Venezuela en el camino al colapso petrolero.


Venezuela podría perder mucho más de su producción petrolera.
Después de incumplir con la deuda, la crisis de Venezuela continúa desarrollándose, amenazando con empeorar la producción de Pdvsa, la empresa petrolera estatal.

Se supo que PDVSA les dijo a los empleados que necesitaban llevar a cabo una campaña de austeridad, buscando formas de reducir los costos en un 50 por ciento. El memorándum interno decía que era necesario ahorrar en medio de la “emergencia económica nacional” y evitar cualquier golpe a la producción de petróleo de la compañía. Las ganancias en PDVSA cayeron en un 90 por ciento en 2016 en comparación con el año anterior.

Pero es difícil entender cómo la empresa puede evitar una caída más profunda de su producción después de reducir el gasto a tal grado. Bloomberg informó que PDVSA está exigiendo planes de financiamiento a sus socios en las empresas conjuntas, y que cualquier proyecto se interrumpirá si no reciben financiamiento. La nota incluía una larga lista de otras medidas de ahorro: el uso de la tarjeta de crédito para los empleados será limitado, los empleados deberán usar videoconferencia en lugar de viajar; el uso de vehículos de la compañía debe ser reducido; y el uso de electricidad, agua, teléfonos celulares, internet, equipo informático y relaciones públicas, todos verán reducciones.

La producción de petróleo de Venezuela ha estado disminuyendo durante años, pero el descenso se aceleró en 2015 en medio de la caída de los precios del petróleo y el deterioro de la posición de efectivo para PDVSA y el gobierno. La producción cayó por debajo de los 1,9 millones de barriles en las últimas semanas, el nivel más bajo en más de tres décadas.

Los problemas solo empeorarán, especialmente porque tienden a convertirse en un efecto bola de nieve. Sin efectivo, PDVSA tendrá dificultades para importar el diluyente para mezclarlo con su petróleo pesado; el resultado podría ser pérdidas de producción más abruptas. Una vez más, sin efectivo, las instalaciones existentes no pueden mantenerse, lo que probablemente genere un ritmo acelerado de disminución de producción. Una serie de refinerías están “completamente paralizadas”, dijo el jefe de un sindicato de trabajadores petroleros a Bloomberg. Los incumplimientos en el pago de más deudas podrían provocar represalias por parte de los acreedores, lo que eventualmente podría poner en riesgo las exportaciones de petróleo.

En resumen, los problemas en la industria petrolera de Venezuela contribuyeron a la crisis, pero la difícil situación económica acelerará el declive de la producción de petróleo.

Un grupo de analistas le dijo a Bloomberg que esperan que la producción de Venezuela alcance un promedio de 1,84 mb / d en 2018, un nivel que parece sorprendentemente optimista dado el ritmo de declive en curso. Otros analistas predicen que la producción disminuirá mucho más.

El pretendido programa de austeridad no está limitado a PDVSA. Venezuela está ordenando a sus embajadas en todo el mundo que renegocien las rentas en sus misiones diplomáticas, con la esperanza de sacar algunos centavos de cada rincón del gobierno. A algunos miembros del personal diplomático, según Bloomberg , les deben varios meses de salario. Caracas incluso está considerando cerrar algunas embajadas para siempre.

Mientras tanto, PDVSA está solicitando a sus socios de empresas conjuntas que otorguen más financiamiento para los proyectos petroleros. “Estamos hablando con nuestros aliados, con nuestros socios estratégicos, que son Rosneft, Eni, Repsol, Statoil, y están dispuestos a seguir trabajando con nosotros, para continuar financiando nuestros proyectos para impulsar la producción de crudo y gas en el corto plazo” dijo César Triana, vicepresidente de gas de PDVSA a Reuters.

César Triana de PDVSA dijo que la compañía espera incorporar 500,000 bpd en 2018, una aseveración que parece bastante desligada de la realidad. La mayoría de los analistas ven que la producción de Venezuela continuará cayendo en el futuro previsible.

Sin efectivo y sin acceso a los mercados internacionales de bonos, PDVSA está tratando de encontrar algún arreglo para evitar que los productores de petróleo y las empresas de servicios petroleros abandonen por completo el país, una situación que definitivamente llevaría a pérdidas de producción más severas. El año pasado, PDVSA otorgó a compañías de servicios petroleros, como Halliburton y Schlumberger, pagarés en lugar del pago en efectivo por las facturas vencidas por sus servicios, una oferta que las firmas no tuvieron otra opción sino aceptar. Es probable que PDVSA intente replicar esa estrategia. “Permanecerán en el país, trabajando con nosotros”, dijo Triana en una entrevista con Reuters.

A pesar de esa confianza expresada, la relación entre PDVSA y sus socios casi seguramente se está deteriorando. En un informe separado, Reuters dijo que la compañía petrolera está desviando petróleo de sus socios de las empresas conjuntas para abastecer a sus refinerías nacionales.

PDVSA ordenó a la empresa mixta Petropiar que entregue el 45 por ciento de su producción de petróleo, un volumen de petróleo que se suponía iba a exportarse. PDVSA maneja el proyecto en conjunto con Chevron, y según Reuters, no ofreció ningún reembolso a Chevron. Reuters reseñó que PDVSA también desvió el petróleo de las empresas conjuntas con Statoil y Total SA. PDVSA parece estar cada vez más desesperada: el volumen de petróleo desviado del proyecto Petropiar aumentó en las últimas semanas, doblándose de 1 millón de barriles en el mes de octubre a 2 millones de barriles en noviembre, informó Reuters.

En una señal de cuán malas están las cosas, el presidente Nicolás Maduro ordenó una purga en Citgo, la filial de refinación de PDVSA con sede en los EE. UU. supuestamente para erradicar la corrupción, pero probablemente porque Maduro está buscando a alguien a quien culpar. El gobierno arrestó a 50 personas de Pdvsa y 6 de Citgo incluido su presidente. “Se está acabando el dinero, la economía está a punto de colapsar y el gobierno está buscando un chivo expiatorio – lacorrupción- ante de lo que parece ser uno de los años más difíciles en la era chavista”, dijo a Bloomberg Diego Moya-Ocampos, un analista de riesgo político de IHS Market.
 Nick Cunningham 

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