El ecólogo Gerardo Ceballos, premio BBVA de Biodiversidad, advierte del riesgo de no parar una sexta extinción masiva


«La civilización colapsará si no paramos la destrucción de especies»



«No hay excusas que valgan, si México, en uno de los peores momentos de su historia moderna, puede conservar su biodiversidad, el resto del mundo también puede hacerlo», dice Gerardo Ceballos (Toluca, México, 1958), director del Laboratorio de Ecología y Conservación de Fauna Silvestre de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cuyo trabajo acaba de ser reconocido con el Premio BBVA a la Conservación de la Biodiversidad.

Los resultados del trabajo que se hace en este laboratorio, además de publicarse en las más prestigiosas revistas científicas, han servido para llevar a cabo acciones de conservación muy significativas en su país, pero el profesor Ceballos quiere ahora involucrar a los grandes líderes mundiales, incluido el Papa Francisco, en la lucha contra la pérdida de biodiversidad. «Nos va nuestra propia supervivencia en ello», dice en una entrevista con ABC horas antes de recoger el galardón.

—En su último trabajo científico habla de aniquilación biológica, ¿tan grave es lo que está pasando?

—Sí. De hecho, los editores de la revista nos dijeron que cómo podíamos emplear una palabra tan fuerte, porque es verdad que un científico no puede ser alarmista. Pero en este caso sería poco ético no alertar de la situación en la que nos encontramos. Es realmente una aniquilación de la naturaleza. Hemos perdido el 60% de los animales en los últimos 40 años; perdemos un elefante cada 15 minutos… Es una verdadera masacre.

—¿A qué ritmo se están produciendo estas extinciones?

—Evaluamos 40.000 especies de vertebrados, y al ritmo de los últimos dos millones de años esperábamos que en un siglo se hubieran extinguido ocho especies, pero han desaparecido más de 400. Las especies que se extinguieron durante el siglo XX deberían haberlo hecho en 10.000 años. Es una tasa acelerada, son 100 veces más. Esto en cuanto a especies. A nivel de poblaciones evaluamos 27.000 especies y encontramos que el 32% están perdiendo poblaciones, y de esa proporción un 30% son especies comunes. Por ejemplo, la golondrina ha perdido el 30% de la población en 10 años.

—En ese estudio ustedes hablan de que la extinción de poblaciones es el preludio de la extinción de especies y que, por tanto, el sexto episodio de extinción masiva en la Tierra está más avanzado de lo que la mayoría asume. ¿Cuán cerca estamos de la sexta gran extinción?

—Bueno, ya entramos a la sexta extinción masiva. Esta extinción de poblaciones es el preludio de la extinción de especies y lo que nos está indicando es que el problema es muy grande y severo. Ya hay muchas especies de las que quedan menos de 1.000 individuos, a las que llamamos «zombies», porque son muertos vivientes, ya no están funcionando, ya perdieron su papel y su función ecológica, es decir, es como si estuvieran extintas.

—Esta idea tiene detractores, que insisten en que la desaparición de especies es parte de un proceso natural.

—Al menos en los últimos 600 millones de años, que es cuando hay vida macroscópica, ha habido cinco grandes extinciones masivas, que tienen tres características: tuvieron consecuencias catastróficas, fueron causadas por un fenómeno natural, un meteorito, un cambio del nivel del mar, etc, y han sido geológicamente muy rápidas, en cientos de miles de años. La diferencia con la actual es que en este caso es causada por el hombre y la rapidez con la que se está produciendo, porque en tiempo geológico esto es instantáneo. Existe una gran maquinaria de manipulación de la información para que no se sepa la magnitud correcta y así justificar y poder seguir haciendo las cosas como las hemos hecho hasta ahora.

—¿Pero estamos a tiempo de revertir la situación?

—Sí, pero solo tenemos tres décadas para actuar, y si llegáramos a entrar del todo en la sexta extinción masiva tendría grandes consecuencias negativas para la humanidad, porque no hay forma de que haya calidad de vida sin los servicios ambientales que las especies nos proporcionan. Es cuestión de supervivencia. Si no actuamos, esto, junto al cambio climático, la contaminación por plásticos, etc, puede hacer que la civilización colapse en 2050 o incluso antes.

ARACELI ACOSTA

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