El fuego fuera de control en California


El fuego ya ha calcinado más de 57.000 hectáreas - Reuters

Trump declara el estado de emergencia aunque las condiciones mejoran en los incendios que acechan a Los Ángeles

Las llamas se han cobrado ya su primera víctima mortal, una mujer de 70 años. 

El avance del fuego en los incendios declarados en el Sur de California es de momento imparable, aunque las condiciones eran este viernes algo mejores para los que acechaban al corazón de Los Ángeles, la principal ciudad del estado y la segunda mayor de EE.UU. Al cierre de esta edición, la superficie calcinada era de 57.000 hectáreas, la gran mayoría de ellas por el incendio Thomas, que se ha cebado toda esta semana con el condado de Ventura, al Norte de Los Ángeles. Ese fuego estaba este viernes contenido al 10% y las condiciones de viento, aunque algo mejores que en días anteriores, no invitaban al optimismo para su control a corto plazo.

Las autoridades del condado de Ventura ha confirmado el fallecimiento de una mujer de Santa Paula identificada como Virginia Pesola, de 70 años. Fue hallada en el interior de su vehículo, a bordo del cual sufrió un accidente cuando evacuaba una zona afectada por el fuego.

Las perspectivas eran más halagüeñas para los dos incendios en las proximidades de Los Ángeles. El de Creek, con unas 6.000 hectáreas quemadas, estaba contenido al 40%. Por otro lado, el más pequeño, de Skirball, que ha devastado zonas de la zona acomodada de Bel Air y ha puesto en peligro el Museo Getty, estaba controlado en un 30%.

Los avances en la extinción de los incendios se produjeron por la caída en la intensidad del viento en la madrugada del viernes. Si en anteriores noches lo habitual es que los fuegos en estas zonas estuvieran entre los 50 y 65 kilómetros por hora, en la última noche bajaron en torno a los 30 kilómetros por hora, y se esperaba que esa intensidad se mantuviera durante la jornada del viernes. «Todavía es un viento alto, pero en estos momentos para nosotros es como una brisa», aseguró a «Los Angeles Times» el capitán del servicio de bomberos del condado de Ventura, Scott Dettorre. Si las previsiones eran acertadas «nuestras operaciones aéreas serán más efectivas, la velocidad del avance del fuego se reducirá y dará una oportunidad a nuestra gente en el terreno a obtener progresos».

A pesar de estos avances, la situación está muy lejos de estar controlada en el Sur de California. Unas 210.000 personas han tenido que ser evacuadas en el estado, con 11.000 personas sin electricidad, alrededor de 500 edificios destruidos y más de 25.000 viviendas en riesgo de ser pasto de las llamas. La preocupación se extendió el jueves, cuando se declararon nuevos incendios en las inmediaciones de la segunda principal ciudad del Sur del estado, San Diego. El más agresivo fue el de Bonsall, al Norte de la ciudad, donde un pequeño incendio se convirtió en una bola de fuego que arrasó 1.600 hectáreas en pocas horas, dejó seis personas heridas y 65 edificios calcinados. Su velocidad recordó a los peores momentos del fuego de Thomas, que llegó a quemar 12.000 hectáreas en nueve horas. Ese ritmo suponía devastar una superficie comparable al Central Park neoyorquino cada quince minutos.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, decidió declarar el estado de emergencia en California, hecha tras la petición del gobernador del estado, Jerry Brown. La declaración permitirá que agencias federal como el Departamento de Seguridad Interior o la Agencia Federal de Gestión de Emergencias se ocupen de organizar y coordinar la ayuda y la reconstrucción tras los incendios.
JAVIER ANSORENA

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