El conflicto que sufre la población yemení es una escenificación del enfrentamiento histórico entre chiíes y suníes.


Yemen, tablero de la guerra global entre Irán y Arabia Saudí


Una de las primeras decisiones de Mohamed bin Salman, cuando se convirtió en el hombre fuerte de Arabia Saudí fue lanzar la guerra contra los rebeldes hutíes que dieron un golpe militar en 2014 en Yemen. La obsesión del heredero al trono es frenar el avance de Irán en la región, sobre todo si se trata de un país vecino.

A la tradicional fragilidad del estado yemení para llegar a las remotas zonas tribales, se le suma ahora el conflicto sectario abierto entre la minoría zaidí (confesión derivada del chiismo que literalmente se traduce como «partidarios de Dios», aunque se les conoce como hutíes por el clan que lidera al grupo desde 2004) y la mayoría suní, a la que pertenecen los dos tercios de los 24 millones de yemeníes.

Un esquema de enfrentamiento que se repite a lo largo de toda la región con la parte chií apoyada por Irán y la suní por Arabia Saudí, y que ha conviedo a Yemen en un tablero más en el que las dos grandes potencias ajustan cuentas de forma indirecta.
M. AYESTARAN

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