Todos los proyectos franco-alemanes y franceses de «relanzamiento» y «refundación» de la Unión Europea (UE) están gravemente amenazados

Europa y Macron, primeras víctimas de la crisis de Merkel y Alemania

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Emmanuel Macron espera que Angela Merkel siga liderando el puesto de Alemania en Europa, pero todos los proyectos franco-alemanes y franceses de «relanzamiento» y «refundación» de la Unión Europea (UE) están gravemente amenazados, víctimas de la crisis y dificultad de formar un gobierno de coalición, en Berlín.

A las diez semanas de ser elegido presidente de la República, el 6 de mayo pasado, el presidente Macron recibió a Angela Merkel, en el Elíseo, el 13 de julio pasado, para presentar juntos un proyecto del liderazgo bilateral ante la empantanada construcción política de Europa, avanzando estas ambiciones:

-Construcción de un nuevo avión de combate europeo, en cooperación con otros vecinos y aliados, como España.

-Negociar un presupuesto común para la zona euro.

-Relanzamiento de la cooperación militar industrial, a escala continental, europea.

-Relanzar la investigación conjunta en terrenos estratégicos como el cambio climático y la micro electrónica.

Confirmado el esquivo pilar franco-alemán de la construcción política de Europa, Macron presentó en la histórica universidad parisina de la Sorbona un ambicioso plan de “refundación” de Europa, el pasado 26 de septiembre, avanzando seis “claves para reforzar la seguridad común de Europa”:

-«Una Europa que garantice su seguridad en todas sus dimensiones».

-«Una respuesta común a la inmigración».

-«Una Europa abierta al Mediterráneo y África».

-«Un desarrollo durable».

-«Una respuesta y regulación común del mundo numérico».

-«Colaboración indispensable contra el terrorismo».

-«Una Europa potencia económica y monetaria».

Tras tan grandilocuentes proyectos, el semanario norteamericano «Time» consagró una portada al presidente Macron, el pasado día 9 de este mismo mes de noviembre, presentándolo con estos dos titulares: «El próximo líder de Europa… si consigue dirigir Francia». A juicio del semanario norteamericano, los proyectos del presidente francés solo serían creíbles, en su momento, si, finalmente, consigue imponer a Francia unas reformas e imprescindible cura de austeridad.

Así las cosas, estalló la crisis Alemana, víctima de las dificultades de la canciller Angela Merkel para formar gobierno, abriendo una imprevisible sima de incertidumbre nacional con muchos «flecos» europeos.

Oficialmente, los portavoces oficiales y oficiosos de Macron se dicen «confiados» en el liderazgo de Merkel, estimando que la canciller «terminará» por formar un gobierno «forzosamente pro europeo». Calculadamente optimista, el filosofo alemán Jürgen Habermas publicó hace días un voluntarioso ensayo sobre el presidente francés, presentándolo como una suerte de «modelo» para una Alemania aquejada de varias crisis superpuestas de inmovilismo nacional. Esas crisis han terminado por convertirse en una doble amenaza, para la construcción política de Europa y para los empantanados e hipotéticos proyectos de «refundación”, franceses y franco alemanes.

A la espera de los eventuales resultados de sus programadas reformas nacionales, los próximos meses, los próximos años, el presidente Macron también deberá aplazar muchas de sus ambiciones europeas, a la espera del resultado de las bizantinas maniobras alemanas y la evolución de otras crisis continentales: negociaciones del Brexit, elecciones catalanas, nacionalismos este europeos, crisis parlamentarias en el Reino Unido, Italia, Bélgica, Holanda, Polonia, Hungría.
JUAN PEDRO QUIÑONERO

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