEO de Astrosat, una empresa enfocada en suministrar datos captados desde el espacio, resumió el espíritu que llevó a la Comisión Europea a embarcarse en el programa Copernicus. Este es un gran proyecto que pretende tomar medidas en tierra, en la atmósfera y en los océanos para ayudar a organismos públicos y empresas a evaluar el estado de la Tierra y transformar la información en servicios útiles para los ciudadanos.

Tal como la Comisión Europea mostró durante la celebración de la «European Space Week», un encuentro entre políticos y empresarios del sector espacial celebrado en Tallín (Estonia) recientemente, gracias a esto se puede tomar el pulso del planeta. Es posible observar en tiempo real, y de forma continuada, cosas como la calidad del aire, el nivel de los océanos, el crecimiento de las cosechas, la evolución de los incendios o la aparición de vertidos de combustible en las rutas de los barcos mercantes.

En concreto, el sistema de observación de la Tierra Copernicus está diseñado para ofrecer seis servicios a empresas u organismos públicos: tres servicios de monitorización de la atmósfera, del medio ambiente marino y de tierra, y otros servicios destinados a seguir el cambio climático, a gestionar emergencias y proporcionar servicios de seguridad.

A partir de todo esto, decenas de startups han ideado nuevas aplicaciones que pueden resultar revolucionarias:

-Agricultura más inteligente: si «Pokémon Go» fue un éxito porque permitía jugar con los Pokémon a través de la cámara del smartphone, farmAR es una aplicación que permite observar a través del teléfono qué árbol o qué parte de un cultivo necesita más agua o más fertilizante. Además, los servicios de Copernicus permiten llevar a cabo un control de los cultivos, hacer mapas de gran precisión de las áreas agrícolas y gestionar el agua: por ejemplo, en Austria han permitido reducir en un 26 por ciento los costes de irrigación de algunas zonas. Aplicaciones ya en marcha pueden multiplicar la eficacia de la agricultura: Terranis permite a los agricultores ajustar sus cosechas semanas antes de llevarlas a cabo, y Saturnalia predice la calidad del vino. La aplicación BeeNebulaApp está pensada para evaluar la actividad de las abejas y reducir sus muertes a causa de la fumigación, lo que es muy interesante puesto que una gran parte de las plantas son polinizadas por abejas.



Una aplicación permite localizar zonas en los cultivos que tienen necesidades concretas-farmAR

-«Smart cities»: los satélites de Copernicus permiten seguir el crecimiento de las ciudades, elaborar rutas de tráfico de gran precisión, captar movimientos de tierra o edificios y trazar mapas tridimensionales de realidad aumentada. Por ejemplo, en combinación con el sistema de geolocalización Galileo, la compañía Infinite Dimensions trabaja en crear una red de autobuses automatizados. Gracias a este tipo de servicios, es posible aumentar la seguridad de las rutas de tráfico, hacer análisis de delincuencia, monitorizar la calidad del aire y del agua, planificar nuevas construcciones o evaluar la salud pública, por ejemplo diseñando mapas de enfermedades mentales o respiratorias.

-La salud de los océanos: desde el espacio, y en combinación con sensores terrestres, puede evaluarse el estado del agua con gran detalle y en tiempo real. Servicios como los proporcionados por Mercator Ocean pueden analizar corrientes, temperaturas, crecimientos descontrolados de algas o el estado de acidez del agua, lo que es muy interesante para investigadores y agencias ambientales. También es posible trazar mapas de pesquerías y regiones protegidas. Los sistemas de seguridad permiten monitorizar los vertidos de combustible provocados por barcos. Por el momento, aplicaciones basadas en estos principios han permitido predecir brotes tóxicos de algas y aumentar en un 5 por ciento la productividad de piscifactorias y son usadas de forma rutinaria por investigadores y organismos públicos. Además, estos servicios pueden tener otras aplicaciones: por ejemplo, el español Pablo Ruiz trabaja en algoritmos para diseñar rutas de barcos que ahorren combustible teniendo en cuenta las corrientes oceánias.


Copernicus permite evaluar con gran precisión la extensión de los daños dejados por incendios-Sentinel Hub

-Calidad del aire: Copernicus permite evaluar en tiempo real y hacer predicciones sobre la calidad del aire y la presencia de contaminantes. Esto permite alertar a las autoridades para que responda a las crisis puntuales o elaborar índices ambientales.

-Desastres naturales: los mapas de Copernicus permiten evaluar la extensión de los daños provocados por incendios (ya se ha usado en España, Italia, Grecia y Portugal, en el blog «almazcara.forestry.es» pueden verse muchos ejemplos), terremotos (México), huracanes (Estados Unidos) e inundaciones (Alemania). Esto facilita que las medidas destinadas a paliar los daños sean más eficaces, que se puedan diseñar mejores estrategias para futuros fenómenos adversos o que se diseñen mejores sistemas de alerta.

-Salvar vidas: los nuevos sistemas de satélites permiten posicionar con gran precisión balizas o embarcaciones. Se puede monitorizar rutas navales para mejorar la seguridad de la navegación o equipar a vehículos con sistemas de llamada a emergencias. El español Pablo González trabaja en Gradiant para integrar Copernicus en drones capaces de detectar la respiración y el movimiento y ayudar a localizar a víctimas de catástrofes naturales o atentados.

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