El divide y vencerás de Nicolás Maduro

Adolfo Suárez Illana, durante la entrevista en su despacho en Madrid
Adolfo Suárez Illana: «Maduro llama al odio, divide y persigue al contrario»

El abogado y político español, que acaba de viajar al país sudamericano, asegura que el presidente de Venezuela «ha cometido el pecado capital de un político: quebrar la convivencia democrática y pacífica»

Adolfo Suárez Illana (Madrid, 1964) parafrasea a su padre, el primer presidente de la democracia española (1976-1981), al describir el momento que vive la oposición venezolana frente al d: «Lo único sobre lo que es indispensable estar de acuerdo es sobre la profunda voluntad de vivir en paz y en libertad». Suárez Illana vivió tres años en Caracas, a donde viajó la semana pasada. En un encuentro en la Embajada de España con opositores de distintas corrientes -y «hablando con todos y cada uno de ellos por separado»- pudo constatar que «en eso están de acuerdo todos los partidos, otra cosa es que haya diferencias ideológicas o de estrategia, pero en ningún caso uno es el enemigo del otro y tienen el objetivo común de devolver la soberanía al pueblo». En Caracas también constató que los dirigentes de la oposición soportan «situaciones personales complicadas, la persecución a la que les ha sometido el régimen de Maduro es inmensa». Presidente del despacho de abogados Ontier, asegura que aunque «no estoy en la política institucional ni quiero estarlo, sí tengo vocación política».

-¿Ha triunfado la estrategia del presidente Maduro de dividir a la oposición?

–Maduro les ha llevado a un punto de confrontación, pero no tiene por qué triunfar. Estos partidos podrán volver a acordar estrategias conjuntas y compartir el éxito de la devolución de la soberanía al pueblo. En España, en la época de la transición, que me digan si estaban de acuerdo en todo la oposición y el gobierno, incluso la oposición en todo. No es verdad y construimos un gran país. Hay una diferencia: en España había un presidente comprometido con la democracia y que jamás mintió a la oposición. Todo aquello que acordó con ella lo cumplió. Pues exijamos a este presidente esos compromisos con la democracia, esos mínimos que se necesitan para hacer una votación realmente democrática y aceptable por la comunidad internacional.

-¿Cree que la oposición logrará presentar un candidato único a las presidenciales previstas en 2018?

-Lo primero ahora no es eso, es conseguir que haya una elección libre, democrática, universal, secreta, garantizada por la comunidad internacional y que nos dé la posibilidad de tener un presidente emanado de la voluntad del pueblo. Es el verdadero objetivo. Y para conseguirlo hay que presionar desde la comunidad internacional y desde los partidos de la oposición.

-La coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) acaba de pedir a la Unión Europea que sancione a Maduro y a otras 61 personas por violaciones de los derechos humanos. ¿España tendría que presionar más para que se impongan esas sanciones?

-Hace falta presionar a todos aquellos que han sido responsables de llevar a Venezuela a la situación de crisis humanitaria tan absoluta. Soy firme partidario de aplicar sanciones. Y soy tan abierto al diálogo como exigente en todas las cuestiones que obliguen a quien no quiere a sentarse en una mesa y devolver a Venezuela su democracia, que está secuestrada.

J. R. Ladra

-Ha terminado sin acuerdo la primera reunión de la nueva ronda de negociaciones entre Gobierno y oposición en República Dominicana, aunque hay previsto otro encuentro el 15 de diciembre. ¿Es posible una salida negociada?

-No lo sé, me cuesta muchísimo trabajo creer que sea posible porque quien ha dicho públicamente que lo que no gane con los votos lo va a ganar con las armas, no parece que sea fácil llevarle a un acuerdo en términos democráticos. Por eso es necesario mantener la presión internacional. Pero tampoco creo que sea posible levantarse de la mesa y no hablar jamás.

-En Caracas, durante un coloquio de la patronal Fedecámaras, usted afirmó la semana pasada que «quien tiene más poder, debe ser siempre más generoso». ¿Ve a Maduro dispuesto?

-Sinceramente no, no le veo como a un demócrata, veo que tiene presos políticos, que utiliza el poder para presionar a la oposición y a quienes piensan distinto. Pero ello no me impide ver que es el presidente y que tengo que hablar con él, aunque sin dejar de presionarle.

-¿Ha tenido ocasión de hablar con Nicolás Maduro?

-Jamás he cruzado palabra con el presidente de Venezuela.

-¿Ha podido visitar a presos políticos como Leopoldo López o Daniel Ceballos en su casa o en la cárcel?

-No, no me han permitido visitar a ninguno. Lo he intentado en esa ocasión con Leopoldo López, pero me dijeron que era imposible.

-En Caracas también dijo que es un «pecado imperdonable que un político inste al odio». ¿Desde el Palacio de Miraflores se han lanzado mensajes que podrían incitar al odio?

-Permanentemente. De hecho, lo que ha hecho Maduro es quebrar la convivencia democrática y pacífica. Es el pecado capital de un político, elegido para gestionar las cuestiones comunes. Y es el caso contrario al de mi padre en España. No era un presidente democrático cuando fue elegido y quiso dirigir a todo un pueblo -y lo consiguió- hacia la democracia. Además no quebró ni una sola de las leyes, que tampoco eran democráticas pero no dejaban de ser las leyes de nuestro país. Porque cuando un político quiebra una ley lo que hace indefectiblemente es quebrar la convivencia. Nicolás Maduro ha quebrado la ley en numerosas ocasiones. Entre otras cosas le vemos con una Asamblea Constituyente ilegítima que no está reconocida por ningún país serio. Y que la ha contrapuesto a un Parlamento legítimamente constituido y elegido por el pueblo. Es un hombre que llama constantemente al odio. Decir que lo que no conseguiremos con los votos lo lograremos con las armas es llamar al enfrentamiento. Es un hombre que divide, que persigue al contrario. La contraposición con la oposición española en la transición es absoluta. En España a la oposición se la respetó. Se legalizó a aquellos partidos que se consideraban ilegales, se hizo una amnistía. Es parte de lo que debemos exigir para que unas elecciones sean realmente libres. Y poner la presión siempre sobre el Gobierno de Maduro, nunca sobre las diferencias de la oposición, que tienen todo el derecho del mundo a discrepar.

-Maduro acaba de nombrar al mayor general Manuel Quevedo al frente de la petrolera estatal Pdvsa, en medio de una trama de corrupción. ¿Venezuela se asemeja cada vez más a Cuba, donde el Ejército controla casi toda la economía?

-Es una muestra más de la falta de capacidad para manejar la situación. Pdvsa era una empresa modélica y se la han cargado. En Venezuela hay gente capaz, había gente sobresaliente en la gestión del petróleo. Los militares tendrán una formación magnífica para ejercer su profesión, pero no para defender un negocio tan complejo. Dan muestras de no saber cómo gestionar. Cuando eso ocurre, lo mejor es dar el paso a otros. Estos 19 años de chavismo han supuesto una corrupción fuera de límites que ha empobrecido y llevado a Venezuela a un caos y una crisis humanitaria impensable para un país tan rico en recursos naturales y personales.

-¿Ha sido testigo de la escasez de alimentos y medicinas?

-Tengo muchos amigos venezolanos, vienen y vuelven con mucha frecuencia. Y una de las cosas que hacen aquí es comprar medicinas para llevárselas a su país porque allí es prácticamente imposible conseguir de lo más sencillo a lo más complejo. Respecto a la inflación, las cifras son brutales y eso es el mayor enemigo del humilde, del asalariado, porque le mata su capacidad de consumo.

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